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viernes, 29 de mayo de 2026

A LA DIOSA DE LA ESPUMA PRIMORDIAL



¡Oh Afrodita!

Diosa de la sensualidad profunda,

diosa de la tentativa erótica y el deseo de buen coito.


Tú, que eres la belleza suprema;

tú, que eres la potencia seductora de todo cuerpo en carne e invisibilidad,

escucha mis palabras, diosa de la sexualidad sagrada.


Te veo tan hermosa, diosa femenina,

entre oleaje y espuma sagrada,

entre hondura y brillantez exuberante,

entre el exquisito perfume de tu sexo

que con furia reclama la penetración salvaje del gran amante.


Te veo nadando dichosa entre las aguas,

mostrando tu cuerpo desnudo ante el testimonio de los dioses,

que anonadados te miran, hipnotizados por tu belleza.


Porque eres irresistible, diosa de todos los coitos;

eres exquisita, tu riqueza rebasa todo el cosmos

y colma de placer a quienes en reverencia te recuerdan, divina diosa.


Porque fuiste quien conquistó a Marte,

porque mostraste tus encantos a tantos marineros que en su viaje te cantaban,

porque enloqueciste a tantos mortales que osaban insultarte,

porque pusiste a prueba a Psique en el sincero reclamo de tu hijo.


Porque eres la señora de todos los amores,

de toda atracción,

de todo sentimiento enamoradizo,

de la pujanza del sexo profundo,

de la necesidad de una piel sudorosa,

de la fuerza atractora de todos los amantes.


Eres el poder primordial, diosa Afrodita,

la vinculación primera de la realidad, que consigo misma copuló para dar a luz a todos sus fenómenos.


Ninguna palabra puede agotar la infinitud de tu éxtasis,

porque eres omniabarcante, diosa de la preciosura sideral;

eres eterna, eres sublime, eres la potencia mayor de todas las pujanzas,

de todo semen furioso, de todo clítoris dilatado por el reclamo de su deseo.


Ayúdame siempre, divina Afrodita,

ayúdame y dame siempre tu buena influencia.


Que tu numinosidad pueda recibirla en la receptividad silenciosa de mi meditación;

que pueda ser sensible a la belleza de todas las cosas, que la belleza siempre me acompañe.


Que siempre sea yo un hombre sexy, un hombre atractivo, irresistible;

que el sexo entre Pilar-Adelia y yo siempre te tenga a ti, y sea intenso, exquisito y gozoso.


Que tu poder sexual potencie mi magia, sagrada Afrodita;

que seas una fuerza primordial que promueva los cambios que mi voluntad dicta.


Hazme todopoderoso, Afrodita,

para que pueda materializar la vida que quiero con mi magia extraordinaria.


Que estés siempre conmigo, diosa de la sensualidad,

y pueda acudir siempre a ti en busca de ayuda.


Porque yo te amo, Afrodita, y en devoción te canto este himno,

que desde la hondura de mi ser emerge

para renovar el vínculo originario con las inteligencias sagradas.


Salve a ti, Afrodita,

ayúdame con lo que te pido.


Abracadabra.


miércoles, 27 de mayo de 2026

PODEROSA MEDITACIÓN


La meditación se profundiza

y me hallo uno con la voluntad;

el poder absoluto se reclama a sí mismo en la pujanza de mi magia.


Porque siento la compañía de los grandes dioses:

siento a Mercurio correr por mis venas,

siento su lucro,

su dinero omniabarcante,

su riqueza afluente,

el dorado intenso del oro sideral llegando a mí por medio de mi sincero trabajo,

siendo dado en la riqueza y realeza,

convirtiéndome en noble de mis actos,

en el aristócrata cósmico,

en el mago millonario que canta su intención al son del gran Júpiter,

quien con su trueno fundó la realidad bajo la indescriptibilidad de su origen.


Porque la mística resuena en mí para hacerme despertar a la verdad eterna,

para recordar de una vez por todas el poder inefable que en mi sexualidad habita,

para consagrar el poder de la manifestación primera de los elementos circundantes,

para iniciarme en la magia automática en palabra y orden.


Porque la unidad rebosa en mis entrañas,

el fuego primordial ruge en la verdad de mi corazón,

mi clarividencia se ensancha gozosa,

la potencia de mi palabra adquiere autoridad en todo el cosmos.


