jueves, 24 de diciembre de 2015



El LOCO



El loco es el arquetipo del ser. Su energía es un impulso que se proyecta hacia la vida, hacia el momento presente. Es un personaje que vive en el presente ya que no conoce el tiempo y no funciona bajo su dependencia. Su impulsividad tiene el potencial de destruir y crear a la vez, lo que construya o disuelva no va a depender de un criterio premeditado de este personaje, simplemente será la manifestación del vivo juego de la burla y sabiduría de su propio ser. Es un ignorante y un sabio al mismo tiempo, un niño y un viejo en el mismo instante. En sus ojos se esconde lo incognoscible, es un personaje unido al misterio de todo lo que existe, unido en una completa comunión e inconsciencia pre-egoíca. 

El loco representa la entrega total hacia el abismo de la existencia, la disolución total al éxtasis de la vida. No conoce el bien y el mal, está más allá de los conceptos, está más allá de la dualidad, y su actuar es siempre puro y creativo. El loco es el superhombre de Nietzsche, la encarnación perfecta del dios Dionisio.

Este personaje siempre representa fuerzas paradójicas, opuestos que no viven en conflicto. Puede representar la iluminación perfecta como la inconsciencia más bruta, puede actuar desde el caos más grande hasta la armonía más extraordinaria. El es un arquetipo sin forma, sin naturaleza estática. En la baraja de Tarot su número de arcano es el 0, profundo simbolismo numérico que no va al caso tocar en este momento, pero que ilustra la atemporalidad que este arquetipo representa.

También podría afirmarse que el Loco posee un estado de no-mente, pués no conoce la razón, ni el pensamiento lógico de la civilización moderna. Está libre de toda construcción abstracta, de toda filosofía, de toda noción o concepto, y vive en el caótico movimiento del silencio, de la mente que no es mente. Debido a esto, su modo de ser siempre será incomprensible para el hombre moderno, que verá en las acciones del Loco una simple jugarreta demente carente de sentido y lógica. Sin embargo el hombre moderno ha sido astuto y a disimulado su ignorancia: no conforme con su falta de comprensión a la irreverencia del Loco, ha creado superestructuras que buscan erradicar la ambigüedad de la demencia, inventando enfermedades, fármacos y centros psiquiátricos que boicotean a este sabio arquetipo. Por está razón el Loco también cumple una función de espejo contenedor de las proyecciones de la civilización moderna, ya que su presencia viene a recordarnos y a reivindicar nuestra naturaleza lunática primordial, advirtiéndonos que reprimir la irracionalidad del Loco es la mayor de las locuras y la mayor de las irracionalidades. El Loco es una luz que nos indica que la verdadera locura está en las guerras, en el sistema económico, en la política, en la organización social, en la propiedad privada, en la razón dictadora, y no en los jadeos delirantes de un vagabundo pidiendo limosna, mostrando una deteriorada dentadura y expresando una misteriosa realización.

V.S.





Preludio Galáctico


Somos imágenes fugaces navegando en un espacio desconocido en el devenir del tiempo.

Somos poesía manifestando su belleza en cada instante, en cada detalle.

Somos una aparición extraordinaria en el universo del silencio. Lo que sucede a cada instante es un tesoro único y milagroso.

Nada es tan obvio ni tan predecible, todo es un acontecimiento rico, brillante y profundo.


V.S.

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...