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lunes, 1 de junio de 2026

EL BOTÍN ARRIBA EN DALPONIA



Desde las costas de Dalponia, sur central de Kalirvalion, es que ya se divisaban las embarcaciones llenas de oro que regresaban pronto de las tierras de oriente.


Los súbditos imperiales desde ya se mostraban alistados para recibir la carga metalúrgica, mientras los condes de la región y los mercaderes presenciaban la gloriosa llegada del sagrado oro.


Eran toneladas y toneladas, libra a libra,

en suma de muchísimos barcos que desde lo lejos del este llegaban gloriosos.


Las gentes no podían creer la cantidad de oro que arribaba de las recientes campañas;

ni siquiera aún la empresa terminaba y ya se estaba recibiendo tamaño botín de riquezas.


Los mercaderes y los condes comentaban entre ellos las tremendas noticias que esto implicaría para los próximos meses de economía kalirvaliana. Especulaban sobre las estadísticas y sobre la potenciación de la prosperidad del reino superior.


martes, 26 de mayo de 2026

AL DIOS DE LOS GUERREROS



Marte,

guerrero feroz,

dios heroico, fundador de imperios,

glorioso protector de quienes te rezan,

escucha mis palabras, dios de la fuerza primigenia.


Puedo divisarte en la majestad de tu luminiscencia,

puedo contemplar tu grandiosidad, tu omnipotencia,

tu fuerza indestructible;

puedo ser testigo de todas las batallas que ganaste,

de todas las conquistas de las que fuiste gestor,

de todas las empresas marciales en las que te viste inmerso.


Puedo sentir la sangre de la victoria,

el numen del poder absoluto,

la fuerza primordial de tu espada flamígera,

porque eres potencia, dios de la guerra;

eres pujanza sideral, el motor violento de la revelación de la sacralidad eterna.


Tú, quien conquistaste a Afrodita y la hiciste tuya bajo las sábanas del placer inmemorial;

tú, quien fundaste Roma y le diste el destino de la imperialidad gloriosa;

tú, quien fuiste gestor del triunfo: ven aquí, Marte, para acudir a quien te invoca.


Porque desde aquí te llamo, dios del poder,

desde aquí invoco tu influencia,

para que me seas benéfico y me brindes tus bendiciones,

para que me hagas un guerrero feroz y el triunfador de todas mis conquistas,

para que me des el poder absoluto de manifestar lo que mi voluntad dicta en palabra.


Yo te invoco, dios Marte,

para que tu fuerza sea el influjo de mi magia poderosa,

para que mis hechizos se tornen triunfantes bajo la benefacción de tu omnipotencia.


Yo te invoco, dios Marte,

para que me des el poder de traer hacia mí la realidad que quiero a través de mi sagrado verbo,

para que pueda ser yo quien funde el imperio sideral de la verdadera voluntad.


Oh, dios Marte,

déjame recibir de tu numen,

ilumíname con tus secretos,

con tu misterio sagrado;

hazme beber de tu gnosis extraordinaria

y hazme parte de los guerreros victoriosos del cosmos,

para estar al lado de los héroes y convertirme en el mago más poderoso jamás divisado entre los hombres.


Sé benefactor, Marte, ayúdame con lo que te pido.


Dame también protección, dios de todos los guerreros;

dale protección a mi amada Pilar-Adelia

y dale protección a todos mis seres queridos,

que mi integridad esté blindada con tu poder inefable.


Que así sea, Marte, y la vida se me dé excelente,

que los acontecimientos tomen la forma de mi palabra,

y así convierta mi vida en la gran obra prometida por los iniciados.


Abracadabra.


jueves, 21 de mayo de 2026

VICTORIAS NAVALES



Excelsa flota naval de la sagrada Kalirvalion

que con furia aplastaba a los navíos enemigos,

se alzaba monstruosa hacia la conquista de los nuevos horizontes marítimos.


La batalla se veía tremendamente favorecida para el imperio prometido,

que tenía la seguridad del cobijo jupiteriano.


