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jueves, 23 de abril de 2026

EL VIAJE A KALIRVALION Y EL CATALIZADOR DE LAS MÚLTIPLES INTENCIONES


Veo un puerto kalirvaliano; observo los barcos lejanos acercarse a la costa. Son barcos mercantes, llenos de mercancías y de recursos. Me encuentro en un palacio; a mi lado, hay un noble con armadura hoplita que parece mostrarme la escena; parece ser un ministro o alguien de rango similar.


Luego, pasamos al interior. Hay una mesa con un mapa al frente; un poco más al borde, este ministro sostiene un vino. Algo está planificando y me lo está mostrando. Salgo de la habitación mientras él se queda allí, absorto frente al mapa. Es una casona grecolatina, de estética mediterránea y bella. Llego a otro pequeño salón donde hay una escalera. Voy bajando y una súbdita va subiendo; es atractiva, me mira, pero sigue de largo cuando nos cruzamos. Al llegar al final de la escalera, abro una puerta a mi derecha y entro a otro salón extraño: parece un comedor para muchas personas, pero no tiene ventanas. Me devuelvo.


Hay otra puerta al lado de la escalera; salgo por ella hacia la calle. El camino está pavimentado con piedras cuadriculares. Camino hacia mi derecha y veo árboles y unos pilares más allá, de un tono bronce casi dorado, con esferas de mundos a los lados que marcan el camino. Los árboles forman sombras hermosas; el sol pasa entre las hojas creando un verdor magnífico. Miro hacia el camino de la derecha y veo pasar carretas de transporte y de mercancías; veo campesinos, un poco más allá, movilizando sus cargas. Diviso un edificio más grande que parece ser de carácter político.


Llamo a Hermes. Una figura luminosa aparece al instante a mi lado; no tiene forma antropomorfa, solo me acompaña. Me elevo. Voy observando la arquitectura del edificio político, que es un templo grecolatino típico, aunque con el techo bellamente coloreado. Lo veo desde arriba: en la punta del techo, hay una estatuilla de Hermes hecha de oro. Un poco más allá se va formando una avenida con plazas intermedias y piletas. Hay mansiones nobles entremezcladas; todo en tonalidades verdosas, color crema y blanco mármol, resaltando también el rojo de algunas edificaciones.


Luego, me transporto a una caverna. Hay obreros trabajando en la extracción de oro; yo parezco supervisar que todo esté bien. Recorro el lugar con mi mente y observo la labor constante de los trabajadores. De pronto, veo la plaza de Kalir: allí están Reivaj y Aileda-Ralip sobre una plataforma, sentados en un trono.


Mercurio se contacta conmigo, reclamando mi atención. Siento una energía naranja a mi alrededor y algo se suspende en ella. Espero. Vuelve a aparecer el ministro que visualicé al principio; sigue planificando cosas que aún no entiendo del todo. Me transporto a la altura de los barcos; llevan cajas muy grandes envueltas con telones. Desde el mar, la ciudad de Kalir se ve esplendorosa. Veo ahora a los trabajadores bajando las mercancías de forma organizada; mueven los productos por el puerto y los llevan a las casetas de la aduana, donde hay soldados y supervisores imperiales de las especias entrantes.


Miro todo este panorama y subo hasta el cielo hasta ver a Kalir casi como un mapa. Veo su energía poderosísima proyectándose hacia las estrellas, formando conexiones espirituales y energéticas con otras galaxias, movilizándose en diversas direcciones. En el espacio, parece haber un núcleo catalizador que sostiene la energía anaranjada de Kalirvalion. Me poso encima de ese núcleo y comienzo a extraer energía; recibo la luz y luego la proyecto hacia arriba de mí, direccionándola a los espacios astrales donde residen mis trabajos mágicos.


Una parte va hacia la realidad donde me veo recibiendo a muchos pacientes, con la agenda de Encuadrado llena y ganando dinero constantemente. Allí, mis pacientes están conformes con mi trabajo, me consideran alguien sumamente capaz ("seco") y yo me siento como un gran psicoterapeuta.


Llevo también la energía hacia el lugar donde mis clases comienzan a repletarse de personas; donde cada asistente en mis charlas me admira y me respeta, y donde me presento como un profesor serio y extremadamente virtuoso.


Direcciono la energía, asimismo, a la realidad donde Pilar-Adelia y yo somos felices juntos; tenemos 45 años pero nos vemos menores de 30. Veo esa realidad donde somos guapos, nos mantenemos atractivos y conservamos un aspecto juvenil envidiable.


Todos esos pleromas astrales se van cargando con la energía naranja; Mercurio es testigo de ello. También comienza a cargarse el dinero; un flujo que recorre todos mis cuerpos energéticos. Es esa realidad donde el dinero es un torrente espiritual interminable. Veo imágenes de Mercurio sobre una gran pila de monedas de oro, mirándome con su caduceo. Veo una lluvia de dinero, un campo lleno de oro y riquezas. Veo a un mercader recibir gustoso aquella bendición y veo a Javier haciendo un uso muy fluido de su abundancia, con una cuenta bancaria nutrida y capital disponible. Veo deudas que se pagan con rapidez y fluidez.


Veo a Mercurio interviniendo energéticamente en todos los momentos de mi vida para darme abundancia, amor, salud y bienestar. Veo todas esas realidades y cómo Kalirvalion contribuye a la realización de todas esas semillas. Así se construye la gloria.


Vuelvo aquí. Ahora estoy en mi departamento. Siento la energía de Mercurio conmigo; está silencioso, pero me dice mucho. Parece haberle gustado la operación que acabo de realizar. Todo va adquiriendo coherencia y sentido en el trabajo con el astral.


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