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martes, 21 de abril de 2026

EL TORRENTE DE LA DICHA

Estoy envuelto en una energía azul; estoy entrando al espacio astral. Estoy en un espacio negro. Llamo a Mercurio: acude de inmediato. Ahí lo veo, con su capa y su caduceo; me sonríe. Se abre un campo con colores exóticos; ahora parece más un campo de la antigua Grecia. Él empieza a trazar un círculo de luz arriba de él, apuntando hacia el cielo; yo también empiezo a hacerlo. Del círculo de luz se proyecta un tubo de energía que me envuelve; su tubo también hace lo mismo con él. Al parecer, es una medida de protección. Me dice que siempre que esté en el astral o haga trabajos mágicos, es importante que haga algún acto así.


Ahora aparecemos en un palacio, parecido al del otro día de Júpiter, pero esto no es el Olimpo: es un palacio jupiterino de Kalirvalion. Hay una escalera elegantísima; a la derecha se abre otra cámara muy amplia en la que entra el sol. Vamos hacia allá. Hay unas ventanas muy interesantes, con diseños que parecen algo medievales. El sol entra radiante; parece ser de mañana. Me doy vuelta y veo una estatua gigante de Júpiter: es enorme, parece de unos diez metros, dorada, extraordinaria. Al frente de él hay un gran monte de ofrendas de flores y, alrededor del coloso, monedas de oro y riquezas que brillan con un tono delicioso. Pueden verse los humos de los inciensos y gentes haciéndoles peticiones. Mercurio está a mi lado.


Luego seguimos más allá y hay una salida hacia el exterior. Ahora estamos como en una plaza; no sé si sea Kalirvalion, parece más moderna, parece quizás Santiago. Freno a Mercurio. Le digo que quiero utilizar este momento para hacer magia. Él se ríe; me pregunta qué me gustaría hacer. Yo le digo: "Intencionar abundancia, intencionar mucho dinero y que se llene de pacientes mi consulta". Él me mira y me dice: "Pero si eso lo has estado haciendo, los hechizos están activos". Yo le digo que tengo ganas, de todas formas, de ocupar este espacio para crear formas astrales en relación a las riquezas y la abundancia. 


De pronto aparece una escena de mí mismo recibiendo muchos pacientes por día, presencialmente y de forma online. Veo un lunes lleno de pacientes; veo un jueves también con varios pacientes; un viernes presencial lleno de la misma forma. Veo clases magistrales que cada día convocan más y más personas: 15 personas, 20 personas por clase. Veo una cuenta profesional en la que mis seguidores aumentan; veo 10,000 seguidores. Veo un torrente de dinero descendiendo. Veo una energía de abundancia dorada rodeándome y dándome bienestar. Veo una relación con Pilar-Adelia muy hermosa y satisfactoria. Veo un nuevo computador; veo un nuevo auto. Veo 4,000,000 de pesos de ganancias mensuales. Veo mucho sentido de poder; veo mucho sentido de movilidad. Veo todo esto mientras veo también mucho oro por todos lados, mucho dinero dorado; y Mercurio al frente, gozando de lo que ve.


Veo hacia arriba ahora a Júpiter, como una luz que provee la donación de abundancia. Ahora Hermes, con sus poderes, comienza a hacer circular el dinero en un poderoso torrente. Comienza a generarse un remolino alrededor mío; luego una energía estalla en mí, como si fuera un Súper Sayayín. Siento el poder de la abundancia; siento el poder de la seguridad total; siento el poder de una vida plena y libre. Veo a Kalirvalion gloriosa, recibiendo mercancías y oro de diferentes colonias, y el templo central del dinero transmutando la energía a la multiplicación de las riquezas. Del templo veo un rayo de luz ancho que se proyecta hacia el cielo; genera un poco de nubes y un fenómeno climático extraño, pero la ciudad se ve envuelta de una energía dorada desde la que comienza a circular oro por todos lados, como torrente nutricio, lleno de vitalidad. Así veo a Kalirvalion y siento regocijo; siento certeza; siento solidez. Siento que el dinero me acompaña siempre.