Los arcángeles cantaban los buenos augurios,

y el general Rilaxio comandaba sus huestes con el éxtasis de la victoria encaminada.


El escenario era extraordinario,

una ola de poder sobre los enemigos, que uno a uno sucumbían frente al ímpetu invulnerable de Kalirvalion.


La batalla se daba en favor de la luz,

el destino victorioso le pertenecía al imperio prometido,

que no hallaba límites en la expansión de su poder.

Pues era sabido que el mar de Valivar era abundante en islas metalúrgicas,

llenas de oro y buenas especias,

de dignidad y abundancia sacra.


Toda la abundancia era por derecho el destino de los grandes kalirvalianos,

y Júpiter beneficiaba su poder para la consecución de la gloria expansiva.


Los soldados luchaban con orgullo, con pasión aguerrida, con la valentía de ser los elegidos del gran dios. Porque el dios supremo era su regente, el rugido de su inspiración profunda, su señor quien dictaba los designios de la gloria eterna.


Porque el ejército de Kalirvalion era imparable, y aquella batalla matutina no fue la excepción. El poder de la luz se abría paso para derribar a todas las naves insurrectas e insolentes con el gran reinado sagrado.


Fue así como la extinción del enemigo fue la regla,

y los navíos fueron hundiéndose uno a uno hasta despojar a las islas de Valivar de su protección ilegítima. Se hundía en la derrota enemiga a los insolentes que osaron con ingenuidad desafiar al Sacro Imperio Kalirvaliano.


A eso del medio día fue que la victoria pudo cantarse para los buques kalirvalianos,

que con gloria intacta recibieron la victoria excelsa bajo Helios, que les cantaba con su hermosa luminosidad.


Fue así como se dio la consumación de la conquista marítima y la nueva anexión de las islas sureñas.


Una victoria de la que quedarían resonando ecos en toda la eternidad.


miércoles, 13 de mayo de 2026

EN HONOR AL TROTAMUNDOS


¡Oh Mercurio!

Dios de los misterios profundos y la seguidilla de las comunicaciones bastas,

¡Cuán gloriosa es tu influencia, divino charlatán!

Pues tu palabra es la verdad,

pues tú numen la esencia de las variedades fenoménicas.

Tú eres el origen y el fin en el todo doblegado sobre sí, bajo la forma de un flujo de realidad que no muestra límites respecto de su propio núcleo.


Pues dotas mi vida de gran abundancia Mercurio infinito,

haces fluir mi dinero, lo haces crecer, me permites la vida que quiero bajo la palabra de mi voluntad, hermoso dios. Permites la materialización de la gran magia, y la consagración del Santo Ángel que ruge su verdad en su mysterim tremendum.


Porque eres la heterogeneidad radical,

porque siempre logras lo imposible, realizas tu magia arrazadora bajo la palabra de los cambios.


¡Cuán exquisita se torna mi vida y la de Pilar-Adelia con tu influencia, divino dios! Las bendiciones son recibidas con la gratitud de la certeza de estar siendo guiado por un omnipotente.


Porque el amor, la abundancia, el apasionado sexo, la salud y la longevidad es el destino que yo y mi amada estamos llamados a realizar: una pareja sideral que se proyecta hacia las latitudes atemporales de la realidad sin nombre.


Todo se expele de ti, Mercurio,

todo vuelve a ti en el transcurso de su devenir perpetuo,

pues la realidad se comprende cuando a ti se te acoge en palabra y rezo.


Porque en mi rezo yo te doy honores Mercurio,

de doy de mi energía para ensalzar tu gracia eterna y así abrirme a beber de todos tus milagros.


Hazme inmortal divino dios,

haz que mi magia sea omnipotente, extravagante trotamundos,

haz que la manifestación siga lo que mi voluntad dicta bajo la palabra augusta de mi magia preconceptual.


Haz que la vida fluya y el dinero abunde,

haz que las cosas siempre se den bien y en buen equilibrio y que siempre pueda gozar del sostén de tu flujo extraordinario.


