Oh, Mercurio
tú quien acompañas a cada caminante en su sendero de vida
y guías por los senderos profundos de la iniciación,
Mercurio,
se que tú me habitas y me encaminas a la potenciación de todo mi poder.
Porque sé que estás ahí y me escuchas es que te canto los himnos que mi visión me dicta,
porque eres el dador celestial de todas las transformaciones y el caminante errante de la incierta invisibilidad.
Mercurio
Lucrador infinito
astuto ladrón de la buena suerte
sé tú quien siempre me de la abundancia,
porque me das la abundancia y me enseñas a confiar en el sosten de los eternos movimientos.
Que el dinero esté siempre ahí para mi, Mercurius Lucrum,
que el dinero siempre acompañe mi voluntad y me permita vivir la vida que quiero.
Aleja a mis enemigos Mercurius
y protegeme ante toda adversidad,
dame siempre la buena suerte y la vida plena que merezco,
porque mi voluntad canta la vida de los grandes,
porque mi voluntad aspira a la conquista de todas las cosas.
Que su flujo anaranjado haga crecer mis finanzas
y el lucro sea la regla de mi devenir profesional, Mercurius Lucrosus,
que la brillantes del oro sideral sea para mí el benefactor que corone mi gloria entre mis semejantes.
Envíame buenos sueños y manifestar amablemente Mercurio sideral,
abre mi percepción para que pueda ser un receptáculo de tu numen, de tu magnificencia, de tu eterno misterio.
Que la gloria de los olímpicos sea el sustento eterno de todos mis movimientos.
Concédeme la gloria Mercurio, que estés siempre conmigo para todo lo que necesite.