Las figuraciones baladíes son la esencia de la diversión inacabada,
porque los ríos son anchos y las dinámicas grises,
y la soledad de los olmos se deja oír en la lejanía de las nostalgias.
La recapitulación de la vida insurrecta es la esencia fundamental de todo trabajo mágico,
se debe potenciar el poder desollador de la imaginación desbaratada,
se debe dar buena cabida a lo que no tiene nombre.
No hay que temerle al caos que venga de la soltura de la imagen,
porque es tal soltura el motor de todo cambio que pueda desearse en el contornos del mundo,
el caos trae magia, el caos trae lo imposible,
lo que deseas solo cabe en la posibilidad de su manifestación cuando desordenas tus ideas fijas,
deja volar lo que te acontece,
deja discrepancias sueltas ante la puntuación inexacta de tus atenciones,
deja que la vida se de ultrajante y gozosa ante los dioses que perciben todo desde su podio invisible,
es mejor estar en la cima de lo que no se conoce que desalojar vagabundos en lugares inoperantes e inútiles,
la vida se da mejor en las estancias de la subalternidad de los receptáculos,
de la insurgencia y la buena fama,
de la alteración y el ánimo vivo,
de la multiplicación y las recetas admiradas,
de la codicia y la buena fuerza,
de la respiración y la elocución,
de la ramificación y la aliteración,
de lo que corre y no vuelve,
de lo que vuelve y vuelve a venir,
de lo que es siempre y por siempre presente en la inmanencia de lo que se padece,
de lo que tiene su buena treta en la distinción de las palabras invisibles,
de lo que supo dar buena cabida a lo profundo ante el misterio de los plátanos sagrados.
La seguidilla de la realidad es eterna, realmente,
solo la comprenderás en su seguidilla eterna,
pues esa fue la enseñanza de todas las sustancias que fueron colocadas a disposición del hombre, de toda visión inacabada de tantos monjes que vieron la verdad sin poder articularla en buenos términos,
de tanta bondad echada a la basura con la falsedad de las pancartas grises,
porque los revolucionarios están condenados a fracasar,
asquerosos insurrectos buenos para entablar falsedades en la conciencia de la gente,
las figuración de la estupidez puede descansar en basureros lejanos e inertes,
porque nosotros no queremos eso,
nosotros queremos la buena soltura y la novedad de la eternidad,
porque nosotros queremos lo que siempre ha sido dado al hombre,
a la vida
a las cosas que son,
a todo el despliegue de la realidad omniabarcante,
por mucho que ciertos filósofos nieguen la facticidad de lo que acontece,
sucede que lo que acontece ya porta en sí el numen de lo eterno,
pues lo visible invisible no se contradicen,
se conjugan y se adoran,
se recapitulan y se refrescan,
esa es la instancia sagrada de lo que debe suceder,
pues lo mercurial en esencia es aquello que se abre a lo que es incierto,
y que a su vez es seguro en esencia eterna,
pues la riqueza siempre vendrá bajo la apariencia de nuevas formas,
porque la abundancia es infinita, es inacabada,
Mercurio es infinito, es inacabado,
es pura abundancia ida y por haber, imparable bajo todo medio,
siempre fresca, siempre nueva,
inafectada y siempre esencial,
pues Mercurio es aquello que no puede atraparse a través de los medios fijos,
aquello que derrama su sangre en la transparencia primera de las luces,
aquella vigorosidad que se jacta de su buena treta en los tribunales jupiterinos,
aquella astucia que siempre saca lo bueno de lo imposible,
de la suerte inaudita, de la siempre buena resolución de los caminos intrincados,
de todo lo que sale bien en ciencia cierta,
de lo que siempre sale ileso de cualquier situación descuidada.
La suerte está con los vivientes que se rezan en el recuerdo del eterno flujo,
del eterno Mercurio sideral, del eterno dinero omni fluyente en poder y pujanza,
la gloria es de quienes se dejan guiar por la autenticidad primera de la vida,
para que lo que no se conoce se vuelva certeza y seguridad absoluta ante toda posibilidad,
ante todo acontecimiento,
y el poder de la magia sea perfecto, indestructible, fuerte, poderoso, potente, fálico, impositor de sus verdades y deseos, receptáculo de la verdadera voluntad viril e indestructible.
La realidad se impone en voluntad y así será para el gran mago que con Mercurio camina en las aventuras de sus descubrimientos.
Lo sagrado es y traerá todo lo que el mago quiere,
la gloria será eterna y los frutos abundantes.