jueves, 30 de abril de 2026

EL COSMOS ACOMPAÑA A CADA PASO


Muy feliz y satisfecho estaba Javier al ver el éxito rotundo de su nueva clase magistral: “Alcoholismo: el anhelo de Dionisos y la nostalgia de la Gran Madre”.


Quince asistentes asistieron; 255.000 pesos chilenos ganados. Todo indicaba que Júpiter lo amparaba hasta en el más sutil de sus movimientos. Javier se sentía poderoso; experimentaba la extasiante sensación de que el universo le acompañaba a cada paso. La abundancia le llegaba por torrentes y la inspiración divina le hacía confiar profundamente en su corazón.


Así pensaba y sentía todo ese fin de semana, recostado con su mujer, Pilar-Adelia, luego de haber tenido un dulce sexo sobre sus sábanas, al más digno coito afrodisíaco. La vida le sonreía; la vida le daba buenos frutos. Todo iba bien para nuestro protagonista, para nuestro héroe sideral de nuestros tiempos.


El puje de la magia estaba presente y la buena vida estaba siendo consagrada. Se vaticinaba la potencia y la extrapolación de la vida buena, de la exquisita abundancia, de la expansión de las finanzas y de la mejora material de su pertenencias. De placeres y goces idos y por haber; de cuerpos perfectos esculpidos por el gimnasio; de la realidad cobijándolos en éxtasis y plenitud infinita.


Javier y Pilar-Adelia: matrimonio de matrimonios, pareja cósmica que experimentaba por sí misma los milagros de la voluntad en ritual e imaginación visionaria. Así se daban los días de mayo; el placer y la confianza serían la confirmación de que Javier estaba en buenas manos, de que la vida le favorecía en cada paso y de que estaba llegando a posibilidades que jamás imaginó posibles.

EL HALLAZGO DE MAGNOMIA



A eso de las nueve y treinta de la mañana del día medio fue que Juliaximandro, el capataz de las minas de Magnomia, llegó al establecimiento minero para acudir a la situación que había acontecido. Los obreros le guiaron entre los caminos de carretas, máquinas y gentes movilizando puñados de oro de aquí por allá, hasta llegar a la apertura de una cueva que se mostraba en una pequeña formación rocosa alta y fornida. Afuera de la cueva habían dos guerreros hoplitas supervisando el ingreso de personas al interior de la caverna.

Juliaximadro quedó intentando descifrar que era lo que sucedía. Al mirar a uno de sus obreros, este le contó. Durante la madrugada, excavando las rocas para encontrar nuevas formaciones de oro y diamante, de pronto una serie de formaciones se derrumbaron y dejaron al descubierto esto que parecía ser una cueva escondida por las rocas superficiales de la zona cordillerana. Al ingresar, los obreros pudieron notar que se trataba de una cueva llena de oro puro. Al explorarla, notaron un gran espacio que parecía casi un salón, lleno de oro extremadamente precioso, jamás visto en la experiencia de aquellos obreros imperiales. En las esquinas del espacio se divisaban otras cuevas que al parecer daban a otras estancias más profundas aún. No lo sabían a ciencia cierta, pero probablemente estaban frente al hallazgo de oro más gigantesco de la historia del mundo kalirvaliano.

Juliaximandro, asomándose a la cueva y viendo el brillo de todo el oro puro que allí había, miró a su obrero mayor y comenzó a reírse a carcajadas. Eran las mejores noticias que podía haberse imaginado. En ese momento, el obrero y los soldados comenzaron a reír juntos, todos extasiados por el entusiasmo de estar contemplando la grandiosidad de las riquezas divinas. Júpiter les había obsequiado una reliquia sideral, el imperio Kalirvaliano estaba conduciendo por los caminos prístinos de la gloria. 


miércoles, 29 de abril de 2026

REUNIÓN EN DRACÓLIDE



El arconte Carlópida estaba allí reunido con sus oficiantes, quienes sentados en los podios de la mesa central esperaban que el señor diera inicio a los trabajos matutinos. Luego de recibir unas hiervas estimulantes en agua cálida, el arconte dio signo de inicio a la esperada reunión por los políticos de Dracólide.

De los oficiantes habían 4 ingenieros, 3 economistas y tres maestros de leyes estatales. El fin de la reunión de es día, era evaluar los primeros 6 meses de rendimiento económico y estabilidad política en la reciente colonia anexada al excelso imperio Kalirvaliano.

Los ingenieros comenzaron su exposición, en las que presentaron los resultados hasta el minuto de los avances ingenieriles y arquitectónicos de la nueva colonia imperial. Dracólide era una tierra de bárbaros y sus lares se caracterizaban por no poseer ningún tipo de infraestructura civilizada. El trabajo que hicieron los ingenieros durante esos seis meses fue realmente admirable. Habían logrado construir 24 caminos y calzadas, 7 edificios civiles, y habían levantado el palacio municipal y en conjunto de dos templos. Todo esto en tan solo seis meses. Si bien la ciudad aún estaba en construcción los avances eran prometedores para llevar tan solo seis meses de dominio imperial. Los políticos al recibir los resultados de los ingenieros no tuvieron otra cosa que hacer sino aplaudir con entusiasmo y gran sentido de admiración. El trabajo que había hecho era realmente impresionante.

