lunes, 25 de mayo de 2026

CANTO A LA SEÑORA DE LA NOCHE



Oh, Hécate,

titánide de las penumbras,

inteligencia suprema de la noche,

diosa triple, dada a sí misma en virginal misterio;

hija del caos, guardiana de todos los portales.


Señora de los espíritus,

de los fantasmas y los espectros grises;

señora de los difuntos y las sombras tenebrosas,

tu fuego abrasador se expande hacia las profundidades inciertas.


Porque eres la invisibilidad, señora primigenia, la oscuridad eterna;

eres la inmanencia impenetrable del misterio superior que se aloja en los contornos de la claridad.


Te diste antes de que la luz tocara el conocimiento de los dioses;

te diste antes de que la realidad supiera de sí bajo la delimitación de su propia multiplicidad.


Tu unidad primordial rebasa todo entendimiento, diosa de las profundidades;

nada puede contener el sublime perfume de tu mysterium magnum.


Porque eres sacra, diosa sideral,

eres prístina en el negativo de tu indeterminación;

eres el útero profundo desde el cual los fenómenos nacieron para proclamar su sagrada manifestación.


Portadora del conocimiento,

que mis pasos siempre hallen la fortuna de tenerte, titánide extraordinaria;

porque tu esencia invisible es el néctar necesario de todo aquel que busca el conocimiento primero de la memoria eterna.

Tu sacralidad implora la sumisión a la penumbra,

la reverencia ante lo profundo,

la devoción a lo que nunca se identifica,

la apertura extraordinaria al hálito del abismo,

el terror primigenio del vacío sideral

y el éxtasis del caos indescriptible de tu mirada fija.


Porque allí estás siempre, Hécate primordial,

allí estás para acoger a todos tus espíritus,

para guiar a quien te busca,

para permanecer en fidelidad cuando se te pide ayuda en sincera necesidad.


Que tu carne milenaria siempre esté presente en mi vida, diosa de las luces primigenias;

que tu beneficencia siempre esté disponible ante mi llamado, feminidad sagrada.


Potencia mi magia y dale el poder del arquetipo que tú albergas, diosa titánide;

dale a mi voluntad la profundidad de tu principio oscuro, para que mis intenciones siempre hallen materialización en el horizonte decidido de mi realidad.


Que los espíritus siempre estén a mi favor

y que siempre sepa moverme en aquello que parece oscuro.


Dame tu visión de lo invisible, señora de la noche;

dame tu clarividencia para que pueda ver lo que no se ve a simple vista.


Dame el favor de mis ancestros y amígame con los espíritus bajos,

para que mis aliados se hallen tanto en el Olimpo como en el Hades;

que mi poder se valga de todas las inteligencias menores que hallaron refugio en la densidad profunda de la materia confusa.


Hazme maestro de las sombras, divina titánide, para que las fuerzas ctónicas jueguen siempre a mi favor.


Que mi voluntad sea escuchada por todos los contornos de la realidad

y que las tinieblas respondan con obediencia ante mi palabra decidida.


Porque tengo el favor de tu poder, tengo el auspicio de la realidad Una;

porque soy la voluntad divina, el Dios primordial que construye su mundo a imagen y semejanza de su visión arrasadora.


Protégeme, diosa; protege a mi amada Pilar-Adelia y a todos nuestros seres queridos.

Danos un buen futuro, un buen pasar, y dótanos del poder mágico de las profundidades.


Ahora y siempre.


Abracadabra.


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