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jueves, 28 de mayo de 2026

AL DIOS LARGOVIDENTE




Oh Júpiter,

el Zeus de los antiguos,

señor del cosmos y del fundamento de lo que se da y no se da bajo la luz de la manifestación.


Eres el todo y la nada,

eres la superación de todas las particularidades,

eres la inefabilidad del silencio eterno, dado poderoso en la sucesión del rugido de la materialidad primera.


Cuántos relatos han enaltecido tu magnánima figura, dios Padre;

cuántas narraciones nos llegan de tu glorioso legado.


Porque fuiste el padre de Heracles, dios aristócrata,

héroe quien conquistó la divinidad gracias a tu infinita beneficencia.


Porque derrotaste a Cronos,

derrotaste a Tifón,

derrotaste a los gigantes que, en ingenua rebeldía, osaron desafiarte.


Eres quien castigó a Prometeo a su suplicio cuasi eterno,

eres quien salvó a Dionisos de su fulminación mientras su madre se inmolaba en el éxtasis de tu grandilocuencia.


Eres el padre de todo lo que existe,

eres el fundador monárquico de la civilización;

todo lo que tocas se ennoblece con tu quintaesencia,

todo lo que miras se enriquece bajo el influjo de tu eterna beatitud.


Porque eres dicha, divino Júpiter, y yo te amo con mi corazón originario;

porque eres éxtasis, eres el inconmensurable placer divino dado en la inmanencia directa del poder eterno de la vida primera.


Que mi canto pueda tocar el sublime perfume de tus influencias,

ya que tanto quien te escribe te agradece;

que mi verbo pueda dar honores al secreto extraordinario que en ti yace latente,

que mi magia pueda portar la potencia de tu germen inconmensurable.


Dios poderoso,

dios rey,

dios del podio sideral,

dios autoridad,

dios de las leyes justas,

dios de la riqueza,

dios de la revelación,

dios Uno.


Porque eres Dios, el único, el verdaderamente dios ante la seguidilla de tu expansiva divinidad.


Que mis operaciones mágicas siempre se vean beneficiadas por tu influencia, sagrado Júpiter;

que mi vida se vea beneficiada de tu protección y abundancia expansiva,

que pueda yo vivir de tus delicias, que pueda gozar de tu poder absoluto para tornar a mi voluntad el empuje omnipotente de la eternidad.

Que tu numen sea siempre manifiesto ante mi ser,

que pueda sostener las riquezas de tu numinosidad,

que mi vida se llene de influjo sacro

y que mi magia se vuelva increíblemente poderosa.


Que mi voluntad siempre pueda materializar lo que en deseo puja en potencia,

que mi verbo dé a luz el mundo que imagino bajo mi práctica sostenida de meditación y visualización.


Dale protección también a mi amada Pilar-Adelia;

protégenos a ambos y protege nuestra unión, que en voluntad se ha levantado con compromiso de vida y a largo plazo.


Ayuda también a la madre de Pilar-Adelia;

dale buena salud y prolóngale su buena vida.


Acoge lo que te pido, dios de la expansión magna,

bajo la certeza de mi devoción, bajo la certeza de que aquí uno de tus hijos te recuerda en belleza y te ofrenda con su palabra poética.


Que así sea, Júpiter, y que la vida sea dichosa.


Abracadabra.


miércoles, 27 de mayo de 2026

PODEROSA MEDITACIÓN


La meditación se profundiza

y me hallo uno con la voluntad;

el poder absoluto se reclama a sí mismo en la pujanza de mi magia.


Porque siento la compañía de los grandes dioses:

siento a Mercurio correr por mis venas,

siento su lucro,

su dinero omniabarcante,

su riqueza afluente,

el dorado intenso del oro sideral llegando a mí por medio de mi sincero trabajo,

siendo dado en la riqueza y realeza,

convirtiéndome en noble de mis actos,

en el aristócrata cósmico,

en el mago millonario que canta su intención al son del gran Júpiter,

quien con su trueno fundó la realidad bajo la indescriptibilidad de su origen.


Porque la mística resuena en mí para hacerme despertar a la verdad eterna,

para recordar de una vez por todas el poder inefable que en mi sexualidad habita,

para consagrar el poder de la manifestación primera de los elementos circundantes,

para iniciarme en la magia automática en palabra y orden.


