Oh Mercurio cósmico
sustancia sideral
dador de los movimientos intrépidos del misticismo milenario,
yo gozo con la esencia numinosa de los milagros de tu sagrada presencia, querido maestro.
Porque tu eres la inteligencia
el logos superior
la extravagancia entrometida
la riqueza de los infinitos
el dinero superior que accede a los buenos negocios
eres el lucro de los grandes
el dinero sideal,
el oro filosófico
la brillantes de la quintaesencia,
dador de todas las bendiciones,
auspiciador de todos quienes te rezan.
Porque tu eres amigo del hombre Mercurio,
eres el acompañante omnipresente de los Magos Superiores,
de la raza primordial,
eres quien guía a los superhombres la conquista de su gloria eterna,
eres la broma buena y bien dicha,
eres la aristocracia y la buena persuasión,
eres quien siempre da al clavo en los asuntos más complejos,
eres quien siempre sostienes a quienes se abren a tu numen increíble.
Dame Mercurio de toda tu numinosidad, ayúdame a recibir tu inteligencia,
para hacer fluír mis negocios hacia latitudes que jamás pensé poder alcanzar,
para lograr una vida fluída y en eterna consecución de glorias y suertes,
de entablar un vínculo indisoluble con el misterio,
de comprender el mysterium magnum
de contemplar las verdades eternas
de hacerme rico con lo que me gusta hacer en la vida.
Dame todas estas cosas y más Mercurio,
porque nuestra alianza es eterna, es hermosa, es indescriptible.
Porque através de la palabra das buena nueva a quienes se atreven a pensar profundo,
a quienes miran más allá,
a quienes dan por buena suerte todo lo que encuentran
y entienden el lenguaje inefable de los dioses eternos.
Porque eres todo lo que eres Mercurio,
dios de todos los dioses,
mensajero de la sacralidad basta,
siempre acompañamos Mercurio,
y dale a tu hijo sideral la bendición de convertirse en el gobernador de su propia vida.
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