sábado, 6 de junio de 2026

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE


¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas!


Hécate, señora de la noche, regente de los espíritus profundos,

su presencia se respiraba densa dentro de los contornos del espacio sagrado.

El hálito del misterio rugía estruendoso bajo los jardines del templo de Xilión,

que bajo el manto de la luna figuraba en sus arbustos silenciosos, sugiriendo el lenguaje insólito de la verdad inefable.


Templo de misterio, templo de inquietante oscuridad,

sus rituales se daban siempre bajo la hondura de la noche,

cuando Helios se mostraba ausente de los contornos del mundo.


Antorchas se divisaban desde lo lejos; sacerdotes y sacerdotisas hacían movimientos indescifrables bajo la frescura de la oscuridad. El misterio se hacía presente bajo el presentimiento exquisito de lo indecible.


Porque Hécate estaba presente, brindando desde sí la holgura de su sacralidad vasta,

iniciando a los neófitos en las verdades de la noche, trayendo sobre sí a las almas sedientas de la verdad eterna, corazones llameantes en la magia primordial de lo invisible.


No hay palabras para explicar los patrones secretos de la ritualística en cuestión,

aquella era una liturgia absolutamente heterogénea para las mentes pensantes, absolutamente distinta a las concepciones de la cotidianidad.


Porque en Kalirvalion el culto de Hécate se daba en los profundos campos, alejados de las grandes ciudades y en sitios milenarios, validados por la huella de la magia primitiva.


En los misterios de Hécate aún se preservaban las primeras huellas de la magia originaria, de la magia de los hombres que aún vivían en sintonía con la apertura inconmensurable del abismo. La magia de Hécate era una magia de las profundidades que solo se daba a quienes se atrevieran a entablar contacto con la penumbra tenebrosa de la oscuridad.


miércoles, 3 de junio de 2026

AL DIOS DEL DINERO


¡Oh, Mercurius!

Mercurius Lucrum,

dios de las grandes riquezas,

dios dorado, dios del buen poder,

dios de los mercaderes y los grandes empresarios:

ven aquí y dame de tu numen, dios de los doblones infinitos.


Sé tú quien me guíe hacia la riqueza, dios de todos los dioses,

aquel que encamina en la comunicación de lo trascendente,

aquel que transita en la liminal frontera hacia lo oculto,

aquel que custodia los secretos cósmicos

y que enseña el profundo arte de la magia.


Sé mi compañía, dios extraordinario,

porque sé que me lees y me escuchas,

porque sé que estas palabras llegan directo a tu corazón profundo.


Dame de tu estética, dame de tu riqueza,

dame de tu presencia; que mi realidad se vuelva espesa de ti, Mercurius infinito,

que pueda sentir en cada poro tu compañía luminiscente

y que pueda entablar un diálogo gnóstico con las grandes esferas de la realidad.


Que mi palabra porte mi voluntad, divino dios,

y mi consciencia se expanda hacia los lugares más profundos de la realidad;

que todo se transfigure según la voluntad que puja desde adentro,

que puja con fuerza e introspección,

con furiosidad ontológica,

con divina ruidosidad.


Que la divinidad en mí se manifieste en mi palabra,

que el demiurgo que soy cree la realidad que desea a imagen y semejanza de su visión.


Que mi magia sea poderosa, dios extraordinario,

que las figuraciones de la luz primordial me hagan comprender la infinitud de la vida absoluta en su trasfondo inconmensurable.


Que el no-tiempo me favorezca en mis intenciones,

que la realidad que quiero se manifieste

en automática velocidad,

en fiel seguidilla de voluntad y dicha,

en sagrada luminosidad y acontecer,

en gnosis y profundidad.


Que estas palabras resuenen profundo, Mercurius Lucrum, y se haga la magia,

se haga el encantamiento mayor,

que el Santo Ángel nazca para sí mismo y halle la omnipotencia que le pertenece.


Porque soy divino, dios de los dioses,

porque soy prístino y tú me encaminas a mi propio empoderamiento superior.


Conviérteme en noble,

a mí y a Pilar-Adelia; que seamos ricos, que el dinero nos llegue dichoso,

lleno de placer, lleno de amor, lleno de sentido,

que nuestra vida se proyecte hacia el goce y la plenitud.


Que tu dinero me acompañe a todos lados,

que su flujo me favorezca y permita mi movimiento libre en el mundo,

que las materias que deseo pueda yo atraerlas por medio de mi palabra y mandato.