Porque la unidad rebosa en mis entrañas,

el fuego primordial ruge en la verdad de mi corazón,

mi clarividencia se ensancha gozosa,

la potencia de mi palabra adquiere autoridad en todo el cosmos.


Porque me presiden grandes dioses,

porque estoy protegido,

porque soy elegido,

porque mi verbo es el empuje originario de las hénades de luz que quisieron darse densas en el sustrato profundo de la realidad.


Porque soy un mago feroz,

Marte es mi maestro,

y conquisto todo a mi alrededor con tan solo desearlo en palabra e imagen.


Porque tengo la llave de la imaginación creadora,

porque todo lo que en visión se prefigura adquiere su forma concreta en el mundo de las cosas.


Pues domino el arte de imaginar,

y la meditación en el mysterium magnum dota en mí la sacralidad numinosa del ser mismo en todas las cosas.


Porque adquiero maestría instrumental,

adquiero sabiduría,

adquiero potencia,

adquiero mucho dinero,

adquiero éxito y profunda prosperidad.


Porque adquiero protección,

y con mi amada Pilar-Adelia estamos protegidos por las grandes fuerzas cósmicas.


Porque Kalirvalion me da de todos sus frutos,

la ciudad sagrada, ciudad de Dios,

el imperio que lo conquistó todo bajo el mandato de la gran imagen.


Soy quien se da en voluntad para prefigurar la realidad que se manifiesta.


Porque adquiero el control del pasado, el presente y el futuro,

y me convierto en el demiurgo prístino de mi vida toda.


jueves, 21 de mayo de 2026

PARA EL DIOS DEL TRUENO



Oh Júpiter,

ya es tu día y yo te canto, magnánimo dios,

dios de dioses,

Dios supremo,

dios dador de todas las bondades del mundo y sus fundamentos invisibles,

dios del fuego original,

del espíritu incandescente,

escucha mis palabras que en devoción y pleitesía se alzan hacia lo alto para enaltecerte.


Tú eres el trueno, extraordinario Júpiter,

tú eres quien dio orden al mundo.


Fundador de los olímpicos,

padre de dioses y héroes,

diseminador de dinastías y reinos,

tú, quien desfloraste a Europa en las lejanías de Creta,

tú, quien diste a Leda los excelsos gemelos que hicieron gloria,

tú, quien derrotaste a Tifón y preservaste el orden del cosmos, dios salvador,

tú, que diste beneficio civilizatorio a los primeros esfuerzos humanos por alcanzar el orden cósmico.


A ti, dios, yo te doy honores,

porque eres la potencia sideral,

eres el trueno arrasador,

eres la omnisciencia,

eres el orden,

eres la justicia,

benefactor de Kalirvalion,

padre de Reivaj y Aileda-Ralip,

eres la visión suprema dada en fundamento de su propio infinito,

de todos los posibles bajo el manto eterno de la vacía luz de tu absolutez.


Júpiter, protector de imperios,

sé mi benefactor en esta vida, dios gobernador de los contornos del mundo.

Sé mi protector, el impulsor de todas mis expansiones.

Expande mis finanzas, mis ingresos, expande mi dinero hacia la conquista del poder y la buena vida, ayúdame con todos los asuntos cotidianos en los que me vea inmerso.


Potencia mi magia, dios de todos los dioses,

dale de tu luz, de tu inteligencia, de tu crecimiento sideral,

sé tú quien dé motor a mi voluntad para que mi palabra manifieste los deseos que dentro de mi corazón rugen en su fuerza.


Que seas tú quien legitime mi voluntad de poder,

que seas tú el que me haga más fuerte y poderoso, gobernador de todo lo que me rodea,

que seas tú quien auspicie la conquista de la vida soñada, divino dios.


Toma mis palabras, dios de los cielos, como un obsequio a las maravillas de tu numinosidad abierta. Toma mis palabras, dios sideral, y que todos los dioses sepan que yo te recuerdo y te doy honores. Dile a las fuerzas invisibles que yo soy tu hijo, tu beneficiario, tu discípulo que se ha dispuesto a convertirse en el creador de su propia vida.


