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miércoles, 27 de mayo de 2026

AL DIOS DE LAS FRONTERAS



Oh, Mercurius,

Mercurius Lucrum.


Allí te veo, entablando buen comercio en las intersecciones sacrosantas de Kalirvalion;

allí te veo, direccionando la prosperidad hacia la consecución lumínica de las grandes riquezas.


Allí te veo, Mercurius,

de anaranjado porvenir,

de impresionante pujanza,

de exquisita sustancia y numen extático;

porque eres el goce de los dioses,

eres la sacralidad acontecida en movimiento,

el ser uno automanifestado en la realización de su devenir.


Allí te veo, alrededor de tantas riquezas, Mercurio;

el dorado te inunda, dios sideral,

y enaltece tu esencia prístina y ennoblecido semblante.


Porque eres el dinero fluyente, dios extraordinario;

eres la suerte dada a quienes rezan con fervor sobre sus más ardientes deseos;

eres quien ayuda a los humanos,

eres quien ayuda en la magia

y quien alberga sobre sí los secretos más profundos del universo.


Eres dicha, Mercurius magnum;

eres pura bienaventuranza enaltecida,

eres la satisfacción primordial,

eres la constatación del poder de todos los hechizos,

eres la recapitulación de los dioses en mensaje y buena nueva.


Eres la buena suerte,

eres la astucia insurrecta,

eres la fugacidad discurrida en eternidad,

eres el todo adornado sobre el contorno invisible de las fronteras anónimas;

eres el dios de los muertos,

de los espíritus profundos,

eres el dios de las riquezas y la astucia del buen negocio.


Dame siempre de tu inteligencia, dios extraordinario,

y dale a Kalirvalion el buen devenir de su imperialidad arrasadora;

porque los reyes son los testigos de la materialización del paraíso,

porque Kalirvalion es el reino superior, guardián de la voluntad divina.


Que la sacralidad guíe los pasos del reino de Dios,

para que las riquezas se den magnas bajo el rezo de los monjes extravagantes.


Que tu humor inunde las calles, dios de los milagros eternos,

y que el lucro sea siempre el axioma de los acontecimientos venideros.


Que así sea, Mercurius, y que de tu beneficencia bebamos quienes te rezan.


sábado, 9 de mayo de 2026

A MERCURIO


Oh Mercurio cósmico

sustancia sideral

dador de los movimientos intrépidos del misticismo milenario,

yo gozo con la esencia numinosa de los milagros de tu sagrada presencia, querido maestro.


Porque tu eres la inteligencia

el logos superior

la extravagancia entrometida

la riqueza de los infinitos

el dinero superior que accede a los buenos negocios

eres el lucro de los grandes

el dinero sideal,

el oro filosófico

la brillantes de la quintaesencia,

dador de todas las bendiciones,

auspiciador de todos quienes te rezan.


Porque tu eres amigo del hombre Mercurio,

eres el acompañante omnipresente de los Magos Superiores,

de la raza primordial,

eres quien guía a los superhombres la conquista de su gloria eterna,

eres la broma buena y bien dicha,

eres la aristocracia y la buena persuasión,

eres quien siempre da al clavo en los asuntos más complejos,

eres quien siempre sostienes a quienes se abren a tu numen increíble.


Dame Mercurio de toda tu numinosidad, ayúdame a recibir tu inteligencia,

para hacer fluír mis negocios hacia latitudes que jamás pensé poder alcanzar,

para lograr una vida fluída y en eterna consecución de glorias y suertes,

de entablar un vínculo indisoluble con el misterio,

de comprender el mysterium magnum

de contemplar las verdades eternas

de hacerme rico con lo que me gusta hacer en la vida.


Dame todas estas cosas y más Mercurio,

porque nuestra alianza es eterna, es hermosa, es indescriptible.


Porque através de la palabra das buena nueva a quienes se atreven a pensar profundo,

a quienes miran más allá,

a quienes dan por buena suerte todo lo que encuentran

y entienden el lenguaje inefable de los dioses eternos.


Porque eres todo lo que eres Mercurio,

dios de todos los dioses,

mensajero de la sacralidad basta,

siempre acompañamos Mercurio,

y dale a tu hijo sideral la bendición de convertirse en el gobernador de su propia vida.


domingo, 3 de mayo de 2026

LA EXPANSIÓN DE LAS POSIBILIDADES MERCURIALES



Mercurius Lucrum,

señor dador de todas las riquezas,

intrépido trotamundos que ensalzas la realidad con las buena hazaña de las bipolaridad.