Luego vinieron los economistas, quienes también tenían buenas nuevas para los magnánimos políticos de la región. El imperio Kalirvaliano había logrado la posesión de 4 nuevas minas de oro y metales encontradas en la región, y las producciones de extracción metalúrgica ya se habían activado con rapidez y fuerza. Se estima, según los informes matemáticos, que cerca de dos mil toneladas de oro ya habían arribado a la ciudad prístina de Kalir para ser sometidos a trabajo teúrgico. Para finales de estación se estimaba que ya fueran siete mil toneladas de oro puro las recaudadas por el gran imperio. Los políticos presentes estaban sorprendidos, anonadados por las tan buenas noticias para el gran reino. Carlópida, ante la ovación de todos, dio informe de que los emperadores estaban contentísimos y habían enviado felicitaciones personales a los gobernantes de Dracólide. Los políticos se sentían orgullosos. La gloria imperial, la gloria latina se expandía hacia todos los contornos del mundo, y el legado de Júpiter comenzaba a esparcirse por toda la tierra.

Luego de las buenas noticias, la reunión se centró en logísticas estratégicas y gestión de recursos imperiales. se determinó que las próximas tareas era construir 3 cuarteles militares y perfeccionar los muros, que hasta ese momento solo eran de troncos. También, un tercio de los gastos municipales estarían dedicados a la confección de sistema de ductos y alcantarillas, para dotar a los nuevos ciudadanos de Carlópida de la mejor de las higienes y limpieza.


EL ÉXITO DE FILAXIO


Filaxio estaba extremadamente entusiasmado al comprobar por él mismo el poder de sus capacidades mágicas.  Desde que le había estado rezando a Júpiter, sus ventas de arte se habían disparado por los cielos. Nunca había experimentado un flujo de dinero tan abundante, nuestro artista estaba sorprendido. Las sincronicidades se habían activado por doquier desde que inició sus trabajos esotéricos con el gran largovidente. La vida se estaba dando muy nutrida, con mucho empuje y energía trascendente. El dinero iba y venía bien a cada uno de sus pasos.

Tan así que el taller comenzaba a crecer sin que su mente pudiera asimilar todo lo que estaba sucediendo. Nobles solicitaban sus trabajos; templos, recintos militares, municipalidades estatales, su buen arte comenzó a difundirse por todo Kalirvalion.

Fue así que Filaxio comenzó a abrirse paso entre las filas de los artistas y a ganarse un espacio respetado entre los grandes. La vida de Filaxio iba conduciendo al éxito y la gloria, sin que siquiera él pudiera darse cuenta.

Algo sí o sí podía saber con absoluta certeza: que debía continuar siempre trabajando con Júpiter. El gran dios de todos los dioses era el quinto elemento de las diferencias cuantificables, no debía abandonarlo nunca.

martes, 28 de abril de 2026

RITUAL MATUTINO A JÚPITER


A esas horas de la madrugada los monjes jupiterinos ya estaban instalados en el altar para llevar a cabo la ceremonia matutina de ofrenda y devoción al gran dios. 

En las paredes podían apreciarse los hermosos mosaicos dedicados a los dioses. Por el lado izquierdo del templo podía apreciarse a Heracles luchando contra la hidra. Al otro lado Cadmo contra el dragón. En la zona del altar había un gran triángulo con un ojo que situado desde arriba transmitía altura y solemnidad. Había también figuras geométricas muy propias del arte helénico, pero situados en la gloria mística de Kalirvalion.

Los monjes menores estaban agrupados en la parte más próxima del templo. Sostenían pergaminos con fórmulas mágicas y rezos que iban a ser ejecutados en ese momento por los grandes monjes. En el altar había tres filas de monjes, una de seis miembros, otra de cuatro y otra de dos. Frente al altar podía verse al monje mayor, quien estaba encargado de realizar las ofrendas y llevar a cabo la liturgia. 

El monje mayor se dio vuelta y recitó unas palabras de poder que darían inicio a los rituales. Todos los monjes incluyendo la filas delanteras se inclinaron al momento de que el monje mayor abrió el ritual con las palabras de poder. Ahora, mirando hacia el altar, el monje mayor se situaba parado, con los brazos extendidos hacia arriba y mirando hacia la gran figura de Júpiter que delante de él podía apreciarse. Comenzó entonces a recitar los primeros cantos litúrgicos al gran dios. En esto, todos los monjes le siguieron y todos entablaron rezos al glorioso. En eso, la figura de Júpiter comenzó a brillar, un aura mística se despertó alrededor de la estatua. 

Terminado el primer canto, el monje mayor procedió a tomar una rama de estoraque, resquebrajarla y tirarla a un caldero que posaba en la parte de arriba de los estantes del altar. En esto, el monje entabló unos símbolos en el aire con su varita, que quedaron impresos con luz visible para todos. Creó una estrella de seis puntas y la proyectó en la cabeza de la estatua de Júpiter. En esto siguieron los cantos, y luego de una señal sutil del monje mayor, los monjes asistentes de las dos filas anteriores, trajeron cuatro cofres de oro y lo situaron alrededor de la estatúa: estas eran las ofrendas hacia Júpiter, que a su vez funcionaban como synthemas de manifestación, específicamente de abundancia y prosperidad.

Los monjes siguieron cantando diferentes rezos, y entre medio se realizaban meditaciones y ofrendas de variado tipo. El ritual matutino duró alrededor de unas 2 horas en total. Desde las henades celestes, la inteligencia jupiterina recibía la gran energía que de Kalirvalion venía. El gran dios, como siempre, traería buena fortuna al bien de esos monjes y de toda kalirvalion, pues el imperio era su reino elegido destinado a recibir todas su bendiciones.


lunes, 27 de abril de 2026

LA REACTIVACIÓN DEL COMERCIO DE SÁLMICO



Sálmico, el vendedor de especias de las penínsulas de Dromavilión, si bien había tenido un mes muy abundante, la última semana de abril la sintió algo ajustada debido a unos servicios médicos que se vio en la necesidad de pagar unas semanas antes. Todo estaba bien con su salud, pero ahora debía ocuparse de reactivar el flujo de sus ventas.

