El fuego solar
de las luminiscencias de Falhir,
del firmamento mayor donde el colorido amanecer anuncia verdades antepasadas.
La fugacidad de los destellos,
que anuncian la imposición de la gran estrella,
el Sol mayor, de hermoso destello y dorado deseo.
Se tú, ¡oh Apolo! Quién bendiga las filas de los grandes guerreros auspiciosos,
se tú quién proclame la riqueza sagrada ante los tribunales de espacios insurrectos.
Que la luz esté al favor de la abundancia,
que los almacenes se llenen del favor de la belleza divina,
y que las sonrisas brillen bajo el halo de las bendiciones de Helios,
aquel poder que hace posible todas las posibilidades del presente.
Porque la luz es el origen de todas las cosas,
la luz, portadora de la consciencia, precursora de los grandes pensamientos del pasado.
Haz brillar con tu magnificencia infinita al imperio de los imperios,
que su prestigio sea gigante, que su gallardía sobrepase a toda competencia,
que su belleza sea la luz que opaque a toda comparativa,
y que la posibilidad de una insolencia sea aplastada bajo el manto del fuego fatuo.
Sol, Apolo, Helios de las cinco estancias,
que estés presente para hacer brillar la vida venidera del gran imperio de Kalir Bujah,
que todos sus contornos permanezcan cálidos bajo tu benefactora presencia,
luz de todas las frecuencias,
poder germinal de todas las formas de la fenomenicidad,
dátanos de tu poder, haznos saber el sabor de la gloria y las victorias olímpicas,
que tánto tus antepasados disfrutaron en la proclamación del ser de todas las cosas.
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