Mercurius,

tú quien da circulación a las riquezas kalirvalianas,

tú quien entabla el sueño mayor con las direcciones opuestas a los grandes santos indescriptibles.


Mercurius, tú quien nadie le comprende,

tú cuya gnósis sobrepasa las latitudes del pensamiento especulativo,

sé tú la fuerza inteligente que puje la dirección de todas las ganancias expansivas.


Porque en tu manto de movimiento Júpiter susurra,

porque en las tablas descritas en los viejos cuentos derribaste la posibilidad de una dirección blasfema.


Porque le diste valor a los doblones circulares de las viejas fiestas de geometrías celestes,

de la celebración inacabada de los dioses que, en un anteayer, dijeron basta a las displicencias indiscretas.


Porque fuiste tú quien dio cabida a la expansión del sagrado dorado

y la naranja incalculada,

la discusión de los maestros y las recapitulaciones de insectos afectuosos.


Porque la poesía respira bajo tu flujo, Mercurius,

la vida se torna abundante en el instante que tocas de un centímetro adverso hacia las tibias nociones adversas.


La vida se da justa cuando las recapitulaciones vagas hacen lo suyo bajo la luz de la luna,

cuando la hermenéutica se queda corta bajo la mirada del dios mayor,

cuando las gustosas degustaciones de los monarcas inefables bajan hacia la realidad mayor para descuartizar la noción racional de las lógicas abyectas.


De ninguna manera se abandona lo que se sabe que fue sagrado;

de ninguna afectuosa numinosidad se deja que la razón entre en juego discreto,

pues lo sagrado es indescifrable bajo las cifras de códigos futuros.


La sacralidad de las formas se deja entablar cuando la rareza de las yuxtaposiciones alberga en el sí para sí una hoja indiferente y omnipresente, bajo circuncisiones dignas de ser contadas.


El oro es brillante, el oro es mayor,

el oro se expande por todas las latitudes de Kalirvalion;

esa es la ley, esa es la grandiosidad de las palabras del gran Júpiter.


Porque de Júpiter fue Zeus,

aquel trueno ensordecedor que dejó ciegos a los imprudentes de insurrectas mariposas saladas.


¿Seré yo un transeúnte de las palabras y los planetas lejanos, de las opacidades y fulguraciones estrictas? ¿Seré acaso un polvo sideral si alguna vez yo viera un solo asunto descriptivo por la repetición de la estupidez de las cosas que nunca llegan a ser dichas?


Porque las cosas deben ser dichas

y deben transfigurar la posibilidad de lo que supone que encadena en el justo significado;

porque el misterio debe hablar en la resonancia de las palabras de escrutinios y farsantes.

La recapitulación de las cuentas altas y antiguas de las ciudades vagas fueron a parar a los aposentos fenicios de la Kalirvalion de días posteriores a la gran luz.


Pues la totalidad se hace una bajo los contornos de un imperio tan impresionantemente poderoso; se hace descifrar bajo miradas astutas y entrometedoras, bajo un mar y mil entusiastas homofóbicos que degustaron la posibilidad de dar reino justo a las cosas que realmente valían la pena.


Porque la voluntad de poder tiene derecho a abrirse paso ante los débiles, tiene el derecho de reclamar la monarquía sideral ante las silenciosas indiferencias de las alucinaciones de dos robustos árboles que, bajo el sol del gran este, dieron fruto a lo más sagrado que el ser humano pudo realizar en su tentativa de ser total en la dirección de la no dirección y las calles laberínticas del gran circo.


Pues la magia se hace dejando que lo absolutamente ajeno tome lugar, lo absolutamente heterogéneo, lo Otro en gran discreción, de la disponibilidad de las operaciones entabladas hacia la fugacidad de la palabra.


Porque la palabra manifestará gloria, porque la palabra manifiesta gran poder. Porque la palabra trae gran dinero, hermoso dinero, honorable dinero, grandes materiales y lujos bien merecidos.


Porque la palabra en su pujanza entabla la salud eterna de la inmortalidad de los dioses anteriores al cosmos, porque así el verbo logra dar a luz a la realidad que la voluntad interior puja desde latitudes difíciles de organizar bajo fianza y astucias dificultosas.


Mercurius, tú serás siempre el guía que traerá la fuerza del dinero a Kalirvalion;

siempre serás tú el protector del gran mercado y darás a todos los hijos de la luz la mayor de las suertes y un porvenir digno de dioses.

 

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...