miércoles, 24 de marzo de 2021

CURVATURAS ARQUETÍPICAS

El canto a la basura,

la polaridad sangrante,

el ave que se asoma en la mañana

y las montañas que anuncian un solo final de tantos comienzos,


Diríamos acaso que todo esto fue un juego,

y que a poco un solo error erradicó lo eterno,

de haberse revelado como fugaz e inmanente,

rehuido y sagaz, sin tregua para los tontos que enmarcan

y venden panfletos por las calles mayores,


Y nubes de abril,

de enterrar cuerpos sosegados por el polvo,

adentrando la materia prima hacia su nutrido origen,

a cual centauro inconexo, incandescente,

y alguna imagen alada que no quiso posar ante las musas,

rehuyendo rehuyendo,

mostrando siempre los caminos,

sin miedo al error,

ni a los fantasmas de los cantares de antaño,


Juglares, escuchen una cosa,

descubran en su raíz el cielo sagrado que se reveló en un cosmos,

no resuciten para repetir viejos cuentos,

hallen en la mirada lo siempre y por siempre retornado,


Pero no me escuchen,

pues ¿quién soy yo para entablar un entre tanto?,

ni siquiera hay pensamiento que me retenga a esta osadía de los versos,

y me atrevo en un jugar siempre inoperante,

a soltar el sentido que se halla debajo de los difuntos,

y los silencios que no quisieron escucharme.


De último desconcertado sería un otro que se deja anonadar,

y insuflar por el aliento divino,

de la Hieros Gamos tan nombrada por aquellos tiempos,

donde efectivamente no había tiempo

y tan solo un ir y venir de curvaturas arquetípicas,

y un rumor que se acrecentaba entre los espacios,

del origen infinito de todo y todas las cosas,

de dioses y diosas reales en cuestión que sólo los poetas con suerte hallan ahora.


El pasado no se quemará bajo un umbral de millares de incomprensión,

acaso el presente abyecto discurrirán los sonidos que no quepan,

y se disfracen de un ciempiés dibujado a tapiz desnudo,

quemando y quemando las zonas de zonas diferentes.

Y aquí esperaré hasta que el carruaje de los asnos,

sea una transfiguración de vaguedades realmente sagradas,

porque así es como las cosas resurgen,

y se descubren en un despertar de semillas

que alguna vez se pensaron sin vida.

J.F.


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