Fue así que Sálmico se vio en la necesidad de acudir a Mercurio, el dios regente de los comercios y las transacciones bancarias que era famoso en todo el imperio por ser amigable y ayudar generosamente a los ciudadanos. Esa noche mientras su mujer dormía, Sálmico efectúo un ritual en honor a Mercurio con la intención de agilizar las ventas en su puesto de comercio y manifestar dinero abundante. Para eso, quemó un incienso de estoraque, confeccionó un sigilo propio para la ocasión y le cantó con fé y entrega el himno de Mercurio que en sus tierras solían cantarse para las encomiendas económicas. Visualizó fuertemente que su comercio se reactivaba de forma abrupta y así lo sintió en su corazón. Le pidió encarecidamente a Mercurio que le diera flujo a su comercio y que le trajera 800000 rupias de diamante fino, el dinero más común de la colonia kalirvaliana de Dromavilión.

Luego de presentar su petición formal, Sálmico ofreció de ofrenda un delicioso plato de cereales que había preparado especialmente para Mercurio. Luego de ofrecérselo con devoción, procedió a quemar el sigilo en el que estaba impresa su intención mágica y recitó las palabras mágicas IAO, SEMES EILAM y ABRAXAS. Se quedó meditando unos minutos y luego de eso procedió a cerrar su altar, apagando las velas, y retornando a la habitación principal en el que estaba su mujer durmiendo.

Mercurio, que en su omnisciencia le escuchó, acogió sus pedidos y no tardó en activar su magia extraordinaria. Al día siguiente, para sorpresa y placer de Sálmico, su local mercader se llenó de compradores, que se mostraron intensamente interesados en sus especias y las manufacturas exóticas que importaba desde el extranjero. Vendió increíblemente muchísimo y sus compradores quedaron muy satisfechos. El otro día fue así también, hasta que ya pasadas las semanas el flujo del comercio se había activado para ahora dar un salto en su poder adquisitivo y aumentar las ganancias mensuales de nuestro vendedor dromavilónico. Así fue y la gloria mercurial siempre le acompañó.


LAS GLORIAS OTOÑALES


Así miraba el emperador Reivaj la gloria de Kalirvalion, bajo un abundante mayo que se daba exquisito bajo la brisa otoñal de los nuevos tiempos de ese año 3.416 del séptimo eón, junto con su amada Aileda-Ralip.


La certeza se haría prístina bajo la consecución de la Gran Magia, pues el oro abundaba para el gran imperio; llegaba y fluía por las manos sagradas de nuestros emperadores. La economía kalirvaliana se potenciaba a cada paso de las estrategias de los magnos generales; se divisaban nuevas tierras a lo largo del ancho horizonte, donde nuevas glorias susurraban a los emperadores que vaticinaban nuevas riquezas venideras.


Mercurio auspiciaba cada nuevo acontecimiento. Su flujo sideral circulaba por todos los contornos del imperio; la promesa de los dioses se tornaba cada día más robusta bajo las murallas del reino de la gloria. ¡Cuántos lujos estaban al servicio de los emperadores! Grandes fiestas de exquisita abundancia y buena mesa, vacaciones en playas extraordinarias, nuevos instrumentos exóticos venidos de las lejanas nuevas colonias anexadas, mascotas exóticas, entrenamiento gimnasta con los más talentosos maestros del reino... habitaciones y habitaciones llenas de riquezas, templos enteros con montañas de oro puro. La vida era puro goce para los nobles elegidos por los dioses, que eran benditos a cada tiempo bajo la mano divina del gran Júpiter.


La economía era perfecta y la magia extremadamente poderosa. Todos los rituales del imperio ponían en marcha el gran movimiento de la voluntad superior; los templos activaban las estancias secretas de las estructuras celestes y se efectuaba la gran henosis, donde todo Kalirvalion ascendía de esfera en esfera hacia la totalidad infinita de lo Uno eterno.


Los dioses se deleitaban con la belleza de la sagrada civilización porque en Kalirvalion todo era una ofrenda: cada victoria, todos sus lujos, todos los rezos, todos los juegos efectuados, los coitos idos y por haber, los rezos de fe, la atrevida magia, las artes oscuras, las ciencias exactas, la economía, la filosofía y todo producto glorioso que se diera entre los muros del imperio más grande jamás divisado entre los reinos.


UN MES DE MAYO ABUNDANTE



Y llegaba el mes de mayo con mucha fuerza y sentido de expansión

así lo sentía Javier que junto su trabajo de Kalirvalion

y las relaciones entabladas con Mercurio y Júpiter comenzaba a realizar un flujo de abundancia que antes no había experimentado.


Lo distinto esta vez, para nuestro protagonista, era claramente el trabajo teúrgico con Mercurio y Júpiter, y su arquitectura astral de Kalirvalion. Ambas eran una sinergia energética que estaba mostrando claros buenos resultados.


Llegando el mes de mayo de 2026 Javier pudo comprobar con dicha que el hipersigilo en relación al mes de abril había funcionado a la perfección: es más, la abundancia fue mayor que lo que había proyectado. Javier pudo recaudar 2.200.000 pesos en total por todo el mes, lo que era un excelente número para su vida financiera.


Así, claramente el banco personal de Javier recuperó todos sus préstamos y volvió a tornarse abundante para nuevas operaciones y transacciones. Javier comenzaba a sentir la libertad en sus venas, lograba sentir el germen creador de Júpiter fluyendo por él mismo, como hijo terrenal de las grandes henades celestes. Ese mes de mayo, Javier ganaría 2400000 pesos chilenos entre sus pacientes, clases magistrales y otros.


