Selene, diosa de la noche,
diosa de las fuerzas que no se ven a simple vista,
inteligencia primordial de las penumbras
aquellas que se asoman bajo el velo indeleble de las formas cambiantes.
Tu eres señora de todos los espíritus,
regidora de las horas oscuras del fondo sin fondo del otro mundo,
porque eres misterio en su esencia imperecedera
porque le enseñas a los mortales recordar a los muertos bajo el rezo fiel de la palabra hablada.
Selene, tú quien dominas la naturaleza y las fuerzas irracionales del corazón ardiente,
hazte presente diosa primordial y dota de clarividencia a quien te reza, divina mujer sin tiempo. Dale a tu hijo sideral la visión espiritual de lo oculto, para asistirlo en potencia de toda tú magia.
Inícialo en los misterios mayores,
dale toda tu bendición para que las fuerzas invisibles estén siempre de su lado,
y que sirvan fervientemente a su voluntad en verbo.
Diosa, a ti que posees la belleza sublime de lo que no puede decirse,
a ti quien cobijas la profundidad en la dulzura de tu sonrisa apacible,
a ti quien abres el abismo de la inmanencia racial,
a ti este canto se dirige, amada diosa,
para que las estirpes de guerreros astutos beban de tu poder eterno,
que las huestes imperiales estén abastecidas del poder superior de los espíritus,
para que las familias están protegidas bajo el halo del arcángel Gabriel, tu fiel súbdito,
y nutras con espiritualidad contemplativa a todos los monjes quienes se acercan a ti para pedir favores.
Que seamos testigos de tu bondad, de tu beneficencia,
que seas una potencia positiva para nuestros rezos y todas nuestras operaciones mágicas.
Bendíceme a mi, Selene, bendice a mi amada Pilar-Adelia,
bendice también a Kalirvalion, que en su tiempo mítico construye las bases eternas del imperio superior, protege mi magia, protege mi por venir, dame siempre buena vida, y despeja los obstáculos para que mi potencia hechiceril siempre obtenga victoria.