Que la magia tome su curso,
su flujo eterno,
que la magia tome su curso sin impedimento ni impostura inaparente.
Porque la seguidilla de la energía quiere destruir todo lo que no sea vida en un instante,
todo lo que no se de en buena frecuencia con las cosas que son idas hacia las estancias figuradas.
El flujo del dinero mágico ha de ser prístino y oscuro en toda su omnipotencia,
no hay ritual capaz de destrabar la magia mayor,
solo la visión desnuda,
solo la vida inmanente en su invisible manto
que en su canto conlleva a las astucias prometidas de los otros.
Porque Hermes no quiere forma, quiere flujo,
quiere creación, quiere movimiento,
porque la astucia hermética nunca teme por el porvenir de los justos y las causas morales.
El gran dios de los movimientos procura que la vida se de coherente en su arrojo destrabado,
en su incoherencia sagrada, para que se de en justa medida ante la visión de los abuelos anteriores.
Todo lo nuevo ha de ser la bendición del gran Hermes,
que la vida se proyecte hacia la sagrada omnipresencia de los otros,
allí para que se desarmen los esquemas fijos, y entre la transformación de la realidad en su profunda implicación y consecuencia.
Para ser emperador del cosmos, se ha de saber dar forma a lo que es completamente nuevo,
porque Zeus requiere de Hermes en la construcción de la vida insurrecta en salsas, recipientes y bestias.
Todo ha de ser un flujo, como ya se ha dicho,
nada debe pensarse, todo debe hacerse,
todo debe seguir el curso imperecedero de la desolación del vacío primordial hacia su propio todo.
El correr de la temporalidad traerá siempre la buena respuesta ante las dudas del viviente que reclama su propia guía.
Así, no se ha de temer en la desestructuración de todos los parámetros seguros, porque la vida millonaria se da en la soltura de pertenecer quieto ante los rincones que parecen seguros.
Vuela, charlatán,
que las millonésimas monedas de tu prístina figuración sean la regla en el crecimiento de las grandes especias.
Se tú quien guíe y de siempre la buena nueva ante el viviente que ansía su crecimiento perfecto.
Fija las estancias,
recuerda la insuflación de las migajas solares.
Porque las estalagmitas de las rocas pretéritas de las sombras subterráneas
dan plazo estruendoso para quienes escuchan más allá de lo que pueda comprenderse.
Lo que es, es bajo la mirada sorprendida del anónimo desaparecido,
aquella fuerza primordial que destruye meollos y crea bipolaridad obtusas.
Re Calar hondo en la bondad de las abejas deferentes hacia la recapitulación de las mónadas oscuras de grimorios anteriores y ancestrales ante la mirada de todo punto.
Deja de buscar la belleza estética,
esos son asuntos del gran Apolo,
pero aquí lo que buscamos es el desencadenamiento de la vida primordial,
de la vida rica en esencias rimbombantes,
atrévete a decir algo de lo que te des cuenta que no tiene ningún sentido,
se tu el que de el paso hacia la desconfiguración de todo lo que es.
Serpientes insuficientes y fijas en las palabras que surgen como patos trascendentes,
recuperación de nada de lo que habitualmente se demuestra en los salones de distritos anglosajones.
Tele-confrontación y otros patos que tienen hacia la navegación de las estancias perdidas,
de rocas que se irguen ante el misterio,
de la tenue luz que se divisa en las noches verdosas,
de aquel canto primordial que se dio en la tierra de las runas distintas.
Raptos insurrectos y personificados,
descubrimientos perros indiscretos,
insistencia de insuficiencia, retos de apocalipsis,
destellos de nada por todo y qué,
disconformidad en la confrontación de las mentiras,
las verdades que se dan una en la estantería del tío de aquella mujer que abrió su vulva ante el ejército de los budas.
Y así con toda la discontinuidad de las ideas y los desechos,
no seas tú quien de rienda en freno a lo que viene acontecer en la pelagra precisa.
Abre la palabra, abre tu magia, ábrete a considerar que el trueno mayor del gran Zeus es la furia de tu ser que se eleva ante la acentuación de los dineros venideros.