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viernes, 29 de mayo de 2026

EL TEMPLO DE ETÓLIDE


Cuán hermoso lucía el Templo de Etólide,

aquel templo mayor de centenares de años,

aquel espacio sacrosanto lleno de numen

en el que las ritualidades de Afrodita se llevaban a cabo con ferviente devoción.


Porque en la isla de Etólide se vivía el culto afrodisíaco más extraordinario jamás visto en toda Kalirvalion;

más prístino, más poderoso, más mágico de todo el reino.


Porque Etólide era la isla regente de la divina diosa,

centro de la magia sexual y las delicias del amor,

capital mística de los manjares eróticos.

Allí, profundos cultos eran ofrecidos en honor a la diosa.


La magnificencia del gran Templo de Etólide rebasa toda determinación pensante;

glorioso era el semblante del templo más extraordinario dedicado a la diosa.


En el monte de Salicias yacía,

bajo una panorámica impresionante hacia las cristalinas costas del mar Arruante.


Los jardines eran la antesala del glorioso edificio,

y en el umbral podía divisarse una estatua de Eros, hermoso en divina edad infante,

guardián primordial de la madre de todos los placeres extáticos.


Dentro del templo lucía magnánima la estatua de una Afrodita desnuda:

elegante y erótica, magnética y fogosa,

mientras las heteras, en constante ritualidad, ofrecían sus hierbas al fuego central ante el cual se le rezaba a la titánide ancestral.


El templo también contaba con augustas salas privadas

donde se llevaban a cabo servicios mágicos de prostitución ritualística.

En ellas se ofrecían al devoto sesiones de sexo sagrado

en honor a la diosa de todos los coitos.


El sexo en Etólide era considerado una actividad sacra,

el ámbito donde precedía la diosa acuosa

y la dimensión más profunda de sus ofrendas.


Se podía adorar a Afrodita bajo la práctica exquisita del sexo,

y las heteras eran las sacerdotisas encargadas de fomentar el placer

a los ciudadanos devotos de la gran diosa.


Cuánta belleza era aquella que podía contemplarse en tal espacio sagrado:

templo sinigual, templo magnificente,

templo donde los misterios del sexo eran enaltecidos bajo el coito digno de las bellas prostitutas.


La numinosidad en Etólide se vivía bajo orgasmos y placer coital.


Afrodita rugía viva en cada uno de los espacios de ese templo.


lunes, 11 de mayo de 2026

LA BEATITUD DE LA DICHA


No hay palabra exacta que sea capaz de expresar la beatitud que de ti uno bebe,

magnánimo Júpiter,

pues tú eres la quintaesencia

el fundamento prístino de todas las cosas

que en su enigma brilla tornasolado bajo el halo de huestes arcangélicas y ejércitos imperiales.


Porque Kalirvalion te sigue, amado dios,

porque los fuertes te cantan en su alabanza

te recuerdan y el honor te entablan bajo la acción de su determinación justa.


La gracia es propia de tu numen, dios extra-sideral,

la vida se torna mistérica, extensa, con tremenda esperanza, con tremenda belleza,

porque todas las cosas tienen sentido bajo tu custodia, amado dios, porque la vida te necesita en su seno profundo, porque la realidad te llama a realizarte entre los hombres.


Solo hay agradecimiento por parte del que te escribe,

que solo ve milagros al rezarte con sinceridad, que solo comprueba una vez más lo significativamente real que es la existencia bajo la enseñanza de los grandes dioses,

porque yo te amo a ti Júpiter,

amo también a Mercurio,

amo a Afrodita,

a Apolo, 

Marte,

el venerado Dionisos,

a Selene, la profunda,

a Hefesto, el ingenioso ingeniero de todas las cosas,

a Atenea con su profunda mirada,

a Pan con su frenesí y sexualidad brutal.


Porque los dioses brillan en mí y me dan todas sus bendiciones,

potencian mi magia y me hacen ver el poder profundo de mi voluntad,

porque la vida es un éxtasis cuando el hálito de los eternos llega entre los sueños enigmáticos.


Denme siempre dicha y abundancia para mi camino, dioses eternos,

y tú Júpiter dame siempre el poder supremo para la consecución de mi voluntad eterna,

porque yo soy el gran mago,

el demiurgo mayor,

el archi-hijo de la vida que se auto-manifesta ante el todo para dictar su orden al caos que quiere manifestarse en forma,

porque yo soy el elegido de los intemporales,

el receptáculo de las hendes.


A mi el universo me favorece y me hace vivir la vida que sueño bajo la realización de la magia transformativa de una vida que se conquista en ímpetu y gloria.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...