A PROPÓSITO DE TRUMP: LAS NUEVAS FORMAS DE UNA VIOLENCIA ANCESTRAL
Los acontecimientos que han sucedido recientemente en la capital del imperio mundial, no es la llegada de un nuevo mal, sino que el síntoma visible de una enfermedad colectiva que lleva siglos gestándose en las mentes de los que componen esta civilización esclava. Pero ¿cuál es esta enfermedad?, ¿que es lo que ha llevado a la humanidad a esta gran crisis que presenciamos hoy en día?, ¿qué ha provocado todo esto?
Pienso que durante mucho tiempo, y hasta el día de hoy, los seres humanos hemos vivido bajo el mismo patrón de comportamiento del de muchas generaciones anteriores a la nuestra. Desde el inicio de las primeras civilizaciones, se han presenciado guerras, muertes, corrupción, injusticia social, ambición, y otras conductas y realidades que no han cesado hasta el día de hoy. Puede que durante los últimos 200 años, puedan apreciarse ciertos avances como la abolición (aparente) de la esclavitud, de la redacción de derechos humanos por parte de Naciones Unidas en 1948, o de los avances de la lucha feminista por la igualdad de género. Sin embargo, hay un patrón implícito en los seres, que se mantiene similar a medida que pasan los siglos y épocas. Pues, a pesar de todo, hoy en día, conflictos como los de Siria, las dictaduras poco conocidas del continente africano, las desigualdades en Latinoamérica, la corporación Monsanto (y otras igual de nocivas), o la siniestra planificación del TTP; nos hablan de que a pesar de que en el "papel" haya intenciones de humanidad, en los hechos, el telón de fondo de la civilización mundial, es el caos y la violencia desenfrenada.
Pero ¿de dónde viene este caos y violencia desenfrenada? Para que exista caos y violencia, primero es necesario la existencia de un conflicto, y antes del conflicto es necesaria la relación con un otro para que ésto se exprese. Por lo tanto la violencia, el conflicto y el caos se da siempre en relación con algo. No puede pensarse ningún conflicto que no tenga fenómenos en relación. Tanto en lo colectivo como lo individual, las causas del conflicto siempre surge por una interacción tensa entre dos fenómenos, dos estados, dos objetos, pero no puede pensarse nunca un conflicto aislado de algún factor que lo estimule.
A pesar de esto, aun no vemos de dónde es que surge la violencia, ya que no sabemos aún con claridad, por qué surge el conflicto entre grupos, personas, e individuos. La opción clásica de la cultura occidental, es el estudio cartesiano y positivista de los fenómenos que suceden en la "realidad". De esta forma se confeccionan teorías, ideas, conceptos, que buscan clarificar las causas y razones de ciertos fenómenos. Pero la violencia es un tema que no ha podido solucionar la ciencia, ni el estudio lógico del mundo. Por lo tanto surge la pregunta ¿es posible abordar el tema de la violencia y el conflicto mundial, por medio de teorías, ideas, conceptos?, ¿de qué manera nos aproximamos a tal fenómeno, que está dejando estragos en el planeta?
Es más ¿por qué separamos la violencia de nosotros mismos?. O dicho de otra forma ¿por qué, al ver la violencia que sucede en el mundo, la identificamos como algo ajeno, como algo que hacen otras personas, diciendo cosas como "esas personas son muy malas, muy corruptas, pero yo tengo la suerte de no ser así"? realizamos una separación, ese es el hecho. Una separación entre nosotros y el mundo, el universo. Separamos los objetos, las personas, los países, las casas, los pensamientos, las ideas. Somos una máquina de separar fenómenos, nuestra estructura de realidad nos condiciona a pensarnos naturalmente como un ser separado de un mundo que es ajeno, y que tiene una realidad palpable más allá de la propia observación. Por lo tanto al observar la violencia como un suceso, la mente ordinaria, separa el hecho mismo de la violencia con el resto de lo que constituye nuestro "yo mismo".
Sin embargo, ¿estamos separados?, ¿estamos separados de los criminales de cuello y corbata de "Wall street"?, ¿estamos separados de el vagabundo que pide limosnas a la salida de un metro? Tiene que quedar claro que este no es un juego de palabras. No se trata de construir una nueva lógica, de nuevas ideas que interpreten el mundo en que vivimos. Es importante que esta reflexión se haga cuestionando la propia mente, la propia estructura de realidad que hemos construido, de generar una observación libre de puntos de vista, que sea capaz de "seguir" lo que sucede en la vida y en el mundo, que no son cosas distintas.
No podemos comprender la violencia sin antes tener un encuentro con la propia violencia que hay en uno mismo. Si pretendemos que la violencia se acabe aludiendo a otros y proyectando soluciones o medidas en el mundo social, estaremos reproduciendo la mecánica de la violencia en los seres humanos. Esta proyección de violencia, es la que está causando todo el caos que se presenta ante nuestros ojos, y sucede tanto a nivel de individuo como de los grupos sociales y políticos.
Si observamos el comportamiento de grupos ideológicos, como lo es el fascismo, la democracia, o el comunismo, observaremos que el patrón de comportamiento que caracteriza a tales grupos es la suposición implícita de poseer una "verdad" que debe ser difundida por el mundo; de esta manera al encontrar adversarios u oponentes ante tales verdades, los grupos se atrincheran a sí mismos y comienzan a realizar acciones que busquen acabar con tales obstructores de sus "ideas correctas". Para el Comunismo es la burguesía, para la democracia son los "extremistas", para el Fascismo, todo aquel que no sea fascista, etc, etc. De esta manera, cada grupo proyecta su propia violencia hacia su grupo adversario, formando la creencia ingenua de que el fin del conflicto surgirá con la derrota del grupo enemigo. Pero la afirmación de una verdad y el aferramiento a un grupo o ideología, es lo que fundamentalmente genera la violencia.
Lo anterior, además, tiene un correlato psicológico en cada uno de nosotros. Lo que vemos en la sociedad, lo que vemos en la historia, lo podemos ver a través de nosotros mismos. Al dirigir nuestra mirada hacia lo que sucede "a dentro", nos daremos cuenta que en cada uno, existen muchas de estas "verdades", muchas de estas ideologías, muchos tiranos que luchan por defender el propio territorio, las propias opiniones, la propia seguridad. Y todo esto lo moviliza solamente un fenómeno: el miedo. En tanto tengamos miedo, existirá la violencia, y se perpetuará la proyección de nuestra propia violencia hacia el mundo.
Lo anterior, además, tiene un correlato psicológico en cada uno de nosotros. Lo que vemos en la sociedad, lo que vemos en la historia, lo podemos ver a través de nosotros mismos. Al dirigir nuestra mirada hacia lo que sucede "a dentro", nos daremos cuenta que en cada uno, existen muchas de estas "verdades", muchas de estas ideologías, muchos tiranos que luchan por defender el propio territorio, las propias opiniones, la propia seguridad. Y todo esto lo moviliza solamente un fenómeno: el miedo. En tanto tengamos miedo, existirá la violencia, y se perpetuará la proyección de nuestra propia violencia hacia el mundo.
Entonces, bajo esta comprensión ¿podemos vivir sin miedo, sin ideologías, sin una postura (violenta) frente al mundo? La respuesta a esta pregunta depende de cada uno de nosotros, pues es en cada mente, en cada vida humana del planeta, en las cuales se reproducen estos mecanismos de violencia y agresión; y la liberación de todos estos patrones, sólo puede venir de una confianza absoluta en la naturaleza profunda de la realidad y de una revolución fundamental, desconocida y silenciosa.
H.S.