Porque me presiden grandes dioses,

porque estoy protegido,

porque soy elegido,

porque mi verbo es el empuje originario de las hénades de luz que quisieron darse densas en el sustrato profundo de la realidad.


Porque soy un mago feroz,

Marte es mi maestro,

y conquisto todo a mi alrededor con tan solo desearlo en palabra e imagen.


Porque tengo la llave de la imaginación creadora,

porque todo lo que en visión se prefigura adquiere su forma concreta en el mundo de las cosas.


Pues domino el arte de imaginar,

y la meditación en el mysterium magnum dota en mí la sacralidad numinosa del ser mismo en todas las cosas.


Porque adquiero maestría instrumental,

adquiero sabiduría,

adquiero potencia,

adquiero mucho dinero,

adquiero éxito y profunda prosperidad.


Porque adquiero protección,

y con mi amada Pilar-Adelia estamos protegidos por las grandes fuerzas cósmicas.


Porque Kalirvalion me da de todos sus frutos,

la ciudad sagrada, ciudad de Dios,

el imperio que lo conquistó todo bajo el mandato de la gran imagen.


Soy quien se da en voluntad para prefigurar la realidad que se manifiesta.


Porque adquiero el control del pasado, el presente y el futuro,

y me convierto en el demiurgo prístino de mi vida toda.


jueves, 21 de mayo de 2026

PARA EL DIOS DEL TRUENO



Oh Júpiter,

ya es tu día y yo te canto, magnánimo dios,

dios de dioses,

Dios supremo,

dios dador de todas las bondades del mundo y sus fundamentos invisibles,

dios del fuego original,

del espíritu incandescente,

escucha mis palabras que en devoción y pleitesía se alzan hacia lo alto para enaltecerte.


Tú eres el trueno, extraordinario Júpiter,

tú eres quien dio orden al mundo.


Fundador de los olímpicos,

padre de dioses y héroes,

diseminador de dinastías y reinos,

tú, quien desfloraste a Europa en las lejanías de Creta,

tú, quien diste a Leda los excelsos gemelos que hicieron gloria,

tú, quien derrotaste a Tifón y preservaste el orden del cosmos, dios salvador,

tú, que diste beneficio civilizatorio a los primeros esfuerzos humanos por alcanzar el orden cósmico.


A ti, dios, yo te doy honores,

porque eres la potencia sideral,

eres el trueno arrasador,

eres la omnisciencia,

eres el orden,

eres la justicia,

benefactor de Kalirvalion,

padre de Reivaj y Aileda-Ralip,

eres la visión suprema dada en fundamento de su propio infinito,

de todos los posibles bajo el manto eterno de la vacía luz de tu absolutez.


Júpiter, protector de imperios,

sé mi benefactor en esta vida, dios gobernador de los contornos del mundo.

Sé mi protector, el impulsor de todas mis expansiones.

Expande mis finanzas, mis ingresos, expande mi dinero hacia la conquista del poder y la buena vida, ayúdame con todos los asuntos cotidianos en los que me vea inmerso.


Potencia mi magia, dios de todos los dioses,

dale de tu luz, de tu inteligencia, de tu crecimiento sideral,

sé tú quien dé motor a mi voluntad para que mi palabra manifieste los deseos que dentro de mi corazón rugen en su fuerza.


Que seas tú quien legitime mi voluntad de poder,

que seas tú el que me haga más fuerte y poderoso, gobernador de todo lo que me rodea,

que seas tú quien auspicie la conquista de la vida soñada, divino dios.


Toma mis palabras, dios de los cielos, como un obsequio a las maravillas de tu numinosidad abierta. Toma mis palabras, dios sideral, y que todos los dioses sepan que yo te recuerdo y te doy honores. Dile a las fuerzas invisibles que yo soy tu hijo, tu beneficiario, tu discípulo que se ha dispuesto a convertirse en el creador de su propia vida.


Que las historias, que los relatos humanos siempre te recuerden, dios de todo lo que existe;

tu hijo trascendental te ama y te enaltece desde su estancia terrícola.


lunes, 18 de mayo de 2026

PARA SELENE


Oh, diosa triple,

que en mi santa devoción te canto,

eres el mysterium tremendum de todos los secretos, diosa sagrada.


