miércoles, 23 de mayo de 2018

A VECES SE ME DA


A VECES SE ME DA


A veces se me da que voy
de un pensamiento a un inodoro vacío,
de una particular substancia
a fantasías descoloridas.

A veces se me da que aparezco
en los vórtices de una cosa que se me repite,
de un espacio sideral cuya simbología está
guardada en un bolsillo.

A veces pienso que mis versos suenan de reverso,
que la sílaba que apareció sobrante me repite lo
faltante en aquellos párrafos que quiero rellenar.

Y no es que sea un erudito ni renegado clasicista,
pero creo que la geometría me llama en aquellos
momentos donde desbaratar sólo gustaría en
el encuentro de mi quehacer.

Desbaratar mentiras y obsolescencias de salones,
que se sirven en las copas de masones que
creyeron que entendieron a Wagner en la obertura
indignante del pensamiento más inoperante.

Pero es así como vuelvo a ese sabor a décima que dijera Violeta, 
a ese olor a tierra que se queda quieta, al sabor a nubes
que se anuncian en la playa de inviernos que nunca se fueron.

Te diría y te digo que ya no hay nada que pueda recalcarte,
porque mi métrica quebraste y además todo ya se dijo
en el remate de mi zozobra faltante,
vagabundo errante que estampando calaste en poetas el silencio
frente al verso que se fue volando en destello secuestro.


H.S.

jueves, 17 de mayo de 2018

YA NO PUEDO TOMARLOS EN SERIO


YA NO PUEDO TOMARLOS EN SERIO


“Todo lo que viene
de esa esquina foranea
puede que sea un acuerdo
entre bandos ficticios.”

Así dicen los surrealistas,
y puede que tengan un poco de razón.

Ayer una mujer se deslizó por las vías del pensamiento inanimado,
y un abogado azul quizo atraparla por el clítoris.

Naturalmente, los ejércitos con vendas de hospitales nauseabundos
quisieron reventar aquel acción canalla,
pero del intento resultó el nacimiento de una criatura
aún más burocrática.

La historia lo dice:

Carriles militares llenos de carne humana,
banderas con símbolos artrópodos
exigiendo pesadillas encolerizantes,
monjes que no son monjes bailando
en aureolas que nunca supimos qué eran.

Y después de eso, ¿en qué estamos?

Los que saben mirar,
entienden muy bien que los cuentos nunca dicen
lo que quieren decir.

            Pero ya son tantos cuentos, que no quiero saber qué nos deparará el ayer,
que puede que sea hoy, pero sabemos que será mañana.

A fin y al cabo ¿qué me importa quién diga qué?

He visto a tantos dirigentes cantar encima de sus propias comedias,
he contemplado tantas películas asiáticas irrealizarse en arcoíris nefastos,
he saboreado el sexo furioso de tantas muchachas hermosas,

que en realidad, ya no puedo tomar en serio
al festín involuntario de una humanidad no-humana
todavía.


H.S.

lunes, 14 de mayo de 2018

A LA DUDA


A LA DUDA

De tentativa en tentativa,
puede que pierdas el rosal que le dio figura a tu rostro.
Porque refrenando lo que puja,
lo que puja sin dirección,
extravías esas letras y formas que dijeron mucho
ante las escuelas que callaron.

Divina duda que llegas a mi como los ríos que se desbordan en invierno.
Hállame como queriendo decirte,
como queriendo tocarte,
como sintiendo que he fingido la distancia,

porque en realidad no hay distancia
en la extensión de tu ángulo que me reclama,
ese ángulo obtuso con sabor irregular, que supo
dispersar mis deseos en un sinfín de fractales nebulosos.

Me voy en riachuelos,
en barcas hacia mares oscuros,
para encontrarte de cara y demoler las mentiras
que trajiste esas noches de otoño deprimido,
esas tardes donde la mujer que amaba se colgaba de mi nuca
y susurraba los enigmas de aquel mundo que las epopeyas suelen contar.

Me consagro en tu lentitud y en la incertidumbre de tu ritmo,
y te cuento que alguien de nosotros dos tiene que desaparecer,
porque han sido muchos años,
¡tantos años!, quizás eones,
donde el fantasma de tu vieja casa ha merodeado
la esquina de mis rincones más descuidados,
donde la luz de los faroles costeros no ha rozado el todavía
de la bruma que posa en las mañanas.

Así es como nuestro duelo callará al sonido,
en opuestos que danzan de forma concéntrica,
en discrepancias desoladas de una herencia que no nos corresponde,
ya que han sido los niños santos, esos que juegan en las plazas, los que
desmantelaron acertijos en alas invisibles de un pájaro llamado a
volar sobre los riscos.


H.S.

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...