Oh, Febo Apolo,
dios de la luz primordial,
dios de la lucidez absoluta,
portador del orden sideral y la armonía exacta.
Tú, quien trajiste la luz para los hombres;
tú, quien diste el equilibrio a la civilización naciente que se erguía sobre las ruinas de la primitividad;
tú, quien diste victoria a todo aquel que te cantara en la sincera intimidad de su devoción.
Dios arquero que a todo alcanzas con tu mirada omnipresente,
hazte presente para quien te canta;
hazte presente ante mí, Apolo de la luz primigenia.
Eres el Logos de Zeus,
eres quien da el equilibrio en situaciones diversas,
eres quien da la buena profecía a quienes en sabiduría te escuchan.
Apolo, dios de la belleza brillante,
dótame de tu luz para hacerme brillar por el mundo.
Que las gentes se sorprendan de mi luminiscencia,
que destaque entre los hombres por mi talento y lucidez profunda,
que mi trabajo siempre se diferencie en calidad y belleza de mi competencia,
y que la buena fama me acontezca entre las gentes.
Que la gente me ame y me admire,
que la gente confíe en mi palabra,
que la gente me desee,
que la gente me abra siempre las puertas.
Ayúdame a brillar en este mundo para adquirir poder frente a todos mis coetáneos;
que mi brillantez sea hipnótica y conquiste lo imposible bajo el encanto de mi armónica inteligencia.
Que los contornos de mi luz sean motivo de admiración,
que mi talento convenza a la gente de que soy el mejor psicólogo de toda mi generación,
que mi talento convenza a la gente de que soy el mejor guitarrista, el mejor músico, el mejor artista de entre todos quienes me rodean.
Que mi talento me abra las puertas a los mejores lugares de esta tierra,
lugares llenos de abundancia, lugares llenos de dicha.
Que mi belleza también sea admirada, Apolo infinito;
que la hermosura de tu luz se pose en mí para que el pueblo me admire en atractivo y armónica estética.
Que seas beneficencia absoluta, Apolo.
Que le des luz a mi magia, dios de la inteligencia sideral,
y que mi voluntad adquiera la potencia divina de materializar la realidad que en imaginación gesta; que los deseos que arden en mi corazón se cumplan en exacta consonancia con la semilla de su imagen.
Porque eres un dios benefactor, Apolo,
le has dado gloria y majestad a todo aquel que te ha cantado.
Porque las musas te acompañan y envuelven tu influencia bajo la belleza extraordinaria de lo divino.
Tu numen es necesario, Apolo,
así que nunca me faltes.
Que siempre estés presente para mí y que de tus frutos pueda yo alimentarme.
Protégeme, dios Apolo,
y protege a mi amada Pilar-Adelia;
bríndanos a ambos una larga longevidad y la salud prístina de tu hijo Asclepio.
Que tu influencia saludable también recaiga en Rosa Mackenna, madre de Pilar-Adelia, para que su vida se prolongue en goce lo más que ella pueda.
Acoge mis peticiones, Apolo, y recibe mi devoción,
que la gloria sea para ti y para mí bajo la consonancia exquisita con la totalidad de la verdad eterna.
Abracadabra.