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martes, 17 de febrero de 2026

LA PALABRA ES LA VERDADERA ALABANZA



Las esferas de la realidad se reúnen en pujanza,

mientras el gran mago reúne su voluntad con el gran uno del todo y por todos,

los arcángeles florecen junto a dioses inauditos,

el oro filosófico da cabida a las riquezas de la concretud y la buena usanza.


Las riquezas son la tónica de la vida nueva,

de la vida reunida en gnosis y gran acontecer,

de la vida sagrada que reclama su voluntad ante el gran padre de los astros.


Las materias benéficas fluyen entre las manos de nuestros protagonistas anteriores,

Reivaj y Aileda-Ralip, emperadores dueños de la estrepitosa realidad,

señores del poder y la buena influencia,

hierosgamos de la pasión y el sexo impresionante,

de orgasmos siderales y gemidos estruendosos,

pareja real que recibió la bendición del gran Zeus por allí en los días donde aún los ecos de las potencias invisibles se daban fértiles en los oídos magnánimos.


La épica imperial fue la gloria de las victorias invictas,

de un imperio que expandió sus fronteras hacia más allá de las luces conocidas.


Fuerza centrípeta,

cosmos naciente multiplicador de imágenes y visiones discontinuas,

el poema sideral da buena cabida a los dioses omnipotentes

y materializa las ofrendas propias de las teurgias venideras.


Porque la palabra es la verdadera alabanza,

la verdadera magia despojada de sus ornamentos innecesarios.


La palabra se da y la voluntad manifiesta lo que le es propio,

es así la regla de los grandes magos,

así la verdad de quienes recapitulan la realidad en frascos transparentes de visiones y matanzas,

figuraciones de fuegos eternos bajo la instancia ecuánime de los instantes fugaces.


La magia se hace fuerte,

poderosa, 

al alero de la gran voluntad

del gran dios

de Hermes el abridor de todos los caminos posibles,

la magia trae riquezas infinitas y éxito en cuestión de segundos y respiros.


Que el ojo sabedor de todas las cosas presencia tal declaración de principios,

que la magia se conquiste por sí misma bajo la palabra del poeta que se atreve a configurar el mundo venidero.


Las aventuras de bien y gloria serán los anuncios de las voces que se atrevan a cantar hacia la eternidad disfrazada de mundo y particulares experiencias.


miércoles, 7 de enero de 2026

DESTRABANDO LOS CÓDIGOS ABIERTOS


Así es como el chico se daba cuenta que de su cuenta bancaria ingresaba e ingresaba dinero con velocidad caótica. Los hilos de la realidad comenzaban a entrecruzarse, y la cibernética de aquellos encantamientos dinerales iba dando sus frutos a través de estos eventos aparentemente sorpresivos.

El flujo de aquella entidad espiritual, daba potencia furiosa al ingreso de dinero a las manos de aquel adepto que se atrevió a hackear los códigos de su realidad circundante. No solo la abundancia era en sentimiento: realmente estaba apareciendo mucho dinero en su vida, dinero inaudito, dinero expansivo, dinero que prometía la solidificación de una vida llena de placeres y goces.

Las sincronicidades eran tantas que la sensación caótica de bendiciones monetarias desborda la capacidad de entendimiento de nuestro protagonista. Pero el sabía, sin duda, que todo aquella velocidad de eventos estaba absolutamente enraizado en el astuto Hermes que por las noches le rezaba.


viernes, 6 de enero de 2017

VIVIR SIN REFERENTES: UN ESPACIO ABIERTO A LO DESCONOCIDO

Es común en la cultura científica, que se exija a los investigadores trabajar en base a referencias y bibliografía que sustenten la exploración empírica que se llevará a cabo en la investigación. De esta manera, todo experimento, toda acción metodológica del investigador se direcciona a confirmar o desechar ideas, pero, aunque el experimento logre desechar una idea o teoría, rápidamente se ve reemplazada por una nueva explicación que el científico le otorga. Si bien no es mi intención hablar de ciencia en este escrito, arrojo esta idea porque representa de buena forma el modo de pensar y la forma de vivir que tenemos los humanos hoy en día.

Cuando hablo que nuestra forma de vivir se asimila al pensamiento científico, no me refiero a que nuestras vidas sean razonables, metódicas, empíricas y lógicas; tampoco digo que esas cualidades de la ciencia sean las que la vida humana debiese tener. Me refiero, a que nuestra formas de pensar, de sentir, de actuar y de relacionarnos, están íntimamente ligadas a referencias que a lo largo de la vida hemos incorporado. Pero ¿a qué me refiero con referencias?, ¿qué implican las referencias en nuestro diario de vivir?

Si examinamos detenidamente nuestras actividades diarias y vemos cuáles son nuestras acciones y reacciones que se relacionan con éstas, observaremos que cada una de ellas está guiada por un punto de referencia; es decir, una noción, una idea o pensamiento, que se ubican en una especie de telón de fondo en nuestra consciencia. Estas ideas y nociones, guían al individuo en la elección de sus acciones y sobre cuáles son las formas correctas e incorrectas de realizar una actividad. De esta manera las referencias actúan como la base donde se determinan los debería y no debería de una acción. Por lo tanto, las referencias son nociones mentales, son pensamientos que se configuran como verdaderos mapas para la interpretación de nuestra realidad.