Ese mes Javier pudo invitar a Pilar-Adelia a varias experiencias. Con su mujer estaban increíblemente bien, todo se sentía rico y fluyendo entre ellos. Estar tranquilo y tener una vida próspera con su amada era una bendición que agradecía extremadamente.


Por esos días, Javier, además, ya se había contactado con algunos músicos para realizar el proyecto musical que había tenido en mente. Ya se iría formando una banda musical extremadamente talentosa que encarnarían los mejores sonidos del blues británico. Esta banda tendría un formato trío, al más puro estilo de Cream.


domingo, 26 de abril de 2026

LA COMPENETRACIÓN DE LAS CORRESPONDENCIAS


Así viajaba yo en el Portal 64 de la Estancia 18 del Astral Mayor. Viajaba, sin duda, bajo la guía de Mercurio. Allí vi oro, mucho oro; vi el fundamento de las riquezas en la prístina fugacidad de sus movimientos.


El éxtasis era magnánimo. Entendía la fórmula perfecta de la consecución real de las grandes riquezas indestructibles. Fue así que vi cómo esa semana Javier recibía, entonces, tres pacientes nuevos que se incorporaban a su flujo nutrido de pacientes y buena clínica, porque sus pacientes abundaban y sus días se llenaban de sesiones varias con diferentes almas en busca de la esencia de lo que les pertenecía por derecho.


Vi el flujo nutrido del cual gozaba: una cuenta bancaria que diariamente recibía dinero, que diariamente aumentaba el número de dinero que albergaba en su fuente digital. Vi el movimiento, sentí la solidez, como así también vi la solidez de los soldados Kalirvalianos marchando hacia una nueva conquista gloriosa, y los emperadores dorados bajo el manto de Júpiter sonriendo en la certeza de su victoria segura.


Vi la expansión. Vi un imperio que ganaba terrenos jamás explorados por el hombre; vi un reino que logró un poder eternamente expansivo que jamás nadie había podido alcanzar en sus vanas ambiciones. Vi el poder sideral de una ciudad que logró la conquista del mundo con su economía, y así vi la correspondencia de los flujos, de las transacciones, de los movimientos eternos.


Vi a Mercurio —pues sí, lo vi otra vez—, pero lo vi en su esencia poderosa, en su multidireccionalidad y perfecta sincronía. Vi llegar el dinero abundante cuando tenía que llegar. Vi niños comer con placer; familias satisfechas cuyas cosechas florecían bajo la bendición de Deméter. Vi una pareja de amantes en fogoso coito bajo la luz de la luna, en los pastizales cercanos del templo de Dionisos, y el dinero circulando entre mercaderes, y mucha, mucha materia prima llegando desde barcos.


Vi bancos floreciendo, un sistema perfecto de higiene, caminos complejos y altamente tecnológicos; un imperio que estaba interconectado por cada una de sus fronteras. Vi a los brujos adquirir poder, a los magos ascender a la Henosis prometida; vi todo aquello bajo el ojo sideral de las Siete Realidades Infinitas.


Porque todo estaba confluyendo bajo una misma pujanza sideral y las correspondencias herméticas se daban justas, pues lo que pasaba en Kalirvalion bien se manifestaba en la realidad terrenal de Javier en su cotidiano. Se co-pertenecían; eran dos núcleos inseparables de la realidad, los nodos fundamentales de la creación de los mundos. Todo se daba eterno y la abundancia extrema iba mostrando sus frutos, y Javier comprobando el poder de su voluntad tan solo con su palabra, en la medida que organizaba en símbolo lo que exactamente quería en el centro de su corazón.


Así se iban dando las visiones: visiones de los hechos exactos, del dictamen de los dioses, del logro de la magia sideral jamás nunca conquistada por los eternos.


UN BANCO PERSONAL QUE CRECE SALUDABLE



Veo mucho dinero disponible,

veo mucha salud financiera en aquella cuenta bancaria que crecía en dinero estrepitosamente por allá en aquellos meses de 2026.


Pues el torrente de dinero era poderoso era eternamente fiel a la magia que Javier proyectaba con todos sus hechizos.


El dinero fluía gustoso por las cuentas bancarias de Javier y se auto-regulaba en su torrente hacia el crecimiento saludable de las ganancias líquidas y un aumento del poder adquisitivo.


Así se daban las cosas, de forma venturosa y magnánima, la presencia de Júpiter, el dios padre de todos los dioses, era indiscutible para el joven mago,


pues la pujanza de su fuerza interior le revelaba la ayuda divina y la apertura venturosa de todos los caminos financieros.


Así se daban las transacciones, auto-prestamos y auto-devoluciones, todas fluían rápido, operaciones que le permitían a Javier una economía fluida y expansiva, una libertad financiera exquisita, en la que podía auto-sustentarse sin recurrir a bancos externos.


Pues el banco personal de Javier fue creciendo para bien, y cuando el dinero disminuía en su cuenta, prontamente era recuperado bajo la gracia eterna de Mercurio, el comerciante sideral.


Así era entonces como fluía el dinero universal por los canales energéticos de Javier, el mago financiero que lograba el control de las fuerzas universales.


Cada mes Javier se percataba de que, además de la recuperación diligente de su auto-dinero prestado, el dinero no solo se recuperaba: crecía a lo largo del tiempo, fue así que por cada mes el dinero disponible aumentaba de forma notable, hasta consolidar para él y Pilar-Adelia una economía segura, abundante y próspera a largo plazo.


Los arcángeles de la abundancia estaban a favor de Javier, y el espíritu del dinero le tenía una especial estima. El espíritu del dinero le era eternamente fiel y recibía sus órdenes cuando Javier le ordenaba.