Mercurius Lucrum

hazme a mí y a Pilar-Adelia adultos adinerados, llenos de poder y abundancia,

hazme descubrir el poder de manifestación que yace en el centro profundo de mi corazón feroz.


Porque la fuerza es mi esencia,

porque el poder es mi destino

porque yo me abro paso por el mundo e impongo mi realidad a la imagen y semejanza de mi visión.


Y es porque tu me acompañas que puedo confiar en el logro de todos mis deseos, porque eres el genio de los genios, un auxiliador desprejuiciado, una potencia supra inteligente y benefactora de la mayor de las suertes.


En mi canto de honor, te pido, Mercurio, que mi vida esté llena de gloria, de abundancia, de poder, de amor, de la eterna beatitud tan propia de los eternos olímpicos.


¡Que la vida dorada se haga presente!


sábado, 2 de mayo de 2026

LAS CEREMONIAS DE LA LUZ VICTORIOSA



Ya estaban listos todos los preparativos dentro del Templo de las Glorias Eternas para recibir a los generales victoriosos de las nuevas campañas expansivas de Kalirvalion. Dalco, Maxímides y Gulbandrimón habían logrado la conquista de 6 países nuevos, antes fuera de las fronteras del gran imperio. Las campañas militares se dieron extremadamente exactas y exitosas, el genio de los generales logró una victoria de tan solo meses y con muy pocas bajas dentro del ejército profesional del reino superior.

Las victorias merecían su condecoración, pues hasta ahora de tal tamaño triunfo ningún kalirvaliano había sido testigo jamás. Y en Kalirvalion los victoriosos son enaltecidos con sus respectivos honores. Es por eso que aquel día todos los nobles de la gran ciudad se reunieron en el templo central de Apolo para acompañar la condecoración de los genios generales.

En Kalirvalion, existía una antiquísima tradición asociada a Apolo, que consistía en la premiación espiritual de los héroes guerreros victoriosos en el campo de batalla. Tales honores no eran dados a cualquiera, sino solo a los guerreros cuyos logros hayan sido extraordinarios. Se les llamaban “Caerimoniae Lucis Victoris” en la que los guerreros recibían el título de “señor solar”, una de las funciones más importantes del imperio kalirvaliano.

Los Señores Solares eran un séquito de guerreros selectos que pasaban a formar parte del consejo real de los grandes emperadores. A ellos solo se accedía por honores, por habilidades extraordinarias. Una de las formas de acceder a tal título era por medio de, precisamente, las Caerimoniae Lucis Victoris. Otra forma era el nombramiento personal del emperador debido a alguna habilidad extraordinaria que haya adquirido fama entre el pueblo superior.

Los emperadores no tardaron en llegar al gran templo. Con ayuda de súbditos, Reivaj y Aileda-Ralip se instalaron en sus poderosos tronos para recibir a los extraordinarios generales. Cuando todo parecía en orden en el altar central, se dio paso a los generales, que orgullosamente entraban por el pasillo principal del gran templo. Los generales sonrientes miraban a los asistentes y contemplaban sorprendidos la belleza del templo. La gran estatua de Apolo detrás de los emperadores era especialmente impresionante. Luego de caminar unos 20 metros llegaron a los aposentos de los emperadores, quienes les esperaban sentados solemnes pero orgullosos de sus talentosos súbditos. 

Los emperadores hicieron una reverencia, quedándose agachados. Los emperadores procedieron a pararse y con sus manos extendidas hacia el cielo, ordenaron la invocación de los grandes dioses para que su presencia fuese poderosa en los rituales que actualmente se estaban dando en el gran templo. Reivaj procedió a prender un caldero que sus súbditos habían colocado al frente del trono. Los monjes asistieron al emperador para traerles las hojas de laureles que iban a ser utilizadas para la honorificación. Junto con eso, le trajeron además un contenedor de agua bendita por la luz de Apolo que el emperador prosiguió a utilizar para untar las hojas en la santa agua. Fue así entonces que Reivaj, acercándose a los generales que sentados se hallaban, les derramó agua con su laurel a cada uno de los individuos superiores. Luego de esto, Reivaj, recibiendo las placas solares por parte de los monjes del lugar, procedió a obsequiarles a cada uno de los estrategas militares. Los generales se pararon y se dieron vuelta para mostrar el trofeo a todos los nobles. El público con las manos extendidas recitaba: “gloria a los eternos”. La atmósfera del rito era impresionante y extremadamente lumínica.