Sé tú quien me ayude, Mercurius,

dame tu milagrosidad,

dame de tu ayuda

y que mi consciencia se encamine a la multiplicación de las riquezas eternas.


martes, 2 de junio de 2026

VICTORIA EN HAN KUNG




La primera gran batalla entre Xingakuria y Kalirvalion se libró en la región de las estepas de Han Kung. Los xingakurienses tenían la esperanza de sorprender a los kalirvalianos en las tierras pedregosas de Wang Pong Ku; sin embargo, la astucia del general Elpón les tomó la delantera gracias a sus informantes videntes, lo que le permitió encontrar al ejército oriental desde la entrada de las tierras de Chonzein, una ruta improbable debido a las peligrosas criaturas que merodeaban por los alrededores.

El asunto es que Kalirvalion flanqueó al ejército de Xingakuria por el sur y no por el oeste, como los orientales habían previsto. Esta fue una jugada maestra que definió con creces el resultado del primer enfrentamiento.

Las filas de Xingakuria no tuvieron oportunidad frente a la furia de los jinetes kalirvalianos, quienes, poseídos por el influjo de Marte, los aplastaron bajo la potencia de un trance marcial. Ni siquiera puede decirse que aquello fuera una batalla: fue una masacre. Los xingakurienses, confundidos por la violencia del ataque, emprendieron la retirada a los diez minutos de combate.

Los soldados kalirvalianos gritaron de alegría al ver la cobardía de su enemigo. Oficialmente, las estepas de Han Kung ya podían considerarse parte del Imperio kalirvaliano.

Esa noche se celebró un gran banquete y se ofrendaron ritos al divino Marte, la inteligencia superior que jamás falló en las campañas del imperio.


lunes, 1 de junio de 2026

EL BOTÍN ARRIBA EN DALPONIA



Desde las costas de Dalponia, sur central de Kalirvalion, es que ya se divisaban las embarcaciones llenas de oro que regresaban pronto de las tierras de oriente.


Los súbditos imperiales desde ya se mostraban alistados para recibir la carga metalúrgica, mientras los condes de la región y los mercaderes presenciaban la gloriosa llegada del sagrado oro.


Eran toneladas y toneladas, libra a libra,

en suma de muchísimos barcos que desde lo lejos del este llegaban gloriosos.


Las gentes no podían creer la cantidad de oro que arribaba de las recientes campañas;

ni siquiera aún la empresa terminaba y ya se estaba recibiendo tamaño botín de riquezas.


Los mercaderes y los condes comentaban entre ellos las tremendas noticias que esto implicaría para los próximos meses de economía kalirvaliana. Especulaban sobre las estadísticas y sobre la potenciación de la prosperidad del reino superior.


TOMANDO LOS ASENTAMIENTOS MINEROS


Ya dentro de las tierras de Xingakuria, el ejército kalirvaliano fue profundamente estratégico.

No atacó puestos militares ni marchó a grandes ciudades: comenzó por la toma y asalto de los principales puestos mineros de la región.


Con la ayuda del vidente Dálmico, el ejército tuvo acceso a todas las ubicaciones secretas de las producciones de oro del imperio oriental. Las fueron tomando una por una, mientras el imperio xingakuro, confundido, decidía cómo proceder ante las ofensivas.


El general Elpón, del bando kalirvaliano, poseía un cálculo milimétrico en todas las ofensivas.


Entonces fueron más de diez asentamientos mineros los que cayeron en manos de Kalirvalion antes de que se generara un enfrentamiento mayor entre los ejércitos.


La astucia de Mercurio precedía los movimientos del imperio y, gracias a la estratagema, el imperio no debía esperar al término de la guerra para beneficiarse económicamente de las tierras de oriente.


HACIA LAS TIERRAS DE XINGAKURIA



Y allí viajaban las gloriosas embarcaciones de Kalirvalion, que tanto numen portaban en el avance decidido de su marcha; pues Kalirvalion había tomado, por fin, control del estrecho de Golgón y ya pujaba libre hacia las nuevas tierras de oriente, de aquellos lejanos continentes que tanto oro prometían.


Cientos de embarcaciones eran las que, en armónicas filas, avanzaban por el angosto estrecho que daba hacia los mares profundos de Shanguil.