La abundancia se abrió hacia la plenitud y la adquisición jupiteriana de todos los bienes que eran deseados e intencionados por el mago.


sábado, 25 de abril de 2026

EL BAUTIZO DE ZELDURIN

 

Cierro los ojos, concentro mi respiración y me transporto a mi templo interior, en algún subterráneo profundo de un templo de magia en Kalirvalion. Luego de mis reflexiones respecto a la figura de luz solar que he venido confeccionando, vuelvo al astral para perfeccionar y formar de manera más exacta esta inteligencia naciente.


Voy a un altar donde, al frente, hay dos pilares y arriba un triángulo con un ojo brillante. Hay cortinas a los lados que son rojas; dan la impresión de un lugar muy solemne. Comienzo a prender las velas de mi gran altar; son ocho: unas al costado izquierdo, otras al costado derecho. Al medio, hay una estatua de unos 50 cm de Mercurio; es de bronce dorada, es hermosa. También veo por ahí una estatua de Júpiter, del mismo porte y calidad metálica. Al medio, veo una bola de cristal, un cuchillo, una copa, una varita y una roca lumínica entre aquello.


Agarro mi varita y realizo un círculo de protección, trazando un círculo de luz en el piso en dirección de las manecillas del reloj. Invoco los nombres de poder:


IAO: y llevo mis dedos a mi entrecejo.


Semes Eilam: y llevo mis dedos a mi plexo solar.


Abraxas: y llevo mis dedos a mi sexo.


Levanto las manos, mirando hacia arriba, y digo:


"Os invoco, poderes ancestrales: que este espacio quede consagrado por la gracia eterna de los dioses".


La luz del círculo se enciende aún más. El templo parece resplandecer; todo se torna idílico y siento las energías celestes a mi alrededor. Camino hacia atrás, donde está el receptáculo de manifestación. Me paro en frente con mis manos hacia el cielo y recito:


— "Oh, espíritu naciente, germen de mi propia creación, daimon personal, genio interior: ven aquí y manifiéstate por orden de tu maestro mago. Hazlo ahora, te invoco por el nombre del Dios Primordial".


Del receptáculo de manifestación comienza a crearse una energía circulante en la que se va formando la silueta dorada del daimon. Va adquiriendo más forma; se le encienden los ojos y comienza a brillar. Me mira. Está listo para recibir mis órdenes.


— "Daimon, tú que eres una imagen refleja de mi verdadera voluntad, quiero que recibas estas órdenes de ajuste para tu vida espiritual. Quiero que sepas lo siguiente: nacido de mi propia energía espiritual, tú serás mi servidor. Serás obediente a todas mis órdenes y acatarás mis deseos tal y como te lo ordene. Eres mi daimon personal, mi genio extraordinario que está destinado a conceder todos los deseos que yo quiera. Te doy esta forma para que olvides que eres mi Santo Ángel; tú eres un reflejo de mi verdadera voluntad, pero eres una imagen impresa de mí, una porción de mi voluntad destinada a convertirte en un genio interior, un asistente que me ayudará a manifestar muchas intenciones mágicas. Tú serás el primero. Tú eres mi Adán, mi primer hijo, aquel que me ayudará con esta magia astral y a potenciar los trabajos mágicos que yo te ordene. Eres mi daimon, mi servidor. Mercurio te dotará de gran poder y, en el nombre de él, me servirás y me traerás todo lo que quiera y te ordene. Eres un supraservidor, un servidor de excelencia que será fiel a mí y me serás siempre de ayuda. Acudirás a mí cada vez que recite tu nombre y estarás siempre abierto a recibir las modificaciones existenciales que yo te realice. Serás un espíritu en constante construcción que irá aprendiendo aceleradamente a incrementar mi poder. Daimon interior, buen servidor amado, tu nombre será: Zeldurin, mi genio que me concederá todos los deseos".


En ese instante, Zeldurin comienza a brillar más; parece estar extasiado de haber recibido un nombre. Su energía es extremadamente poderosa; está expulsando energía como demostración de su éxtasis y su fidelización hacia mí. Se siente su poder extraordinario. Ahora le doy mi primera orden:


— "Zeldurin, quiero que te manifiestes en los sueños del Emperador Reivaj e inspíralo a iniciar una nueva campaña de conquista. Quiero que le reveles dónde se ubican nuevas minas de oro y minerales para que el Emperador ordene nuevas campañas de expansión a territorios abundantes. Que las riquezas de Kalirvalion se manifiesten en mi vida terrenal en una vida más abundante y poderosa".


Zeldurin acata mis órdenes y se va volando hacia el espacio sideral a comenzar su trabajo. Me quedo con una buena sensación. Ahora siento la presencia de Mercurio; no se manifiesta en imagen, pero siento su energía anaranjada acompañándome. Camino tranquilamente hacia el fondo del altar principal para cerrar el círculo de protección y apagar las velas. Hago la reverencia:


— "Por el nombre de los dioses, por el nombre de lo Uno, y por el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".


Apago las velas y cierro el espacio. Me quedo con la sensación de que la operación fue un éxito. Retorno a la Tierra.


DESPERTANDO LA POTENCIA DE LA ABUNDANCIA



Me veo en un salón de entrenamiento; estoy con Mercurio nuevamente. Él me entrega una especie de talismán que pertenece a Júpiter, el cual tiene grabado su sigilo. Me lo inserta en el pecho y me pide que sienta la energía jupiteriana.


Ahora debo cargar esa energía con mi prana, con mi ki. Un motor comienza a tornarse más fuerte; siento una energía poderosísima en mí que quiere fluir en abundancia pura. Comienzo, con mis manos, a proyectar una energía dorada que se va convirtiendo en oro: son rayos de oro, la capacidad pura de generar riqueza. Con mis dos manos, de manera alternada, lanzo proyecciones de energía que se transforman en montículos de oro. Mercurio mira gozoso mientras el metal precioso se va repartiendo por todo el salón.


