El gran imperio crece como el agua frondosa de un manantial infinito,
Kalir Bujah, lugar de los señores y ricos,
lugar de los grandes emperadores, excelsos y sagrados,
Reivaj y Aileda-Ralip, los primeros elegidos de Zeus,
los primeros estandartes del olimpo aquí en la tierra,
estandartes de la gloria y la multiplicación de las riquezas inacabadas.
Figuras centrales del acabado venidero de las tierras de las olas grises,
la consecución de numerosas sesiones agendadas de antemano,
miles de siervos marchando hacia la luz prometida en las primeras escrituras,
un destello de luz que se alza en el gran este, para recordar las verdades de los anteriores secretos.
Todo aquello se da en gloria bajo el mandato de los grandes señores,
en auspicio de Hermes, el que guía a todos quienes caminan.
Todo se abre y trae buena suerte,
todo se magnifica en el encuentro de la verdadera magia.
El acto poético se materializa en la figuración de verdades adversas,
diversas,
inocuas ante los justos,
diferentes en tanto en cuestión de azares.
La apertura de la palabra es aquel poder que traerá las migajas abundantes de alimentos referentes.
Cuando las diversidades de distancias entre choquen en los caminos venideros, será el día en que el crujiente cruja hacia el anuncio de un ahora anterior.
La celebridad del gran verbo desfila ante la mirada de quienes saben leerle,
revela sus secretos a quienes se entregan a la perdida de los sentidos fijos,
a quienes se atreven a caotizar la mente inquieta de los pastores ecuestres.
El oro filosófico es la sustancia que dará buena luz alguna vez del segundo presente del acontecer de un instante, se tragará las mentiras de los astros, para dar a luz a la unidad primordial alguna vez prometida,
alguna vez relatada en aquel viejo Zeus que se tragó el principio de los principios, para convertirse él en la verdad incalculable de los tiempos no muertos.
Pues la gloria de Zeus magnifica las condiciones de materias y buena mesa,
brinda el valor del sostenimiento ecuánime del gran señor de las riquezas,
de los túneles subterráneos,
de las escaleras idas hacia las alturas celestes,
del susurro dado tenue ante el oído obtuso lleno de mierda estépita.
Los laberintos de la visión al por mayor darán su sentido cuando los clientes de supermercados acuáticos liberen al papa de la sentencia final de los profetas futuros.
Porque la estética no importa cuando se trata de la verdad,
cuando se trata de entablar códigos que destraben la trama congelada,
la enloquecida atrocidad de las hienas africanas, llenas de hambre y vertederos discontinuos y referidos a la nada más etrusca.
Que la abundancia llena de dinero traiga todos los bienes posibles que sean dados a la reversa.
Que el dinero esté siempre presente para Javier,
quien en diligente procedimiento, busca las claves de la modificación de la realidad.
Porque la abundancia de los frutos, las pasiones, las materias coloridas, son aquella modelación del dinero mágico que se le insta a manifestarse en diagramas selectos y grandilocuentes.
Sellemos el destello estrepitoso de las astucias venideras,
para que el surrealismo imaginal traiga el dinero entrante,
magnifique las riquezas jupiterianas,
de flujo a la economía hermética bajo la guía de la noble figuración,
de la noble imaginación desatada,
llena de imágenes doradas y de eterno displicencia,
que descubre hoyuelos donde el pene expulsó el denso semen al rostro de la damisela eterna.
Que todo se torne abundante y lleno de riqueza,
ese es el mandato del artifex, del mago feroz.
Que la realidad le haga caso a la potencia de la palabra eterna.
Que lo uno reúna su poder y permita la gloria eterna el imperio.
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