La luz podía sentirse en esos cuerpos unido en coito
pues la gloria de los dioses estaba con ellos
Javier y Pilar-Adelia
amantes cósmicos
matrimonio universal
portadores de las bendiciones del olimpo y el favor de los altos.
Pareja universal
recibidora de todos los bienes
de todas las bendiciones siderale,
pareja invicta, que en unión entabla diálogo con los dioses,
que pone en marcha la gran obra para la consecución del oro filosófico de la universalidad y la esencia.
¡Cuán buena vida llevaban juntos!
La salud les abundaba
el dinero también,
el flujo de las oportunidades era poderoso
indetenible, proyectado hacia un infinito lleno de riquezas,
porque Mercurio estaba presente en cada uno de sus movimientos,
les daba aliento, les daba astucia, les daba suerte,
les permitía la experiencia de la magia dinámica de la buena nueva.
Así era cómo veían sus bolsillos multiplicarse de excedentes,
aumentar su poderío en el rezo sincero con las grandes inteligencias.
Así fue como su sexo fue eterno,
lleno de placer y de goce,
de fantasía lasciva y pasión imparable,
fue así cómo Venus les daba de sus manjares
para que en sus cuerpos fuese ofrendada la diosa de las diosas.
La vida de Javier y Pilar-Adelia se llenaba de sentido y bendiciones
en la medida que su palabra se elevaba cada vez más
haciaa los contornos invisibles de la realidad olímpica.