Porque tú, Selene, eres la invisibilidad total,

el manto femenino que cubrió la realidad antes de que la luz se anunciara en su potencia penetrante; porque eres el pleroma mayor que se dio infinito allí donde la mente no pudo divisar nunca su incierto origen.


Porque en tu dominio profundo yacen los espíritus de poder,

yacen los ancestros, yacen quienes ya vivieron en la tierra y ahora custodian tus secretos como fuerzas protectoras.


Adoro tu magnificencia, Selene profunda;

de tus entrañas la creación canta historias futuras y se prefiguran los designios de Júpiter, a quien sirves y auspicias con tu antigua presencia.


Porque eres más antigua que los dioses,

un enigma dado incluso ante la archi-inteligencia de los clarividentes.


Tú, diosa, quien aguardas los misterios femeninos de la eterna oscuridad, de la eterna inmanencia, de lo eternamente no visto, te canto para que siempre seas benéfica en mi vida, señora de la noche. Dota a mi magia de poder, que tus espíritus me favorezcan y que mi voluntad se abra paso en el mundo para obtener todo lo que quiero.


Sé el respaldo metafísico de mis actos e intenciones, Selene; que tu séquito de inteligencias menores me favorezca en cada proyecto que realice en el mundo.


Dame protección también, eterna invisible; envuélveme en tu manto de seguridad para que siempre esté blindado de las influencias adversas. Protege también a mi amada Pilar-Adelia y dale siempre de todas tus buenas bendiciones. Ella, que por horóscopo te es próxima, ayúdala siempre como la buena hija de la luna que es en su esencia profunda. Dale poder y bendiciones generales, diosa sideral.


And en mis peticiones se desborda mi dicha, titánide de las honduras intemporales, pues mirar hacia lo que no veo es una práctica que solo llena en mí el goce de contemplar la sacralidad extratemporal del misterio tremendo.


Diosa, sé siempre benéfica y trae siempre buenas bendiciones.


Te honra aquí tu hijo, quien te ama desde su terrícola estancia.

 

domingo, 17 de mayo de 2026

LA DERIVA DE LA ABUNDANCIA


La música suena y los dioses responden,

Kalirvalion ruge estruendosa en el esplendor de su propia gloria.

La vida se da sagrada, llena de oro extraordinario, llena de ímpetu efervescente,

llena de todo el numen de la esencia deleitosa del Dios supremo.


La abundancia es el signo de la bienaventuranza de los dioses eternos,

porque los dioses favorecen a Kalirvalion, le dan de beber del elixir de las múltiples glorias.


El cielo y la tierra se dan en armonía en el imperio de imperios,

bajo el estandarte de Reivaj y Aileda-Ralip, reyes sempiternos,

reyes infinitos,

ejes centrales de la circunferencia mayor de las promesas celestes,

pues Mercurio dio buena nueva cada vez que entrevió algún asunto de estratos distintos a los que uno podría esperar de un dios transeúnte.


Porque lo diferido dio a luz a los millonarios mercaderes,

que en sus podios llevaron con gloria el orgullo de Kalirvalion,

y dieron al pueblo la merienda sugerida por aquellos buenos consejos del conde indulgente.


Así las imágenes pasaban, tantas historias eran las que acaecían en Kalirvalion,

imperio de dioses, imperio de la luz,

reinado idílico de magnánima belleza, de inefable incorrección,

de astuta técnica indiscreta.

Kalirvalion, eres intemporal en todas las facetas que puedan hallarte,

pues eres inconmensurable en el ser, y te sobra la dicha de recibir la consecución de todas las figuraciones divinas de la inteligencia mayor.


Dado así como los hombres dieron la dirección correcta hacia las latitudes de las altas estancias de la realidad, pues la disconformidad de los estúpidos no dio abasto a la grandeza de aquel reino que todo lo pudo bajo la fianza de los latidos feroces del ser anónimo.


Pues la vida salvaje es aquella que se da hacia lo que desea sin mediación intermedia,

es aquella que empuja su magia hacia la materialización de la verdad y la buena mesa.


Descriptivas intenciones serían aquellas las que fueran a dar a luz a un niño entrometido,

que viera en su inocencia el rostro de Dios en su aterradora inmensidad,

pues quienes se atreven a ver, ven,

quienes se atreven a recibir, reciben,

y quienes se atreven a conquistar, conquistan el orden de todas las cosas.


