¡Cuán hermosas eran los nuevos territorios conquistados por el excelso ejército kalirvaliano!
Y no fue sino en primavera del año 7.989 donde los emperadores hicieron su gozosa visita al lugar.
El imperio, en su crecimiento estrepitoso, había comenzado sus campañas expansivas hacia oriente hace más de 1 año atrás. La extensión de kilómetros conquistado alcanzaban más de 1.500.000 abarcando a más de 4 reinos. Sin duda, dicha campaña expansiva era la más exitosa en la historia del imperio, pues nunca se habían alcanzado tantos territorios en tan breve tiempo.
Las tierras de oriente eran verdosas, selváticas, llenas de recursos y ricas especias. Las tierras de oriente alojaban tesoros exquisitos y gozaba de una tradición espiritual muy diferente a las que Kalirvalion estaba acostumbrado. Sin duda, la anexión de tales tierras fue decisiva para el sincretismo cultural que se generaría en los próximos años. Con esta campaña histórica, Kalirvalion no solo dio un salto económico gigantesco, sino que expandió sus límites culturales a cosmovisiones que enriquecerían mucho la vida espiritual del gran imperio.
Los emperadores quedaron sorprendidos al concretar su visita. Las tierras eran idílicas, parecían otro planeta: grandes campos selváticos, templos exóticos de arquitectura inimaginada, gentes con los ojos pequeños y aplastados, y grandes fuentes de oro puro en diversos puntos de las selvas. Los emperadores conocieron a los grandes líderes, filósofos y magos del sector. Todos juraron lealtad absoluta a la sacralidad de Kalirvalion y sus maravillosos emperadores.
La gira duró unos 4 meses en total, en la que pudieron recorrer todos los lugares conquistados. Después de aquello, a su regreso, los ciudadanos de Kalir los recibieron con ovaciones y devoción absoluta. Los emperadores eran los héroes prometidos de los dioses, y la gente no tenía duda de aquello.