Por otro lado, las referencias mentales se configuran y operan en cada individuo, pero también tienen un origen social y colectivo. Aquí no interesa si el huevo fue primero que la gallina o viceversa, simplemente observamos un fenómeno que se desarrolla en dos dimensiones fundamentales: en el ámbito psicológico, y en el ámbito social. En el funcionamiento colectivo, las referencias están en todos lados. Se podría decir que la sociedad misma se edifica en un castillo de referencias. La tradición, la escuela, los gobiernos y la publicidad, son ejemplos de lugares en los que se generan y se perpetúan las referencias que la colectividad maneja en sus vidas cotidianas. La educación nos educa moldeando nuestro comportamiento para someternos a la sociedad, la publicidad crea necesidades falsas e incita el consumo; los gobiernos nos imponen ideologías y leyes que configuran nuestros pensamientos y actitudes; etc. Todo esto constituyen referentes que moldean el pensamiento y las acciones de todos los individuos.

Dicho de manera, los referentes corresponden a todas las nociones culturales que nosotros llevamos dentro. Estas nociones culturales, como se viene diciendo en párrafos anteriores, son guías de conducta. Es decir, las nociones culturales condicionan la forma en que vamos a desenvolvernos en la vida cotidiana, llegando incluso a determinar la vida completa de un individuo. Por lo tanto podemos afirmar que los referentes mentales funcionan en base a la imitación: la mente crea una imagen, un ideal, y la persona realiza esfuerzos para mimetizarse con esa imagen mental que se ha creado. Por ejemplo, la imagen de un adulto en un automóvil lujoso junto a una chica guapa, puede condicionar la creencia de que para conseguir sexo debo tener dinero y prestigio; o la imagen católica de una vida después de la muerte, incita a las personas creyentes a expiar sus pecados alejándose de las tentaciones del cuerpo; etc.

En base a estas nociones vamos configurando nuestro pensar. Es a través de la experiencia, que la mente va acumulando conocimientos, estos conocimientos se van articulando hasta configurar los referentes mentales de los que hablamos. Todo el pensamiento se basa en referentes. Para pensar, necesito una idea preconcebida, una imagen, una experiencia que me permita comparar los estímulos de la realidad con el conocimiento que ya poseo. Por lo tanto todo pensamiento, por muy sofisticado o erudito que pueda ser, se basa en referentes, y por lo tanto, en la imitación. Para confeccionar ideas, necesito de ideas previas para realizar un "nuevo" pensamiento. Pero esta novedad del pensamiento, es ilusoria, ya que el pensamiento mismo se basa en una construcción, en una serie de referentes y paradigmas que configuran nuestra propia realidad.
Todo lo hablado hasta aquí puede llevarnos a reflexionar, que nuestros pensamientos, nuestras emociones y acciones no son auténticas. Puede sonar duro, y probablemente más de algún lector reaccione en desacuerdo con esta afirmación. Sin embargo, todo lo que hacemos tiene un referente cultural que hemos aprendido y por lo tanto imitado. Vivimos vidas de segunda mano, ya que antes de vivir, antes de experimentar el fenómeno de la vida en sí misma, estamos todo el tiempo encasillando en nociones, ideas, percepciones y experiencias previas que hemos vivido. Por eso digo de segunda mano, ya que nunca nos encontramos con el hecho mismo de la vida, sino que siempre nos relacionamos con ideas acerca de la vida. De esta manera siempre la carga de nuestro pasado nubla el momento presente en el que nos encontramos. Así nos creamos la ilusión de una continuidad, de una especie de serial, de película que se haya en nosotros. Somos personas con historias que navegan en la deriva de la vida. Sin embargo, esta continuidad no es más que una interpretación, una creencia sobre nosotros mismos.

Llegando hasta este punto, es posible preguntarse ¿qué es la vida, aparte de todos los referentes que nos hemos construido? ¿qué es la vida, más allá del pensamiento? Ante estas preguntas, nos damos cuenta que la experiencia del vivir es algo desconocido, algo que en sí mismo no tiene referentes. Es una apertura, un constante fluir, un movimiento holístico y dinámico que sucede en un espacio abierto que llamamos presente. Uno no puede relacionarse con este movimiento, si vive identificado con los referentes mentales que posee en su interior. Los referentes mentales, son núcleos que separan la experiencia, son centros en los que la realidad se divide en dos: el yo y la realidad.

Nuestra identidad misma es un referente, en la nave nodriza de todas nuestras concepciones mentales. Decir "yo", decir "tú", decir "mío" y "tuyo", es la expresión directa de nuestra división como seres humanos. Es el pensamiento, las ideas, las que configuran la ilusión de una experiencia separativa, de una existencia objetiva separada del universo. Pues los referentes nos hacen pensar que la ideas que tenemos sobre la realidad, son la realidad. Sin embargo, esto no es más que una vulgar ilusión, una ficción de nuestro pensamiento. Por ejemplo, al nombrar la palabra "silla", podemos de inmediato imaginar el referente que hemos confeccionado de dicho fenómeno que llamamos silla. Sin embargo, ese fenómeno que llamamos silla ¿es realmente una silla? ¿qué es ese fenómeno más allá de las palabras que podamos concederle? para lástima de nuestro ego: no lo sabemos.

Llegando a este punto, nos damos cuenta que vivimos en una realidad que hemos normalizado, que hemos vulgarizado con nuestros referentes. Vivimos una vida ordinaria que en realidad es extraordinaria. El más insignificante fenómeno, esconde el misterio de todo el universo y la vida, pero es nuestro pensamiento y nuestros referentes los que solidifican la riqueza de la realidad. Lo que sea la vida más allá de nuestras ideas, nadie puede afirmarlo, sin embargo, en cada instante está en cada uno de nosotros la posibilidad de abrirnos a este espacio desconocido que llamamos vivir. Lo que encuentre cada uno en este espacio, nunca podrá expresarse con palabras.

H.S.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...