Una publicidad que obtiene el éxito,
un despliegue de herramientas que se dan bien para un mago experimentado,
la realidad que confabula a favor de la voluntad,
y los sátiros celebrando de lejos la ascensión del Cabiro venidero.
Hermes, quien guía los caminos,
quien promueve la riqueza,
Hermes da rienda suelta a la difusión del buen prestigio,
a la consecución de la gran verdad frente a las mentiras inconexas,
el psicopompo rompe los límites hacia las estancias prometidas por las voces anteriores.
El poema se da en la hipersigilización de las nomenclaturas,
toda palabra se transfigura a su concepto más perfecto,
la magia halla su contacto subliminal,
y las flores se dan nutridas bajo el sol tremendo del este,
el sol de las mañanas preferidas,
el sol del alba enaltecida y las formas de la divinidad aquí en la tierra.
Las visiones se entrecruzan y dan gran sentido a aquel que visiona la realidad,
porque de la palabra surge la luz,
y de la materia prima se transforman los elixires de antaño.
4 pacientes se suman,
una consulta fluye poderosa,
el dinero llega y llega
y la vida se torna abundante, segura, eterna.
El espíritu del dinero quien escucha todos los llamados,
está bajo las ordenes de Hermes y del Mago Mayor.
Las especias se dan y se muestran ante la mirada del incrédulo,
las estancias se unen y la gnosis florece hacia la visión de lo infinito.
Porque el flujo da a entre ver la forma de las formas,
la invisibilidad que prefigura las posibilidades,
allí en la caverna de lo que siempre fue incierto.
Hermes, quién robo y honró a los dioses,
es quién hoy ayuda al eterno cantante de poemas infinitos.
Hoy es el dios de los caminos quien muestra al adepto la vía iniciática hacia el poder y la opulencia.
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