Que las formas de la luz,
y el poder del calor de tu visión
guíen siempre el destino de la empresa imperial, Apolo.
Tú, dios de las sabidurías infinitas,
tú quién brindó al universo la luz incandescente de las luminiscencias inacabadas,
que tu belleza siempre guíe el destino de la vida hacía las formas de la plenitud,
que a los emperadores, Reivaj Serolf y Aileda-Ralip,
les brindes el mejor de los destinos
y que la belleza de las cinco estancias transparentes traigan siempre buena nueva a los contornos de los días.
Dota de sabiduría, de visión,
de guía y de poder,
que tengamos siempre la clarividencia de los senderos hacia la realización de todo lo que la voluntad quiere.
Guíanos a la voluntad Apolo, guíanos a nuestros Santos Ángeles,
que allí aguardan para revelarnos los secretos de la magia imperecedera.
Haz que todos los cambios se hagan a favor de la infinita voluntad,
haz que las placas telúricas retrocedan ante el poder de tu exacerbada claridad.
Que la magia mueva todo lo posible e imposible,
para que la vida venidera se haga justa y siempre en consonancia con lo que el deseo profundo quiere.
Apolo, dios de la luz, dios del horizonte ek-stático de la fenomenicidad,
que el mundo siempre adquiera una forma amigable y abundante para los reyes vivientes
que te llaman y enaltecen en la profundidad de sus corazones.
Apolo, toma estas palabras como ofrenda y acude venturoso a nuestra petición,
se fiel con nuestra magia y muéstranos el amanecer de los días
en la revelación profunda de nuestros sueños largovidentes.