La meditación se profundiza
y me hallo uno con la voluntad;
el poder absoluto se reclama a sí mismo en la pujanza de mi magia.
Porque siento la compañía de los grandes dioses:
siento a Mercurio correr por mis venas,
siento su lucro,
su dinero omniabarcante,
su riqueza afluente,
el dorado intenso del oro sideral llegando a mí por medio de mi sincero trabajo,
siendo dado en la riqueza y realeza,
convirtiéndome en noble de mis actos,
en el aristócrata cósmico,
en el mago millonario que canta su intención al son del gran Júpiter,
quien con su trueno fundó la realidad bajo la indescriptibilidad de su origen.
Porque la mística resuena en mí para hacerme despertar a la verdad eterna,
para recordar de una vez por todas el poder inefable que en mi sexualidad habita,
para consagrar el poder de la manifestación primera de los elementos circundantes,
para iniciarme en la magia automática en palabra y orden.
Porque la unidad rebosa en mis entrañas,
el fuego primordial ruge en la verdad de mi corazón,
mi clarividencia se ensancha gozosa,
la potencia de mi palabra adquiere autoridad en todo el cosmos.
Porque me presiden grandes dioses,
porque estoy protegido,
porque soy elegido,
porque mi verbo es el empuje originario de las hénades de luz que quisieron darse densas en el sustrato profundo de la realidad.
Porque soy un mago feroz,
Marte es mi maestro,
y conquisto todo a mi alrededor con tan solo desearlo en palabra e imagen.
Porque tengo la llave de la imaginación creadora,
porque todo lo que en visión se prefigura adquiere su forma concreta en el mundo de las cosas.
Pues domino el arte de imaginar,
y la meditación en el mysterium magnum dota en mí la sacralidad numinosa del ser mismo en todas las cosas.
Porque adquiero maestría instrumental,
adquiero sabiduría,
adquiero potencia,
adquiero mucho dinero,
adquiero éxito y profunda prosperidad.
Porque adquiero protección,
y con mi amada Pilar-Adelia estamos protegidos por las grandes fuerzas cósmicas.
Porque Kalirvalion me da de todos sus frutos,
la ciudad sagrada, ciudad de Dios,
el imperio que lo conquistó todo bajo el mandato de la gran imagen.
Soy quien se da en voluntad para prefigurar la realidad que se manifiesta.
Porque adquiero el control del pasado, el presente y el futuro,
y me convierto en el demiurgo prístino de mi vida toda.