miércoles, 10 de junio de 2020

EL RELAMPAGO INEVITABLE

El trueno llega inesperado
Y hay que entregarse a la ferocidad de su ruido,
No hay más que hacer.

Es la ley de las cosas y las matemáticas eternas,
Aquella entrega mayor del que tan pocos entienden acaso.

La estridencia del devenir,
Que en realidad viene de atrás,
Como de un patio trasero
Una antesala de cosas obtusas,
Negras y brillantes,
Que siempre dicen lo mismo
Como disco rallado y sagrado en cuestión,
Un monotema tan necesario y árido,
Descubriendo así lo que decide ser siempre diferente.

Es en las butacas de la vida misma descifrable,
Donde los actores de antaño miran hacia los astros,
Representan las tragedias que legamos de los antiguos,
Y proyectan hacia una posibilidad cercana,
La síntesis de los mismos y los anti-ismos.
Así y unas otras cuantas cosas innombrables.

Lo pequeño es solo algo aparente,
Un espejismo de lo que no tiene ningún limite en cuestión,
Un misterio eterno y una duda que no se resuelve,
Un constante “no saber” tan placentero como un orgasmo de aquellos,
Cuando la muerte se mostraba como la maestra final,
Y también de los comienzos,
Y ese no alcanzar nunca la luz,
Pero al mismo tiempo ser siempre aquella misma,
Algo que en sí mismo se persigue
Siendo lo idéntico de las cosas llanas,
Y complejidades detestables por tantos.

¿Será que lo verdadero se gesta sin pensar?
Es probable que las respuestas nunca sean una,
Y la divergencia sea el lenguaje de lo autentico y los universos conversos.

Para qué seguir,
Y para qué la conformidad del no hacer nada,
La paradoja continúa y yo aquí me veo en la imposibilidad de mis escritorios vacíos,
Que sin embargo llegaron tan lejos al imaginar el eterno origen de las cosas que no vimos.

J.F.

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