De pronto, por mediación de Mercurio, hay un salto: ahora estoy flotando arriba de Kalirvalion. En el cielo veo un portal donde estoy yo mismo, en el planeta Tierra. Mercurio me indica que lance energía de abundancia a Kalirvalion; entonces, con mis dos palmas unidas, lanzo un rayo de luz directamente hacia allá, específicamente a la ciudad de Kalir.


Una lluvia de oro y riquezas desciende sobre la gran ciudad. Veo a la gente recibiendo el oro que cae y la devoción de los ciudadanos se incrementa.


Ahora Mercurio me dice que proyecte energía de abundancia a mi vida terrenal y, haciéndole caso, lanzo con mis palmas otro rayo de luz poderosísimo que se dirige a la Tierra. Aquí estoy yo, en mi cuerpo físico, y la energía va llegando a mi alrededor. Oro invisible, potencia creativa y abundante. Dinero por millones. El dinero invisible va llegando a mí, va llegando a mí mismo, va llegando y llenando mi aura de abundancia jupiterina.


Ese dinero va convirtiéndose en bienes: en una cuenta de ahorros que crece, en un banco personal equilibrado y lleno de dinero, en un auto nuevo, en un computador nuevo, en un iPad nuevo, en un amplificador de guitarra a tubo, en viajes con Pilar-Adelia, en almuerzos, en movilización. En una vida que se mueve al son de Mercurio y cuya semilla de abundancia la brinda Júpiter Sempiterno.


Así se va dando y Mercurio me mira orgulloso. Me dice que debo confiar en la fuente inagotable de abundancia que hay en mí mismo, el poder de crear abundancia que hay en mí. Me dice que siga sintiendo ese poder durante el día y que sienta cómo el dinero simplemente llega y se crea gracias a mi poder. Me saca el talismán de Júpiter del pecho para que pueda descansar de la energía y me dice que ya seguiremos entrenando. Que ahora confíe en el trabajo hecho.

Le agradezco y regreso a la Tierra.

 

viernes, 24 de abril de 2026

MOVILIZANDO LA ENERGÍA Y DECRETANDO REALIDADES


Me proyecto aquí mismo, en el astral. Me veo escribir en el computador; a la Pili la veo durmiendo. Comienzo a recordar el sueño de anoche: la erupción volcánica y estos cambios climáticos que nos hacían irnos a otro lugar.


Me siento a mi mismo. Veo el espacio del living y me voy a un sitio lejano; parece un monte, parecido a los montes que había en mi sueño. Comienzo a realizar movimientos similares al Tai Chi. Inhalo y exhalo. Voy movilizando la energía de mi cuerpo y la llevo a mis manos en movimientos armónicos y elegantes. Siento que el sistema nervioso en mí —o más bien mis cuerpos sutiles— se enciende como un cableado de luces. Con las inhalaciones voy captando energía cósmica y luego la voy exhalando por la boca. Llevo mis manos hacia arriba y proyecto un haz de luz hacia el cielo sideral. Se va creando un aura dorada alrededor de mí y, en mi pecho, va bailando una luz más intensa que mi campo energético.


Digo: "Yo Soy", y mi energía parece expandirse.


Voy generando un ritmo energético; rocas pequeñas comienzan a levantarse a mi alrededor, magnetizadas con la energía. En el cielo abro un portal y me introduzco en el momento donde estoy dando la segunda parte de mi clase magistral, el miércoles 29 de abril de 2026. Esta vez me coloco mirando hacia el sur, con el mueble de libros atrás. Me siento más elocuente, más seguro de mis palabras que en la primera sesión; siento que voy elaborando mejores reflexiones y con un lenguaje más fluido. Mis estudiantes van preguntando cosas muy interesantes y todo, en suma, sale extremadamente bien.


De esa clase, algunos de mis alumnos comienzan a recomendarme a otros. Veo cómo, de boca en boca, se difunde mi presencia como psicoterapeuta y profesor. Para la próxima clase que realizo, llegan aún más personas; voy visualizando cómo la energía de las clases va creciendo como una bola de nieve, cómo se va fortaleciendo por sí misma. Voy contemplando cómo, a final de año, la asistencia a mis clases suele ser muy alta y gano mucho dinero con ellas —más del que hubiera ganado en el SPI, por supuesto—. Siento solidez y tranquilidad al ver cómo la realidad se está conduciendo a una mayor solidez económica.


Con mis manos proyecto un chorro de energía a esa realidad y le imprimo un sigilo dorado en el aire para sellarla e incubarla en el astral. Le doy mucha energía a ese sigilo; le pido a Júpiter que me ayude. De mis manos comienza a fluir un torrente de energía impresionante, una energía azul que carga el sigilo con fuerza y poder. Siento cómo el torrente de abundancia fluye a través de mí e incuba la realidad que deseo. También siento que el torrente es tan grande que traerá más situaciones abundantes y buenas que aún ni siquiera voy imaginando. Lo más importante es que siento la solidez.


La energía termina de gestarse; el sigilo se ha sellado. Ya listo, lanzo el sigilo al espacio sideral en dirección al sol central del espacio astral. Respiro. De pronto, me doy cuenta de que aparece Mercurio a mi lado. Me dice que vayamos a Kalirvalion, pues me quiere mostrar algo. Me lleva a donde un grupo de burgueses mercaderes contemplan una pila de oro y se ríen con ganas; parece que son los dueños de una corporación de comercio de especias. Son millonarios, pertenecen a la alta cúspide de Kalirvalion.


