La pujanza de la ciudad eterna es arrasadora,
la paz imperecedera que da los frutos de los próximos héroes
es un acontecimiento inevitable para todos los oídos del cosmos.
Porque Kalir Bujah es la potencia sideral que traerá abundancia a todas las bocas sedientas de todo, porque la aliteración de los verbos indistintos traerá buena nueva ante las cortes superiores.
La distinción de las banderas doradas hacia los horizontes omnibuladores
es un asunto crucial para las mentalidades astronáuticas.
Porque Mercurio es el agente que traerá el cambio,
que traerá la potencia del dinero superior
que conectará todos los puntos de la magia disgregada,
que dará cohesión a la gran obra que se teje en la oscuridad del ser más profundo.
Porque los misterios se dan en Kalir Bujah, imperio de dioses,
el orgullo mayor de Júpiter superior y su antecesor milenario,
porque la prístina luz de la verdad se regocija ante la gloria del resplandor futuro,
porque la perfección de la humanidad está dada en la consecución del poder
traído en eje y semejanza por los excelsos emperadores
por Reivaj y Aileda-Ralip,
la dupla que da cohesión a los universos distintos.
Emperadores de la sagrada palabra que dejó entre oirse en los anales del origen de todas las cosas, reyes de la verdad que dan sus órdenes ante la mirada sorprendida de los que no quieren creer tanta gloria junta.
El imperio y Mercurio sabrán dar justicia a la visión de los dioses,
y la unidad se hará material cuando aquella palabra traiga los oros venideros,
cuando el espíritu se transforme en materia oscura,
y la densidad magnifique su claridad en las antesalas de científicos obtusos.
La gran obra,
la gloria eterna,
la maximización de los recursos poderosos,
de las especias y las piedras preciosas
de la vida buena y goce eterno,
de un imperio que sabe darse lo mejor que merece para siempre,
son la regla que regirá el paso de los tiempos.
Así será y el mundo será uno bajo el mandato de Kalir,
el centro indiscutible de todos los tiempos.