Marte,
guerrero feroz,
dios heroico, fundador de imperios,
glorioso protector de quienes te rezan,
escucha mis palabras, dios de la fuerza primigenia.
Puedo divisarte en la majestad de tu luminiscencia,
puedo contemplar tu grandiosidad, tu omnipotencia,
tu fuerza indestructible;
puedo ser testigo de todas las batallas que ganaste,
de todas las conquistas de las que fuiste gestor,
de todas las empresas marciales en las que te viste inmerso.
Puedo sentir la sangre de la victoria,
el numen del poder absoluto,
la fuerza primordial de tu espada flamígera,
porque eres potencia, dios de la guerra;
eres pujanza sideral, el motor violento de la revelación de la sacralidad eterna.
Tú, quien conquistaste a Afrodita y la hiciste tuya bajo las sábanas del placer inmemorial;
tú, quien fundaste Roma y le diste el destino de la imperialidad gloriosa;
tú, quien fuiste gestor del triunfo: ven aquí, Marte, para acudir a quien te invoca.
Porque desde aquí te llamo, dios del poder,
desde aquí invoco tu influencia,
para que me seas benéfico y me brindes tus bendiciones,
para que me hagas un guerrero feroz y el triunfador de todas mis conquistas,
para que me des el poder absoluto de manifestar lo que mi voluntad dicta en palabra.
Yo te invoco, dios Marte,
para que tu fuerza sea el influjo de mi magia poderosa,
para que mis hechizos se tornen triunfantes bajo la benefacción de tu omnipotencia.
Yo te invoco, dios Marte,
para que me des el poder de traer hacia mí la realidad que quiero a través de mi sagrado verbo,
para que pueda ser yo quien funde el imperio sideral de la verdadera voluntad.
Oh, dios Marte,
déjame recibir de tu numen,
ilumíname con tus secretos,
con tu misterio sagrado;
hazme beber de tu gnosis extraordinaria
y hazme parte de los guerreros victoriosos del cosmos,
para estar al lado de los héroes y convertirme en el mago más poderoso jamás divisado entre los hombres.
Sé benefactor, Marte, ayúdame con lo que te pido.
Dame también protección, dios de todos los guerreros;
dale protección a mi amada Pilar-Adelia
y dale protección a todos mis seres queridos,
que mi integridad esté blindada con tu poder inefable.
Que así sea, Marte, y la vida se me dé excelente,
que los acontecimientos tomen la forma de mi palabra,
y así convierta mi vida en la gran obra prometida por los iniciados.
Abracadabra.