¡Oh Asclepio! Dios de la curación de todas las heridas,
dios sideral de los secretos de la limpieza prístina de las aguas primeras,
fundador de las grandes medicinas, de los grandes misterios del elixir de la vida.
Se tu quien siempre presida el espacio de las trasformaciones correctas,
se tu quien siempre acompañe al viviente guía de almas,
transformador de materias densas, benefactor de las inquietudes de las gentes.
Se tú quien proteja la estancia sagrada del oficio arcano,
se tú quien provea de bienaventuranza la consecución de los inicios perfectos,
de la buena profesión y compromiso consciente,
se tú quien provea de éxito al trabajo alquímico del viviente sanador,
de aquel que te reza y te recuerda en el resplandor de tu eterno origen.
Que proveas de bendiciones y éxitos a la sagrada medicina,
del arte del cuidado de la vida,
que marches junto a mercurio hacia la transformación de las materias grises,
y que la consulta mayor siempre tenga para con el flujo sano e incandescente de tus bendiciones transparentes.
Mercurio y Asclepio,
sean poderosos en la presencia del gran mago,
en la presencia de su trabajo espagírico con las almas perdidas,
que marchen juntos poderosos en conjunto con el gran Dinero,
espíritu de las abundancias prometidas.
Sean bloques indestructibles de la abundancia y prosperidad,
que den a quienes necesitan del alivio acuoso de su gran sapiencia impersonal,
sean quienes den éxito al trabajo médico de quien sana las almas de su propio olvido.
Tomen este canto como ofrenda y petición,
que la conexión sea directa con la palabra poderosa que se alza hacia los cielos.
Sean las potencias aliadas que le provean al mago mayor el éxito en sus hazañas,
de grandes lujos y prosperidad material plena y abundante.
Sean ustedes los que siempre estén presente para el ártifex de las diferencias,
nunca abandonen la morada de quien les canta y enaltecen,
como bien merece su gloria eterna, grandes dioses de inacabada luminiscencia.
Sean benefactores, sean protectores,
fluyan a través de los acontecimientos de la vida,
y den la oportunidad constante de gozar de la seguridad de la abundancia eterna.
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