Oh, Pan,
dios salvaje,
dios indómito,
dios del instinto profundo,
dios de la carne oscura,
de la densidad primera de la materia originaria.
Porque eres pura potencia, dios primitivo,
eres sexualidad y ferocidad; eres el poder irracional que yace profundo en el latido pujante de los bosques.
Porque eres oscuridad,
porque eres epifanía,
porque eres instinto directo, instinto omnipotente,
porque eres el trance sacro de la naturaleza primera.
En ti los conocimientos se expanden,
en ti el cuerpo halla su goce,
en ti el éxtasis se consuma bajo la expansión extraordinaria de tus comprensiones.
Porque tu fuerza pujante es el motor de toda magia, dios Pan,
porque tu irracionalidad se necesita para develar el numen del misterio inconmensurable.
Porque eres enigma augusto,
eres el impulso original del coito extravagante,
eres la sexualidad desbocada,
el deseo feroz;
eres la pujanza de la vida primordial abriéndose paso a la voluntad de su omnipotencia.
Porque en ti todo yace puro,
todo yace originario,
todo es inocencia y eterna beatitud,
porque tu sabiduría canta en el viento,
habla en los arroyos,
susurra en la profundidad de la noche.
Porque eres hijo de la luna y amigo del abismo,
porque eres la criatura itifálica que Hermes engendró bajo la epifanía de su propia numinosidad.
El poder de tu pánico advierte de los verdaderos peligros,
tu instinto vital hace preservar las especies en su recorrido aguerrido por la supervivencia.
La sexualidad que portas es digna de alabanza, dios pánico,
porque tus orgasmos resuenan por todos los contornos del éxtasis,
porque tu goce penetra en el misterio primero de la realidad una,
porque tu trance enseña a los magos a entrar en la profundidad incierta de la inmanencia invisible.
Desde mi podio yo te canto, dios del instinto sagrado, y te pido que me ayudes.
Dame de tu pujanza, dios Pan,
haz que mi magia se torne increíblemente poderosa,
haz que mi voluntad arrase con todos los obstáculos hacia la consecución de su mundo imaginado.
Haz que mis orgasmos manifiesten las cosas que deseo,
haz de mi sexualidad el motor primordial de mi poderosa magia.
Haz mi masturbación sagrada,
que mi semen se consagre en Pilar-Adelia
y nuestro coito engendre el cosmos que deseo bajo el verbo primero de mi inteligencia.
Que seas una fuerza feroz que me proteja y dé poder, dios de la animalidad salvaje;
hazme potente en el sexo, hazme salvaje en la vida que llevo,
conéctame con la sabiduría del instinto profundo para saber los caminos que los dioses me recomiendan recorrer.
Dame acceso al silencio eterno,
dame acceso a la sabiduría de la noche.
Dale poder a mis sigilos, dios extraordinario,
que mi trance siempre acceda a la numinosidad de la sacralidad primordial,
que mi consciencia se expanda y pueda penetrar profundo en el misterio de todas las cosas,
que mi gnosis se ensanche bajo el auspicio de tu beneficencia.
Protégeme a mí y a Pilar-Adelia, blindanos en todos nuestros movimientos. Danos un sexo salvaje y lleno de sacralidad, y que en nuestro goce podamos acceder a los misterios primeros de la verdad sagrada.
Dios animal,
escucha mis palabras,
tú, quien eres hijo de Hermes, mi principal protector,
sigue el ejemplo de tu padre y auspíciame en todo lo que te pida, dios desbocado.
Que la noche siempre me recuerde tus designios
y que tu presencia sea continua y tu benefacción, perpetua.
Que tu magia me convierta en el demiurgo primero de mi realidad manifiesta.
Abracadabra.