La
dimetiltrimtamina
Significa un dejo
de lo acaecido hacia la figura exiliada del tiempo,
Y como dejo incandescente,
Es mejor dejarlo ir hacia sus fauces de
sonoridad
Descolorida,
Y permitir la bocanada de irrealidad difusa
De una sociedad
que creyó en mitologías de lo anti empático,
De Inti como sol
escondido en alteración,
De reverso y
anverso,
A rotación y
traslación de la geometría deseada por pelucones inconexos,
En salones
justicieros de una civilización que no quizo acabar,
A pesar de la
llamarada inquietante de futuros venideros,
De la escasez de
buen pensamiento y reflexión,
Y abundancia de
megalomanías psicopáticas de encubiertos,
Sentados en
tronos de dinero podrido,
En
incubadoras de falsa revolución y partidos Rimbombantes,
Que no salvaron
ni a migaja menor de transeuntes infestados.
Devolvieran acaso
la soltura que fue entonces,
Se recordaría al
ancestro que no pensó en la delineación de los conocimientos,
Y fue uno con el
cosmos,
Bajo el terror de
la oscuridad en bóveda abierta,
Que en
profundidad sugería el origen de lo siempre y para siempre de lo mismo,
Enfrentada al
vaticinio insurrecto del árbol que nos narró la realidad.
J.F.