Así fue Kalirvalion, así fue su historia mayor;

no hay relatos que puedan abarcar la infinitud de expansiones y logros,

no hay registros que den abasto a tanta numinosidad hecha civilización,

no hay forma de encuadrar la hondura de sus falanges extensas,

de aquellos feroces guerreros que buscaban dar gloria a su amada ciudad paterna,

de linaje limpio y puro,

de superioridad eterna, de moralidad extraordinaria,

de asunto descriptivo y deficiencia augusta,

de interiores reflectantes y eficientes en cuestión adversa,

pues la magia fue la abundancia hecha carne, bajo todos los contornos posibles.


El oro es el rostro de la divinidad,

puro goce es el que se recibe bajo la bendición de su propia imagen,

pues la sacralidad del dinero debe honrarse, debe ensalzarse, debe elevarse hacia las estancias de las cuasi-divinidades adversas.


Así, y con el ánimo limpio, es que yo canto tales visiones,

bajo la regularidad de la vista extendida y la medida de mi voz exacta;

así debo rellenar los vacíos de lo que parece inerte,

así debo intencionar lo que es bajo el hálito de mi figura expansiva,

como quien da a un vagabundo los secretos supremos del universo.


Pues el enigma siempre será para nosotros el motivo preciso de toda nuestra devoción.


Que la gloria de la prosperidad sea una con Kalirvalion, ahora y siempre.


sábado, 16 de mayo de 2026

LA COMPRENSIÓN DE GALICANTO


Allí estaba Galicanto, un monje de jerarquías medias que con devoción presenciaba la hermosura de la devoción mercurial.


Su canto se tornó absorto,

la imagen de Mercurio tomó lugar en toda la consciencia del chico,

quien con fervor cantaba los mantras que en el templo se llevaban a cabo colectivamente.

La concentración era intensa, sostenida, y con una intensidad que incrementaba con cada verso del rezo litúrgico.


De pronto sintió que la imagen ya imbuía todo lo que era,

su yo dejó de existir para dar paso a la inconmensurabilidad de la imagen divina.

Mercurio irradiaba su luz y Galicanto recibía extraordinarias intuiciones de sutilezas que eran imposibles de traducir en el lenguaje común.


En eso, algo cambió dentro de su flujo interno,

una especie de transposición o transfiguración.

De la imagen omniabarcante de Mercurio parecía haber algo más allá,

una verdad secreta, una realidad aparte, una verdad invisible que comenzaba a sugerirse en las extraordinarias visiones.


Y fue entonces que se realizó en la extraordinaria realización: Mercurio y él eran uno, la unidad primordial los cobijaba en el seno mismo de la verdad absoluta del Ser primordial que le ha dado vida a todas las cosas.


Comprendió en el instante de un destello

que su verdadera naturaleza no era otra cosa sino la consciencia superior, el dios supremo, el Ser originario que le dio vida a todas las cosas. Mercurio, dentro de este mapa, no era otra cosa sino un espejo, un señuelo, un recuerdo que el Ser mismo se había colocado ante sí, para tener constancia de su propia verdad absoluta. Mercurio existía para hacerle recordar al Ser que él era en esencia la verdad absoluta de todos los acontecimientos.


Esto parecía extraordinario e iba más allá de la religiosidad común de las religiones medias.


Tomó algo de consciencia y recordó algunos textos de magia y misticismo no dual que alguna vez leyó en la biblioteca mayor de Salamicia. Parecía ser que no todos los ciudadanos de Kalirvalion estaban al tanto de la profundidad de la verdadera realidad. Pero los magos mayores, las jerarquías encargadas de los movimientos energéticos particulares, parecían saber más al respecto.


En estas divagaciones, el monje central se volteó para mirarlo fijamente.


Galicanto se estremeció, pues parecía haber “escuchado” las comprensiones que le venían surgiendo al entusiasta discípulo. La mirada fue definitiva y tremendamente reveladora: lo que los ojos del maestro transmitían era que los misterios de este templo sí están al tanto de tales verdades.


Aquello fue un balde de agua fría y un cable de cordura para nuestro monje. Comprendió que la revelación a la que estaba accediendo era la verdad profunda y absoluta que el templo, en sus prácticas, protegía y fomentaba en experiencia.


Galicanto no era el primero en realizar esta verdad, pero tal verdad era auténtica y le liberaba de numerosísimas ilusiones.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...