Fue así el primer momento de los nuevos señores solares. Tales súbditos serían extremadamente fieles a los monarcas y traerían aún más victorias y abundancia para el imperio elegido por los dioses.


lunes, 27 de abril de 2026

LAS GLORIAS OTOÑALES


Así miraba el emperador Reivaj la gloria de Kalirvalion, bajo un abundante mayo que se daba exquisito bajo la brisa otoñal de los nuevos tiempos de ese año 3.416 del séptimo eón, junto con su amada Aileda-Ralip.


La certeza se haría prístina bajo la consecución de la Gran Magia, pues el oro abundaba para el gran imperio; llegaba y fluía por las manos sagradas de nuestros emperadores. La economía kalirvaliana se potenciaba a cada paso de las estrategias de los magnos generales; se divisaban nuevas tierras a lo largo del ancho horizonte, donde nuevas glorias susurraban a los emperadores que vaticinaban nuevas riquezas venideras.


Mercurio auspiciaba cada nuevo acontecimiento. Su flujo sideral circulaba por todos los contornos del imperio; la promesa de los dioses se tornaba cada día más robusta bajo las murallas del reino de la gloria. ¡Cuántos lujos estaban al servicio de los emperadores! Grandes fiestas de exquisita abundancia y buena mesa, vacaciones en playas extraordinarias, nuevos instrumentos exóticos venidos de las lejanas nuevas colonias anexadas, mascotas exóticas, entrenamiento gimnasta con los más talentosos maestros del reino... habitaciones y habitaciones llenas de riquezas, templos enteros con montañas de oro puro. La vida era puro goce para los nobles elegidos por los dioses, que eran benditos a cada tiempo bajo la mano divina del gran Júpiter.


La economía era perfecta y la magia extremadamente poderosa. Todos los rituales del imperio ponían en marcha el gran movimiento de la voluntad superior; los templos activaban las estancias secretas de las estructuras celestes y se efectuaba la gran henosis, donde todo Kalirvalion ascendía de esfera en esfera hacia la totalidad infinita de lo Uno eterno.


Los dioses se deleitaban con la belleza de la sagrada civilización porque en Kalirvalion todo era una ofrenda: cada victoria, todos sus lujos, todos los rezos, todos los juegos efectuados, los coitos idos y por haber, los rezos de fe, la atrevida magia, las artes oscuras, las ciencias exactas, la economía, la filosofía y todo producto glorioso que se diera entre los muros del imperio más grande jamás divisado entre los reinos.


domingo, 8 de marzo de 2026

EL DISCURSO DEL EMPERADOR


Era ya la hora quinta después del mediodía de ese día domingo primaveral en la ciudad de Kalir. Las gentes estaban ya reunidas en la plaza central, esperando a sus emperadores dar el ansiado discurso. Había una expectación llena de entusiasmo, se rumoreaba que el ejército kalirvaliando había tenido una aplastante victoria en las tierras del sudeste. Alrededor de los ciudadanos perfilaban los guardias reales en una fila impetuosa, resguardando el orden de las multitudes y protegiendo el perímetro del palacio central. Fue así entonces, que de pronto, de entre las persianas del ventanal del balcón real apareció la pareja real bajo un halo sagrado que dejó perplejos a todos los asistentes. El emperador Reivaj se adelantó y mirando al pueblo con orgullo levantó sus palmas en tono de saludo. Los ciudadanos, llenos de devoción, levantaron su palma de la mano hacia el cielo como signo de reverencia ante el sagrado líder. En ese momento, el pueblo dijo casi al unísono:


  • ¡Mi señor, te saludamos!


