Hermoso era aquel box que nuestro noble Javier consiguió para el arte de las transformaciones,
ahora tenía dos box, aquel de la calle Los Leones 2532, y este nuevo lugar,
que le permitieron en hora buena atender 3 veces a la semana.
Muchas facilidades y sincronicidades se habían presentado para Javier,
y su flujo de pacientes se acrecentaba y acrecentaba bajo el beneficio de Mercurio.
Abundancia y prosperidad era el título de los días,
mientras Javier y Pilar-Adelia continuaban gozando de su apasionado amor.
Aquel sexo de ese día, otra penetración anal acaecida en el transcurso de la temporalidad,
un sexo anal de delicia sideral, entre Javier y Pilar-Adelia,
y aquella nueva lencería de su mujer, que radiante y excitante brillaba a la luz de la noche.
Eran realmente hijos de Marte y Venus,
amantes envidiables, de apasionada energía y vigor,
su sexo emulaba el placer de los dioses.
Así se daban los día entre ellos,
donde la sensualidad se expelía en los poros de cada uno de ellos.
Lucían realmente eróticos y atractivos, tanto Javier como Pilar-Adelia,
ambos, tremendamente hermosos y radiantes.
La conversación sobre asuntos prácticos,
y un computador nuevo fueron también cosas que se dieron bajo el transcurso de esos días.
Javier, con el poder de su abundancia, se vio en la posibilidad de cambiar su computador por uno más nuevo y potente. El flujo de su dinero se lo permitía con facilidades.
Así se daba la vida, fluída y mágica, poderosa e indestructible,
nuestros protagonistas eran potencias imparables,
y según ellos el mundo tomaba la forma de sus voluntades.