Una cuenta de sustento,
una cuenta de dinero siempre frondoso,
siempre fluido y nutrido.
La cuenta de ahorros, el banco personal del viviente
se regula y auto-regula con naturalidad.
El dinero crece y crece,
se nutre y permite libertad financiera.
La gloria de Júpiter y la fluidez del gran Mercurio
permiten el aumento de las riquezas eternas.
El banco personal siempre puede pagarse consecuentemente,
con soltura y libertad,
el banco personal permite un buen vivir y el desencadenamiento de la magia abundante.
El banco personal se sustenta a sí mismo,
todo el dinero que se ocupa de él vuelve a él de forma diligente y estable.
El banco personal es el potenciador del gran imperio,
y la puerta de entrada a la máximización de las riquezas prometidas.
El banco personal da buena suerte a la utilización de los medios transaccionales.
El fluído de los grandes dioses, y la alianza del dinero espiritual
están aquí presentes para dar energía al desarrollo de la gran vida,
una vida aristocrática, una vida llena de dinero,
donde el dinero se use en la confianza de su eterna abundancia.
Cada compra, cada utilización respetuosa del dinero,
le hace retornar duplicado, triplicado,
el dinero ama al viviente y el viviente ama al dinero,
su alianza es indestructible.
Así son las cosas en el transcurso temporal del presente inmediato.
El banco personal es el potenciador de las glorias futuras.