YA NO PUEDO TOMARLOS EN SERIO
“Todo
lo que viene
de
esa esquina foranea
puede
que sea un acuerdo
entre
bandos ficticios.”
Así
dicen los surrealistas,
y
puede que tengan un poco de razón.
Ayer una mujer se deslizó por las vías del pensamiento inanimado,
y un abogado azul quizo atraparla por el clítoris.
Naturalmente,
los ejércitos con vendas de hospitales nauseabundos
quisieron
reventar aquel acción canalla,
pero
del intento resultó el nacimiento de una criatura
aún
más burocrática.
La
historia lo dice:
Carriles
militares llenos de carne humana,
banderas con símbolos artrópodos
exigiendo pesadillas encolerizantes,
monjes
que no son monjes bailando
en
aureolas que nunca supimos qué eran.
Y
después de eso, ¿en qué estamos?
Los
que saben mirar,
entienden
muy bien que los cuentos nunca dicen
lo que
quieren decir.
Pero ya son tantos cuentos, que no
quiero saber qué nos deparará el ayer,
que puede que sea hoy, pero sabemos que será mañana.
A
fin y al cabo ¿qué me importa quién diga qué?
He
visto a tantos dirigentes cantar encima de sus propias comedias,
he
contemplado tantas películas asiáticas irrealizarse en arcoíris nefastos,
he
saboreado el sexo furioso de tantas muchachas hermosas,
que
en realidad, ya no puedo tomar en serio
al
festín involuntario de una humanidad no-humana
todavía.
H.S.
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