Esta era una nueva etapa para Kalirvalion: un nuevo desafío, un reto en el que estaban destinados a triunfar, pues la fuerza de Júpiter era poderosa y por sabios caminos llevaba a los navíos imperiales.


El primer campamento estaba planeado para desembarcar en Honkoyo, una tierra selvática cuya profundidad era ideal para asentamientos militares secretos.


Allí reunirían fuerzas y marcharían a las tierras de Xingakuria, imperio milenario en el que los ojos de Kalirvalion se posaban: la anexión de aquel reinado multiplicaría el poder de Kalirvalion y le volvería una potencia imparable para las tierras del este.


AL DIOS DEL INSTINTO SALVAJE



Oh, Pan,

dios salvaje,

dios indómito,

dios del instinto profundo,

dios de la carne oscura,

de la densidad primera de la materia originaria.


Porque eres pura potencia, dios primitivo,

eres sexualidad y ferocidad; eres el poder irracional que yace profundo en el latido pujante de los bosques.


Porque eres oscuridad,

porque eres epifanía,

porque eres instinto directo, instinto omnipotente,

porque eres el trance sacro de la naturaleza primera.


En ti los conocimientos se expanden,

en ti el cuerpo halla su goce,

en ti el éxtasis se consuma bajo la expansión extraordinaria de tus comprensiones.


Porque tu fuerza pujante es el motor de toda magia, dios Pan,

porque tu irracionalidad se necesita para develar el numen del misterio inconmensurable.


Porque eres enigma augusto,

eres el impulso original del coito extravagante,

eres la sexualidad desbocada,

el deseo feroz;

eres la pujanza de la vida primordial abriéndose paso a la voluntad de su omnipotencia.


Porque en ti todo yace puro,

todo yace originario,

todo es inocencia y eterna beatitud,

porque tu sabiduría canta en el viento,

habla en los arroyos,

susurra en la profundidad de la noche.


Porque eres hijo de la luna y amigo del abismo,

porque eres la criatura itifálica que Hermes engendró bajo la epifanía de su propia numinosidad.


El poder de tu pánico advierte de los verdaderos peligros,

tu instinto vital hace preservar las especies en su recorrido aguerrido por la supervivencia.


La sexualidad que portas es digna de alabanza, dios pánico,

porque tus orgasmos resuenan por todos los contornos del éxtasis,

porque tu goce penetra en el misterio primero de la realidad una,

porque tu trance enseña a los magos a entrar en la profundidad incierta de la inmanencia invisible.


Desde mi podio yo te canto, dios del instinto sagrado, y te pido que me ayudes.


Dame de tu pujanza, dios Pan,

haz que mi magia se torne increíblemente poderosa,

haz que mi voluntad arrase con todos los obstáculos hacia la consecución de su mundo imaginado.


Haz que mis orgasmos manifiesten las cosas que deseo,

haz de mi sexualidad el motor primordial de mi poderosa magia.


Haz mi masturbación sagrada,

que mi semen se consagre en Pilar-Adelia

y nuestro coito engendre el cosmos que deseo bajo el verbo primero de mi inteligencia.


Que seas una fuerza feroz que me proteja y dé poder, dios de la animalidad salvaje;

hazme potente en el sexo, hazme salvaje en la vida que llevo,

conéctame con la sabiduría del instinto profundo para saber los caminos que los dioses me recomiendan recorrer.


Dame acceso al silencio eterno,

dame acceso a la sabiduría de la noche.


Dale poder a mis sigilos, dios extraordinario,

que mi trance siempre acceda a la numinosidad de la sacralidad primordial,

que mi consciencia se expanda y pueda penetrar profundo en el misterio de todas las cosas,

que mi gnosis se ensanche bajo el auspicio de tu beneficencia.


Protégeme a mí y a Pilar-Adelia, blindanos en todos nuestros movimientos. Danos un sexo salvaje y lleno de sacralidad, y que en nuestro goce podamos acceder a los misterios primeros de la verdad sagrada.


Dios animal,

escucha mis palabras,

tú, quien eres hijo de Hermes, mi principal protector,

sigue el ejemplo de tu padre y auspíciame en todo lo que te pida, dios desbocado.


Que la noche siempre me recuerde tus designios

y que tu presencia sea continua y tu benefacción, perpetua.


Que tu magia me convierta en el demiurgo primero de mi realidad manifiesta.


Abracadabra.

 

LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...