Reivaj posó su mirada a los rostros que lograba divisar, y lleno de orgullo solemne comenzó con estas palabras:


  • Querido pueblo de Kalirvalion. Ciudadanos excelsos, ciudadanos elegidos. Con mi señora emperatriz estamos gustosos de informarles que el día de hoy, a hora 9na antes del mediodía, el ejército de Kalirvalion penetró en las murallas de Telagón, obteniendo una victoria aplastante sobre los enemigos del imperio sacro.


Los asistentes estallaron en gritos de celebración. Algunos saltaban con entusiasmo, otros lloraban de alegría, otros elevaban sus manos al cielo como signo de agradecimiento a los dioses. Luego de unos segundos de euforia, nuestro excelso emperador continuo:


  • Sí, amigos míos, celebren esta victoria, saboreen de primera mano el sabor del triunfo. Júpiter nos ha acompañado, nuestro benefactor trascendental nos ha guiado y auspiciado en el crecimiento de esta maravilla que es Kalirvalion, el reino que traerá el paraíso aquí en la tierra. Somos el pueblo elegido, queridos ciudadanos, somos el reino que traerá el cielo a la tierra y le abrirá las puertas a los dioses para entrar en comunión indisoluble con su sacralidad. Estamos destinados a ser inmortales, queridos míos, y prueba de ello es este triunfo arrollador, un triunfo que marcará una nueva época para Kalirvalion. Como algunos sabrán, la región de Filauria es una zona exquisita en oro y minerales de primer nivel. Nuestro acceso a Telagón nos hará ahora señores de 67 establecimientos mineros extraordinarios, en los que el oro abunda más que cualquier otra materia. Ahora mismo, una legión de carretas mercantes se moviliza a Kalir para traernos el sagrado oro a nuestros dominios.


Los asistentes estallaron nuevamente en gritos de euforia. Todo era una gran celebración.


  • Sí señores, este oro, este oro puro del que ahora somos dueños, nos pertenece por destino: es el designio que Júpiter nos brinda para avanzar en el plan divino en el cual hemos sido elegidos. Este oro, al llegar a nosotros, permanecerá 1 semana completa en trabajos ritualísticos, a modo de dotar su materia de la magia trascendental del largovidente. Ya les iremos informando de los próximos movimientos. Por lo pronto, los bendigo a todos ustedes y declaro que esta noche hay fiesta nacional para celebrar nuestro triunfo. Disfruten de la gloria, amados ciudadanos, les amamos como padres a sus hijos idílicos. Buenas tardes.


Con estas palabras, Reivaj se dio la vuelta, tomando de la mano a su mujer emperatriz y ambos retornaron al palacio real. La noche de Kalir recibía una ciudad en celebración, donde la música, las risas, y las gentes se escuchaban en cada rincón de la sagrada ciudad. Esa noche, fue noche de victoria, y debía celebrarse acorde a la hermosura del triunfo.


domingo, 1 de marzo de 2026

LA ANEXIÓN DE FILAURIA


Gloriosa era la panorámica desde la cual Mercurio contemplaba y supervisaba la circulación de las especias en aquella región de Filauria, las nuevas tierras anexadas al gran imperio kalirvaliano. El sol brillaba radiante en el horizonte proyectando sus dorados sobre las hermosas carretas mercantiles, que en flujo constante movilizaban el valioso oro hacia la capital imperial. Una visión idílica y en perfecta consonancia con los planes del padre Júpiter, quien había destinado la victoria kalirvaliana y que pujaba el crecimiento del imperio con estrepitosa fuerza.

El ímpetu en los rostros era notable, se respiraba un sentido superior en todos los súbditos del imperio, que con orgullo coordinaban su trabajo conjunto en post de la eterna Kalirbalion. Quienes se hallaban en trabajo los invadía un sentimiento de dicha profunda, una convicción absoluta de que contribuían en algo magnánimo, sagrado, profundo, indecible. Los mercaderes, con semblante de sabiduría, coordinaban a sus trabajadores con diligencia, los soldados excelsos vestidos de honorables hoplitas, protegían el trabajo minero y merodeaban las fronteras en vigilia de posibles insurgencias de extranjeros.