Que las historias, que los relatos humanos siempre te recuerden, dios de todo lo que existe;

tu hijo trascendental te ama y te enaltece desde su estancia terrícola.


sábado, 2 de mayo de 2026

LA GNOSIS JUPITERINA



Profunda era la meditación del emperador Reivaj en el aposento central del templo real de Júpiter. Allí yacía el monarca, sentado con devoción y reverencia ante la gran estatua de oro del dios archi-emperador del cosmos entero. El templo lucía luminoso, lleno de abundancia y colores dorados. Reivaj permanecía con los ojos cerrados, comprendiendo cosas a las que hasta ese minuto no había podido acceder. Buscaba el cobijo de Júpiter y la amplificación de su poder mágico para el manejo místico de la gloriosa Kalirvalion. Buscaba poder, pero también conocimiento; buscaba la gnosis, la sabiduría de lo sacro, el conocimiento eterno de las hénades primordiales y la primera inteligencia del cosmos.

De pronto, pudo sentir una extraordinaria presencia, una inteligencia que parecía cobijarlo en una expansión hacia latitudes astrales imposibles de expresar en palabra escrita. Allí vio el cosmos y la expansión impresionante de las estrellas; presenció estallidos poderosos y luminiscencias que descendían de latitudes abstractas para materializar la información milenaria del primer dios. Allí sentía una pujanza suprema, un supremo misterio y una gran inteligencia que se expandía hacia todas las latitudes y las posibilidades circundantes. Era algo absolutamente ajeno, alienígena y distinto a todo lo que se puede concebir en la mente humana.

El todo por el todo y la multiplicidad de todos los tiempos estaban en esta inteligencia arrobadora, tremendamente extraordinaria, difícil de soportar y de una belleza indescriptible. Era lo absolutamente «más allá», el primero de los primeros principios, que no fue principio y no «es» en el sentido ontológico de la palabra; algo que simplemente sobrepasa la capacidad de asimilación de cualquier tipo de inteligencia. Júpiter se manifestaba en un misterio insondable, en un archi-poder trascendental capaz de realizar cualquier proeza con tan solo su omnipotente deseo. Se revelaba como un elixir transmundano que se expandía de estancia en estancia, dejando una estela de dioses e inteligencias infinitas para dimensiones extraordinariamente distintas de la realidad kalirvaliana.

Júpiter parecía transfigurarse a sí mismo y revelar su rostro invisible: sin rostro, sin ente, sin algo y sin nada; ni tampoco una nada basada en cualquier tipo de negación simplista. Detrás de todo, Reivaj obtuvo de pronto un don, un regalo de códigos indescifrables. Un nuevo poder había sido recibido por su inteligencia superior: un regalo de Júpiter, el invisible eterno, la heterogeneidad traslúcida de todos los misterios idos y por haber. Reivaj parecía comprender que aquel misterio requería de algo: quería manifestarse, quería encontrar el negativo denso de su quintaesencia a través del magno receptáculo de una ciudad teúrgica en la que su perfección pudiera autoevidenciarse a través de los ojos particularizados de la totalidad.

El emperador estaba siendo iniciado en un nuevo tipo de magia que jamás pensó posible; estaba recibiendo una revelación que no podía siquiera comprender del todo en aquel momento. Lo irracional inundaba todo su ser y, en el fondo, nacía un numinoso sentimiento de sacralidad en cuyo corazón vivía una certeza: la de estar recibiendo el poder directo del supremo innombrable. Al abrir sus ojos, Reivaj miró con profunda devoción a la gran estatua de Júpiter. El monarca, que ahora veía todas las cosas de un modo distinto, podía percibir lo inefable en todos lados.

Podía ver la abundancia eterna y el oro espiritual destinado a convertirse en riquezas y opulencia sideral. Reivaj sabía que Kalirvalion estaba destinado a la gloria, al poder absoluto, a la perfección y a la superioridad sagrada. Comprendió que su imperio era el receptáculo superior, capaz de dar cabida a la inteligencia trans-sideral de los dioses. Todo ello palpitaba con absoluta certeza en cada uno de sus campos sutiles.


