Más de 126 caminos nuevos se edificaban en Kalirvalion bajo la excelsa ingeniería del asesor imperial Filinio. La acción ingenieril era parte de un gran proyecto imperial que buscaba expandir las redes mercuriales dentro del imperio y afianzar las alianzas económicas dentro de los estados internos. El proyecto fue recibido por el emperador Reivaj como una revelación directamente venida del astuto Mercurio, quien en sueños se le apareció al monarca en gloria y luminiscencia para dictar el plan divino que el magnánimo Júpiter tenía planificado para el imperio. El sueño divino acaeció unos días después de la anexión de nuevas tierras al noroeste de la capital, por allá en el mes de marzo del año 2.365 del nuevo eon. El nuevo territorio correspondía a las tierras indómitas de Tarkilian, unas vastas estepas dominadas ancestralmente por los bárbaros de Felowin y repleta de especias valiosísimas y minerales mágicos.
La exitosa conquista de estas tierras supuso una nueva etapa ingenieril del estado imperial y para el flujo económico de Kalirvalion. Las nuevas tierras requerían de eficientes caminos capaces de dar flujo al transporte de las especias, y para eso la mano técnica de Filinio fue esencial.
El plan de Filinio, estructurado según las visiones del excelso emperador, constaba de dotar de 126 caminos nuevos que permitieran el flujo de las especias y la circulación del comercio en las nuevas tierras. Estos 126 caminos, conectados todos entre sí hacia la capital imperial, no solo dotaron de una interconexión extraordinaria para las nuevas tierras anexadas, sino que prepararon a los territorios indómitos para la edificación civilizatoria del sagrado imperio. Los 126 caminos estaban estructurados para diseñar 12 ciudades nuevas para el nuevo sub-estado. Las 12 ciudades estarían diseñadas estratégicamente para mover el comercio de forma eficiente y consagrar la seguridad militar de la religión de posibles incursiones insurrectas de las tribus nortinas.
Mercurio mismo sería quien supervisó la confección concreta de dichos proyectos. Su presencia fue esencial para acelerar el proceso edificante y para dar nuevas ideas a los ingenieros de zona para resolver diversos dilemas que aparecieran en la ejecución in situ del proyecto. Fue así como comenzó el proyecto ingenieril más interesante de la actualidad imperial.