No hay palabras capaces de expresar la calidad del brillo del oro que emergía de esos fosos. Toneladas y toneladas del metal precioso eran los salían decididos y  encaminados en los transportes: oro puro de sagrada virginidad, esperando su llegada a Kalir, lugar al cual pertenecían por destino.

Se estimaba que al final de esa semana, llegaran más de 5.000 toneladas de oro puro a la capital imperial. El material minero sería resguardado en el templo central de las riquezas, en el que el oro recibiría un trabajo ritual para potenciar su poder generativo y victorioso. El dios regente del templo era Júpiter –como cabría de esperarse– al cual se le invocaba para las operaciones mágicas financieras. A través de los rituales, el dios patrón concedía sus bendiciones al oro del templo y le confería un numen astral en el que potenciaba su fuerza expansiva. La ritualización del oro era fundamental, pues a través de este se aseguraba la multiplicación de las riquezas y la potencia expansiva del imperio. Era un procedimiento teúrgico fundamental de extrema seriedad, que el propio Júpiter auspiciaba para el reino.

La anexión de Filauria a Kalirvalion suponía una transformación fundamental para la panorámica política y espiritual del imperio. Filauria eran extensas tierras ubicadas al sureste del imperio, a aproximadamente 4.000 kilómetros de la capital del gran reino. Estas tierras eran dominadas por el reino de Telagón, una dinastía que, si bien mostró gloria y majestad en algún pasado remoto, en los tiempos de Kalirvalion ya se encontraba en decadencia y bajo una corrupción insalvable. La misión del reino elegido, además de conseguir espacio vital para la eterna vida imperial, era la de liberar al pueblo de Telagón de su paupérrimo y decadente reino. Fue así cómo todos los ciudadanos de Telagón recibieron a las huestes kalirvaliana con entusiasmo y esperanza: por fin la gloria de los dioses volvería a ser parte de esas tierras.

El reino de Telagón tenía control sobre 67 establecimientos mineros, ricos en oro y plata pura. En el momento de la llegada de Kalirvalion, la producción de oro en la región estaba practicante abandonaba, por lo que la llegada del magno imperio supuso una reactivación de los mercados sureños que benefició a más de 3 continentes conocidos. Esto claramente no favorecía tan solo a las tierras del sur: Kalirvalion era el mayor ganador. Con los nuevos establecimientos mineros, los excedentes del imperio crecerían en más de 40%, un número extraordinario y jamás logrado en la historia del reino sagrado.

Además, con la anexión de Filauria, la posición estratégica de Kalirvalion se veía tremendamente favorecida. Poseyendo ya dominio de estas tierras, el imperio tendría acceso a los mares del sur: una extensión marítima que abría paso a un nuevo continente aún inexplorado. Había expectación en los estrategas del imperio y en los propios emperadores, pues se creía que tal continente contenía riquezas jamás imaginadas hasta el momento.

Así se daba todo en aquel momento en las tierras del sur, mientras Mercurio acompañaba gustoso todas estas victorias y astucias. La anexión de Filauria supondría una nueva etapa para la expansión imperial, que ya iremos narrando en su debido momento.


lunes, 19 de enero de 2026

LOS RESULTADOS DEL HECHIZO JUPITERINO




Azarok evidenció muy rápidamente los efectos que su ritual había tenido para su mundo inmediato. Tan solo 3 días después de haber realizado el trabajo mágico en cuestión, Azarok recibió una carta del estado real que solicitaban sus servicios mágicos para las campañas expansionistas que se estaban llevando a cabo en las fronteras del norte, específicamente, en el virreinato de Colomir, ubicado al noroeste del magno imperio kalirvaliano. Dentro de la cuenca Zilcarina a 2 kilómetros de la frontera Acánica del imperio, el cuartel militar del general Calistro libraba una incansable batalla con las Quimeras de la zona. Los relatos solían contar historias de horripilantes monstruos ubicados en el sector, que devoraban transeúntes y atacaban a los pueblos aledaños, y ahora el ejército kalirvaliano del norte lo estaban corroborando por sí mismos en cruentas batallas con las bestias más inimaginables.

