Veo mucho dinero disponible,
veo mucha salud financiera en aquella cuenta bancaria que crecía en dinero estrepitosamente por allá en aquellos meses de 2026.
Pues el torrente de dinero era poderoso era eternamente fiel a la magia que Javier proyectaba con todos sus hechizos.
El dinero fluía gustoso por las cuentas bancarias de Javier y se auto-regulaba en su torrente hacia el crecimiento saludable de las ganancias líquidas y un aumento del poder adquisitivo.
Así se daban las cosas, de forma venturosa y magnánima, la presencia de Júpiter, el dios padre de todos los dioses, era indiscutible para el joven mago,
pues la pujanza de su fuerza interior le revelaba la ayuda divina y la apertura venturosa de todos los caminos financieros.
Así se daban las transacciones, auto-prestamos y auto-devoluciones, todas fluían rápido, operaciones que le permitían a Javier una economía fluida y expansiva, una libertad financiera exquisita, en la que podía auto-sustentarse sin recurrir a bancos externos.
Pues el banco personal de Javier fue creciendo para bien, y cuando el dinero disminuía en su cuenta, prontamente era recuperado bajo la gracia eterna de Mercurio, el comerciante sideral.
Así era entonces como fluía el dinero universal por los canales energéticos de Javier, el mago financiero que lograba el control de las fuerzas universales.
Cada mes Javier se percataba de que, además de la recuperación diligente de su auto-dinero prestado, el dinero no solo se recuperaba: crecía a lo largo del tiempo, fue así que por cada mes el dinero disponible aumentaba de forma notable, hasta consolidar para él y Pilar-Adelia una economía segura, abundante y próspera a largo plazo.
Los arcángeles de la abundancia estaban a favor de Javier, y el espíritu del dinero le tenía una especial estima. El espíritu del dinero le era eternamente fiel y recibía sus órdenes cuando Javier le ordenaba.
La abundancia se abrió hacia la plenitud y la adquisición jupiteriana de todos los bienes que eran deseados e intencionados por el mago.