Y así me mira Mercurio, sonriente, y me dice: "Está bien que hagas estas cosas, pero ya debes comenzar a confiar en ese torrente de energía que siempre está ahí. Haz hechizos, haz encantamientos, acude a mí, a Júpiter y a quien sea; pero no olvides que la llama de la abundancia está siempre en tu corazón". Yo me inclino ante Mercurio y le doy las gracias. Él, con un rayo de luz, penetra mi frente y me concede un misterio iniciático; se me abre la percepción a un espacio sideral indescriptible, de un multiverso de multiversos unidos por el tejido de la unidad.


Con esta sensación extraordinaria, tomo mi varita mágica astral y en el aire trazo un sigilo de luz que queda flotando; y luego le voy dando energía con mis manos. Sale de mí una energía dorada poderosa que se imprime en el sigilo. El sigilo, ahora dorado y potente, lo envío a la red de códigos universales, de algoritmos astrales regidores de la manifestación de las cosas. Mercurio me mira y asiente con su cara. Ya se hizo de noche. Hay un cielo estrellado extraordinario, muy luminoso; se pueden ver las galaxias desde aquí. Alrededor mío hay campo, muy similar a Grecia o Italia. Mercurio sale volando hacia el cielo y yo quedo contemplando todo, agradecido, respirando profundo y lleno de dicha.

 

lunes, 20 de abril de 2026

OPERACIÓN 88


Mercurio guía por pasadizos extraordinarios; allí lo veo, indicando el espacio sideral. Una puerta extraordinaria que contiene la semilla de todas las posibilidades se abre ante mí. Hay oro luminoso que aparece, llueve oro luminoso en un campo de verdor impresionante donde los caminos se entrecruzan.

Mercurio me da un pentáculo dorado que, por un lado, tiene el signo del dinero y, por el otro, el sigilo de Mercurio. Lo veo claramente; me mira, es amigable. Ahora ascendemos a un palacio dorado, extraordinario, que parece el Olimpo. Son pasajes en los que ya he estado. Ahí veo a Júpiter esplendoroso; parece alegrarse de que esté ahí, parece que se alegra de haber retomado una imaginación más viva y propia.

Ellos han estado siempre ahí. Siento numen, siento poder material; todo brilla y está lleno de oro. En un portal, me veo a mí mismo recibiendo muchos pacientes en una vida llena de éxito profesional, abundancia y prosperidad. Yo y Pilar-Adelia aparecemos de la mano; el universo nos acompaña, nos da cobijo. Todo se siente muy bien. Hay mucho futuro, hay una energía extraordinaria, una sinergia, libertad y un color dorado muy protector.

Hay algo gozoso en esto. Mercurio parece asentir; parece decirme que la imaginación es mi fuerza fundamental, que soy dueño de la creación y de mi propia magia, que no es necesario seguir pautas ni formas extremadamente fijas. Algo sigue sintiéndose muy bien; siento que estoy recuperando algo que descontinué, siento las imágenes muy vivas.

Ahora veo a Kalirvalion: extremadamente impetuosa, magnánima, majestuosa. Ahí está con su tremendo poder, un poder cuya materialidad es exquisita, llena de riquezas impresionantes de puro color dorado. Allí hay paz, pura luz, pura abundancia extraordinaria.

Mercurio me muestra ahora haciendo unos sigilos. Me dice que incluso puedo hacer sigilos imaginarios, con mi propia imaginación. Ahora estoy haciendo un sigilo que incorpora una estrella ascendente; este sigilo es la consagración de mi abundancia, la eterna atracción de la prosperidad. Es como un imán, como una fuerza atractora, como una fuerza de gravedad que atrae lo que quiero en su poder extraordinario. Ahora el sigilo brilla y pareciera ejercer una fuerza indescriptible.

Mercurio se ríe, parece estar pasándola bien. Me dice: “Esto sí es hacer magia”. Ahora vuela y me dice que lo siga. Ahora estoy en un laboratorio. Me dice que aquí está mi temenos primordial; me dice que puedo imaginar mi magia, que no hay límites. Me dice que no me complique, que mi magia es más directa de lo que yo pienso.

Me dice: “Cada vez que imaginas de esta forma, estás entablando un encantamiento extraordinario; estás dándole motor a tu voluntad en el espacio astral, donde la magia es realmente posible”.

Me regocijo. Voy aterrizando de este viaje; abro los ojos. Ahora estoy en mi vida cotidiana, gozando de esta libertad con la confianza fundamental de mi creatividad mágica innata.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...