Nuestro mago Azarok tenía gran prestigio en las artes de la magia guerrera. En su recorrido mágico, no era la primera vez que participaba en campañas militares. Azarok ya había participado en al menos 10 empresas expansivas en diversos puntos del arco imperial. Su poderosa hechicería se especializaba en la creación de armas mágicas, escudos invisibles, invocación de espíritus guerreros y artillería energética. Tuvo éxito en todas las campañas en las que participó. Esta vez el imperio volvía a solicitar su ayuda, pero ofreciendo una recompensa 4 veces más valiosa que sus pagos anteriores. Por esta empresa, el estado le recompensaría con 4 mil monedas de orobres, una cantidad realmente millonaria de dinero. Sin dudarlo el mago aceptó la contratación, con la grata satisfacción de que su hechizo había funcionado.

La noticia se la dio a su mujer esa misma tarde, quien si bien reaccionó con cierta ambivalencia, la cantidad de dinero que su esposo ganaría justificaba todos los peligros. Para Ibeliz, la idea de que su marido partiera a la guerra nunca era una noticia que le generara tanta alegría, pero Azarok había demostrado que su habilidad le cuidaba muy bien de cualquier adversidad. Además, nuestro mago no solía estar en el campo de batalla directo, pues su rol se ubicaba en los cuarteles, donde realizaba las operaciones mágicas que potenciaban el cuerpo militar de nuestro excelso imperio.

Así fue, y está demás decir que su estancia en el norte se dio con todos los éxitos para Azarok. Luego de tan solo dos meses de batallas, el ejercito kalirvaliano pudo aplastar a las Quimeras gracias a la magia de nuestro hechicero. Azarok, además de la recompensa monetaria, fue conmemorado en el templo central de Kalirvalion en el que se le dio la condecoración de héroe de guerra.

lunes, 12 de enero de 2026

VICTORIA IMPERECEDERA




Imperio imperecedero, 

dominio absoluto de la fuerza y el poder.

Kalir Bujah, tú no conoces límites ni impedimentos para tu expansión prístina y duradera.


Porque la benefacción de Júpiter tienes y su fuerza se expande hacia todas tus falanges,

porque tu imperio de riquezas se expande hasta los sustratos más lejanos del cósmos,

porque la verdad está contigo y acompaña todas tus victorias, todas tus campañas,

eres la fuerza de la luz que se impone ante los espacios indeterminados de la barbarie,

eres la pujanza del poder divino que expele la abundancia hacia todos los hogares nobles.


Porque las monedas te llueven, el oro te desea siempre cerca,

porque reúnes gloria y bienestar,

porque reúnes porvenir, victorias imperecederas, estabilidad e ímpetu millonario.


Porque eres la cuna de la aristocracia superior,

Reivaj y Aileda-Ralip, emperadores sempiternos,

receptáculos de la gloria y la voluntad del gran Júpiter,

hieros gamos mayor que genera en su opulencia la mayor vida de riquezas jamás contada.


Bajo la guía de Mercurio de desenvuelves, imperio superior,

dejas demostrar la astucia y velocidad de tus mercados expansivos,

centro superior de la economía mundial,

gestor de los movimientos y dueño del destino del mundo,

eres el imperio superior que los dioses planearon para materializar la numinosidad de sus verdades.


Kalir Bujah, estás destinado al imperio eterno,

a la dominancia absoluta frente al pueblo de los débiles,

a la diseminación de tu influencia y postura superior,

de la gloria de los gestores antiguos,

tu eres el reinado que traerá la riqueza divina en todo el oro que generes bajo tus órdenes.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...