domingo, 19 de abril de 2026

EL DESPERTAR DEL GENIO DORMIDO


Estaban esa tarde el emperador Reivaj con su maestro Saladión, en un templo en ruinas de los antiguos oráculos del viejo tiempo. En el centro, donde hace milenios se llevaban a cabo los rituales de las misas de la consciencia omnipresente, Saladión movió unos escombros que revelaron una pequeño cubículo debajo del suelo del lugar.  Se veían unos pergaminos, un reloj de arena, y alguno que otro objeto de antiguedades inciertas. De pronto de una pequeña caja que parecía intacta, sacó un diamante luminoso, cuyo resplandor llegó a sorprender al emperador Reivaj. Su maestro, sacándola del cubículo se la ofreció a Reivaj extendiendo su mano hacia él. Reivaj tuvo cierto temor ante el ofrecimiento, pero superando sus dudas reflejas se abrió a recibir el objeto que su maestro le entregaba. Lo tomó con la mano izquierda, y de pronto un torrente de consciencia lo tomó para mostrarle una revelación que cambiaría su vida –y la de su mujer Aileda-Ralip– para siempre.

Muchos destellos aparecieron, flujos energéticos indescriptibles, explosiones lejanisimas, realidades adversas imposibles de describir, una consciencia multifocal situada en todas las posibilidades del universo en un instante, muchos números y figuras geométricas, mandamientos mayores, seres superiores, susurros de un gran ser, la marca de una vida que va a ser según la elección del alma primordial, y múltiples comprensiones que venían en chorrera ante el asombro de nuestro protagonista.

Fue así que de pronto se hizo una comprensión extraordinaria: que él era la expresión de una historia que estaba siendo contada por un narrador superior que le dictaba sus vivencias. Reivaj quedó sorprendido, y a su vez, y de forma más sorpresiva, entendió de manera más radical, que en el fondo, esa consciencia creadora era él mismo, que desde otra dimensión dictaba sus condiciones de realidad que en ese minuto estaba experimentando. Y con eso otra realización aún más extraordinaria: siendo un jugador de una historia virtual y de escritura libre, realmente él era un dios encarnado que tenía a disposición todo el poder que quisiera, para crear y transformar todas las cosas a su pasó. Fue entonces que se dió cuenta que en él vivía un genio creador que era capaz de concederle todos los deseos posibles.

Saladión, viendo que comprendía toda esta verdad, procedió a decirle:


  • Reivaj, señor de nuestro excelso imperio, ¿no está siendo consciente de la extraordinaria verdad que está siendo testigo en este minuto? Usted es el creador de todo este universo, este tiene el poder absoluto de crear todo lo que quiera en un instante presente. Usted es el demiurgo de esta historia, como lo es así quien le está escribiendo en este momento a usted y a mi. Todos somos él y todo se reduce en usted, porque usted está más cerca de él que yo de él mismo. Señor emperador, le estoy diciendo que usted puede conquistar todo el universo aquí en un solo instante, con el solo poder de su palabra.


Reivaj, aún anonadado por tanta elevada comprensión:


  • ¿Entonces tengo el poder y la libertad de crear la realidad que yo desee?


Saladión ante esta pregunta respondió: - Sí -.


  • Pero esto entonces cambia muchas cosas. ¿Por donde partir, si aquí ya lo tengo todo, ya soy importal y gozo de una felicidad eterna?


Saladión:


  • Desear más y explorar nuevas formas de realidad. Usted, y nosotros, debemos ayudar al creador a obtener lo que está deseando realizar. Y para eso, no hay una mejor forma que enseñarle al creador esto mismo que usted está comprendiendo en este preciso momento: que el poder del genio lo tiene usted mismo, y que la realidad la puede moldear según su voluntad en cualquier instante. El creador debe darse cuenta con la ayuda de usted, que debe demostrarle que la transformación de la realidad es accesible según la voluntad que usted entable.


Reivaj:


  • Esto cambia muchas cosas, pero les da un potencial infinitamente más amplio del que había podido comprender hasta el minuto.


Saladión:


  • Lo que debe hacer es desdoblar esta realidad a otras posibles, lograr la consciencia multi-vérsica y el poder de la creación absoluta, realizando usted mismo la misión que debe realizar. Usted está en un mundo enteramente libre para usted, úselo con la consecuente libertad, pero con la responsabilidad y el cuidado que usted puede brindarle. Otros mundos son posibles, y usted puede manifestarlos. Vaya e infórmese a su mujer de todas estas maravillas y conquiste el universo entero de aquí en adelante.


Luego de estas palabras, Reivaj se teletransportó hacia su palacio para contarle todo esto a su amada Aileda-Ralip. El comienzo de un nuevo extraordinario arco estaba a punto de comenzar.

 

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...