Mostrando entradas con la etiqueta magia del caos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta magia del caos. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2026

INVOCACIÓN AL SOL INVICTO



Oh Apolo,

dios de la luz eterna,

dios del Sol invicto, dado a sí mismo en la consecución de su propia realeza.


Dios de la omnisciencia,

de los vaticinios gozosos,

dios de la belleza sideral,

de la extraordinaria grandilocuencia de estaciones ancestrales,

de aquella realidad inmemorial donde aún los entes eran transparentes para su propia esencia.


Dios de la exactitud rítmica,

de los contornos armoniosos,

de la figuración exacta de la quintaesencia.


Tú, quien eres la conciencia superior;

tú, quien trajiste orden a los contornos del cosmos;

tú, quien derrotaste los abismos con tu sagrada masculinidad.


Hijo de Zeus, hijo de la eternidad,

hijo de las recapitulaciones excelsas,

de la superioridad cognitiva,

del Logos inefable,

del poder superior,

de la flecha exacta en puntería y elegancia,

de exquisita grandiosidad,

de bella mesura ante tanto exceso de ignorantes e idiotas.


Allí te veo persiguiendo a Dafne,

allí te veo junto a Hermes en tan delicioso desencuentro,

allí te veo dándole muerte a Pitón y honrando la sacralidad de tu linaje,

allí te veo dándole castigo a quienes te insultan,

allí te veo prístino, inconmensurable, de una belleza extraordinaria.


Pues las palabras no alcanzan para darle forma a tu hermosura,

porque las musas fueron las gestoras del canto original que le dio posibilidad a tu incandescencia.


Porque eres Luz, Apolo;

eres Logos, eres superioridad,

eres perfección,

eres dicha, eres la eterna beatitud de la divinidad brillante.


Porque el misterio de la luz yace en ti, Apolo inconmensurable,

porque tu poder rebalsa toda mirada, todo intento de comprensión,

porque tu omnipotencia es la ley de tu fuerza indestructible.


Que tu luz penetre en todo lo que existe,

que la numinosidad se halle en cada rincón de la inmensa realidad,

para que la perfecta inteligencia penetre en la materia oscura y recree la memoria eterna de los dioses primigenios.


Que le des vida a la vida misma, Apolo;

que seas invencible y que traigas justicia a los asuntos humanos.


Porque yo te invoco, dios de todas las luces;

yo te invoco, dios magnánimo;

yo te invoco, eterna claridad;

yo te invoco, vaticinio de los tiempos futuros.


Porque mi palabra te invoca, Apolo de los siete reinos,

Apolo de las siete estancias,

Apolo del origen matemático de la luz,

Apolo de la mesura perfecta,

Apolo de la sabiduría controlada,

Apolo del equilibrio y el raciocinio elegante,

Apolo de la lucidez y la augusta meditación.


Porque eres el guía de quienes buscan la vida en equilibrio,

porque das goce a quienes siguen los designios de la vida lúcida,

de la vida en razón,

de la vida dada en la distinción prístina de sus partes.


Eres aquel que se conoce a sí mismo:

y de tu autoconocimiento se derrama la gnosis sublime de la eternidad.


Yo te rezo, Apolo, yo te doy de mis ofrendas sinceras,

porque te amo, dios de las luces, y conozco el goce de todas tus bendiciones prístinas.


Dale luz a mi vida, dios extraordinario;

dale claridad, dale gnosis.


Dame el poder inefable de tu inteligencia suprema, dios de la luz originaria,

para que mi voluntad adquiera la fuerza divina que le pertenece por derecho

y figure los contornos del mundo que desea en el fuego eterno de su deseo sagrado.


Dale fuerza a todas mis operaciones mágicas,

llena de belleza todos mis pasos,

que mi vida se colme de tu sacralidad y descubra en su manifestación el origen del todo.


Que mi palabra conquiste el universo, Apolo;

que mi palabra sea poderosa e ilumine todas las sombras;

que mi palabra mueva montañas;

que mi palabra sea la verdad dicha a imagen y semejanza de mi propia divinidad.


Sé el auspicio de mis visiones,

sé el auspicio de mis trances,

sé la fuerza que eleve mi consciencia hacia las alturas de las hénades eternas.


Que mi Magia sea poderosa, Apolo transparente;

que mi magia logre todo lo que se proponga,

que mi magia sea omnipotente gracias al auspicio de tu luminosa fuerza.


Hazme brillar en el mundo, Apolo;

dame buena fama, dame buen prestigio;

que mi luz atraiga la abundancia eterna del dinero omnipresente;

que mi quehacer logre convocar a las gentes y que mi palabra influya en las masas;

que sea brillante para todos y mi luz una influencia poderosa ante mis semejantes,

para que todas las puertas me sean abiertas, para que adquiera poder entre las gentes

y la libertad de la vida abundante que quiero poseer.


Acompaña siempre mis pasos, dios de la razón primera;

protégeme a mí y protege a mi amada Pilar-Adelia;

nutre nuestra vida, dale bendiciones,

y que los acontecimientos se desenvuelvan en sintonía con mi palabra,

en sintonía con mi poder, en sintonía con mi voluntad.


Que los arcángeles siempre te canten augustos,

que la realidad siempre te tenga,

que tu compañía sea omnipresente y las bendiciones, infinitas.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...