Mercurio agarra esa realidad y la lanza en mi corazón. Siento un torrente de dinero, de energía abundante, fluyendo a través de mí. Le agradezco y ahora le digo que volveré a mi realidad habitual. Él asiente y se retira también.


jueves, 23 de abril de 2026

EL VIAJE A KALIRVALION Y EL CATALIZADOR DE LAS MÚLTIPLES INTENCIONES


Veo un puerto kalirvaliano; observo los barcos lejanos acercarse a la costa. Son barcos mercantes, llenos de mercancías y de recursos. Me encuentro en un palacio; a mi lado, hay un noble con armadura hoplita que parece mostrarme la escena; parece ser un ministro o alguien de rango similar.


Luego, pasamos al interior. Hay una mesa con un mapa al frente; un poco más al borde, este ministro sostiene un vino. Algo está planificando y me lo está mostrando. Salgo de la habitación mientras él se queda allí, absorto frente al mapa. Es una casona grecolatina, de estética mediterránea y bella. Llego a otro pequeño salón donde hay una escalera. Voy bajando y una súbdita va subiendo; es atractiva, me mira, pero sigue de largo cuando nos cruzamos. Al llegar al final de la escalera, abro una puerta a mi derecha y entro a otro salón extraño: parece un comedor para muchas personas, pero no tiene ventanas. Me devuelvo.


Hay otra puerta al lado de la escalera; salgo por ella hacia la calle. El camino está pavimentado con piedras cuadriculares. Camino hacia mi derecha y veo árboles y unos pilares más allá, de un tono bronce casi dorado, con esferas de mundos a los lados que marcan el camino. Los árboles forman sombras hermosas; el sol pasa entre las hojas creando un verdor magnífico. Miro hacia el camino de la derecha y veo pasar carretas de transporte y de mercancías; veo campesinos, un poco más allá, movilizando sus cargas. Diviso un edificio más grande que parece ser de carácter político.


Llamo a Hermes. Una figura luminosa aparece al instante a mi lado; no tiene forma antropomorfa, solo me acompaña. Me elevo. Voy observando la arquitectura del edificio político, que es un templo grecolatino típico, aunque con el techo bellamente coloreado. Lo veo desde arriba: en la punta del techo, hay una estatuilla de Hermes hecha de oro. Un poco más allá se va formando una avenida con plazas intermedias y piletas. Hay mansiones nobles entremezcladas; todo en tonalidades verdosas, color crema y blanco mármol, resaltando también el rojo de algunas edificaciones.


Luego, me transporto a una caverna. Hay obreros trabajando en la extracción de oro; yo parezco supervisar que todo esté bien. Recorro el lugar con mi mente y observo la labor constante de los trabajadores. De pronto, veo la plaza de Kalir: allí están Reivaj y Aileda-Ralip sobre una plataforma, sentados en un trono.


Mercurio se contacta conmigo, reclamando mi atención. Siento una energía naranja a mi alrededor y algo se suspende en ella. Espero. Vuelve a aparecer el ministro que visualicé al principio; sigue planificando cosas que aún no entiendo del todo. Me transporto a la altura de los barcos; llevan cajas muy grandes envueltas con telones. Desde el mar, la ciudad de Kalir se ve esplendorosa. Veo ahora a los trabajadores bajando las mercancías de forma organizada; mueven los productos por el puerto y los llevan a las casetas de la aduana, donde hay soldados y supervisores imperiales de las especias entrantes.


Miro todo este panorama y subo hasta el cielo hasta ver a Kalir casi como un mapa. Veo su energía poderosísima proyectándose hacia las estrellas, formando conexiones espirituales y energéticas con otras galaxias, movilizándose en diversas direcciones. En el espacio, parece haber un núcleo catalizador que sostiene la energía anaranjada de Kalirvalion. Me poso encima de ese núcleo y comienzo a extraer energía; recibo la luz y luego la proyecto hacia arriba de mí, direccionándola a los espacios astrales donde residen mis trabajos mágicos.


Una parte va hacia la realidad donde me veo recibiendo a muchos pacientes, con la agenda de Encuadrado llena y ganando dinero constantemente. Allí, mis pacientes están conformes con mi trabajo, me consideran alguien sumamente capaz ("seco") y yo me siento como un gran psicoterapeuta.


Llevo también la energía hacia el lugar donde mis clases comienzan a repletarse de personas; donde cada asistente en mis charlas me admira y me respeta, y donde me presento como un profesor serio y extremadamente virtuoso.


Direcciono la energía, asimismo, a la realidad donde Pilar-Adelia y yo somos felices juntos; tenemos 45 años pero nos vemos menores de 30. Veo esa realidad donde somos guapos, nos mantenemos atractivos y conservamos un aspecto juvenil envidiable.


Todos esos pleromas astrales se van cargando con la energía naranja; Mercurio es testigo de ello. También comienza a cargarse el dinero; un flujo que recorre todos mis cuerpos energéticos. Es esa realidad donde el dinero es un torrente espiritual interminable. Veo imágenes de Mercurio sobre una gran pila de monedas de oro, mirándome con su caduceo. Veo una lluvia de dinero, un campo lleno de oro y riquezas. Veo a un mercader recibir gustoso aquella bendición y veo a Javier haciendo un uso muy fluido de su abundancia, con una cuenta bancaria nutrida y capital disponible. Veo deudas que se pagan con rapidez y fluidez.


Veo a Mercurio interviniendo energéticamente en todos los momentos de mi vida para darme abundancia, amor, salud y bienestar. Veo todas esas realidades y cómo Kalirvalion contribuye a la realización de todas esas semillas. Así se construye la gloria.


