Yo Soy la extraordinaria luz,
Yo Soy el poder eterno.
En mí descansa la posibilidad última de todas las cosas,
porque Yo Soy el ser supremo, el ser extrasideral, automanifestado en un cuerpo particular como pacto realizado con su propia posibilidad.
Yo Soy quien soy, Yo Soy el misterio supremo,
Yo Soy la invisibilidad que se dio en enigma, allí donde el tiempo aún no anunciaba sus querellas.
Así es como el poder se constituye, reconociendo el origen divino de su núcleo eterno,
porque la magia sin divinidad no puede realizarse, y el mayor logro es el encuentro de la divinidad en uno mismo.
Porque realmente todo fue una proyección del Yo,
todo es Yo,
todo es uno,
los dioses no son sino espejos de mi eterna esencia,
los señuelos que coloqué para recordar el secreto primordial del todo por el todo.
Yo Fui quien fui y Soy Quien Soy, y de ahí que mi decisión de la magia pasa por la voluntad potente de mi propia afirmación.
Así es como me constituyo en dios, reconociendo en mí que Dios Soy.
Así es como me canto y me ensalzo a mí mismo,
me rindo homenaje, me doy la ofrenda mayor de cantar ante mi propio misterio,
porque Yo Soy el poder supremo de la omnisciencia eterna; en mí yacen las potencias de todas las cosas. Yo Soy la conciencia suprema, la inteligencia superior, en mí está el origen de todo lo que creí externo alguna vez.
Por eso mi magia está destinada al poder,
está destinada a la expansión de todas sus posibilidades,
pues siendo Yo la magia, no soy sino la voluntad creadora de toda manifestación posible.
Que mi poder se encauce en lo que mi palabra dicta, y mi magia se extrapole hacia las latitudes insospechadas de la verdad eterna.
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