Vuelvo aquí. Ahora estoy en mi departamento. Siento la energía de Mercurio conmigo; está silencioso, pero me dice mucho. Parece haberle gustado la operación que acabo de realizar. Todo va adquiriendo coherencia y sentido en el trabajo con el astral.


miércoles, 22 de abril de 2026

UN SIGILO Y LA EXPLORACIÓN DE DRALVIN


Voy entrando, profundizando en mi pecho. Me transporto a hoy en la tarde, a la clase magistral que realizaré. Me veo cómodo, inspirado y elocuente. Veo seis asistentes en mi clase. Observo todo esto y comienzo a concentrar energía en mis manos, apuntando mis palmas hacia arriba como cuando rezo a los dioses.


Hago un llamado a Mercurio. De arriba de mí se abre un portal y desciende su figura; está él personificado. Me mira. Ahora expresa luz, brilla anaranjadamente. Ahora le hago un llamado a Apolo. Veo una luz dorada poderosa desde lejos, como un gran sol que se acerca. Mercurio permanece frente a mí, observando. Cuando el sol está más cerca, del destello de luz se distingue una figura que se posa frente a mí; no la puedo ver del todo porque la luz me encandila. Parece ser Apolo, o al parecer, un receptáculo astral de aquel.


Ahora los tengo a los dos enfrente y atrás veo estrellas; estamos flotando en el universo. Les digo a ambos:


"Dioses, aquí les he convocado pues necesito que me asistan con una petición: ayúdenme a que la clase magistral que realizaré un poco más tarde salga excelente. Que a mis asistentes les encante la clase, que se muestren entuasmados y realicen preguntas. Que yo me muestre inspirado, inteligente y muy claro en mi exposición. Quiero que esta clase haga crecer mi prestigio y me haga ganar gente fiel a mi trabajo".


Los dioses, estando al frente mío, me miran. Hay silencio. Yo me escucho, me interiorizo. De los dos dioses que brillan ante mí se proyectan dos haces de luz hacia arriba que se entrecruzan y forman figuras geométricas interesantes, que luego parecieran estar creando una red. La red se expande hacia el universo, hacia lugares inciertos. Se ve la red expandida y, arriba de ella, se forma una gran bola de energía. Mercurio me dice que en esa energía debo proyectar el sigilo que representa este encantamiento.


Le hago caso. Saco mi varita y en el aire primero hago un círculo luminoso; luego, un símbolo con estética algo oriental. El sigilo queda brillando en el aire. Yo ahora con mis manos lo envuelvo y comienzo a darle energía. Me concentro. De mí comienza a salir energía que va posándose sobre el sigilo de luz; comienza a brillar como una esfera. La red, más allá, empieza a mostrar destellos, como pulsos eléctricos. Parece que se está generando resonancia y comunicación.


La bola de energía sigue arriba y ahora mi sigilo es una esfera también. Mercurio me indica que ya es hora de lanzarlo a la gran esfera. Le hago caso: con mis manos lo proyecto y lo lanzo suavemente a la esfera anaranjada/dorada de arriba. Cuando logra ingresar, estalla una gran luz y una onda expansiva se esparce por todo el cosmos. La red parece recibir una gran carga de energía, se expande y estalla. Hay una leve implosión donde todo parece concentrarse en el centro de la bola de energía; luego estalla de nuevo y la red desaparece.


Me quedo con las dos presencias. Mercurio se acerca y me dice que, al parecer, la operación tuvo éxito. Me dirijo a Apolo; le agradezco su presencia y su amable asistencia a mi petición. Le envío de mi luz como una forma de ofrendarle. Apolo se eleva brillando y de pronto, a la velocidad de la luz, se va.


Me quedo con Hermes. Le comunico que quiero seguir aquí en el astral. Mercurio asiente y me pregunta qué quiero hacer. Le digo que lo primero que se me ocurre es recorrer Kalirvalion. Él asiente. Nos teletransportamos ahora a un camino. Hay campo alrededor, pasto verdoso. Mercurio parece estar sentado en una roca. Más allá hay un entrecruce de caminos y, no mucho más allá, las murallas de una ciudad. No es Kalir, es otra ciudad kalirvaliana. Mercurio me dice que es Dralvin, ciudad costera del oeste medio de las grandes costas de Kalirvalion.


Comenzamos a caminar acercándonos a las murallas. Estamos en la puerta del muro. Mercurio, con confianza, se acerca a los guardias y les dice que vengo yo con él. Los guardias asienten. Pasamos adentro de la ciudad. Estamos en un sector popular, hay movimiento. Veo herrerías cerca; es lógico, pues estando en la frontera, es zona de soldados. Veo gente caminando. Mercurio me llama la atención y dice que caminemos.


Recorremos la calle principal, pasando por puestos de frutos y cereales. Hay gente moviendo bolsas, niños por ahí. Seguimos caminando. Una señora está en un local con sus hijos, al lado de un horno central. Le preguntamos qué es lo que ofrece; me dice que limpia ropajes con agua caliente del caldero. Seguimos de largo.


Empezamos ahora a elevarnos. A lo lejos vemos los hermosos edificios y templos del centro, y más allá, el mar. Veo uno en particular: un templo que se ve más alto que otros en un monte. Le digo a Mercurio que vayamos allá. Nos teletransportamos. Ahora estamos en su entrada. Una mujer va entrando al umbral con unas flores. Vemos adentro y encontramos una gran estatua de Afrodita. Claramente es su templo. Aquella mujer era una hetera. Hay gente rezándole a la gran estatua; el panorama es muy claro. En las paredes hay pinturas que no logro distinguir del todo.


Salgo un poco hacia afuera. Veo hacia los lados los mini pasillos que se forman. Ahora cambia el aspecto; en realidad, yo estoy cambiando el aspecto del templo. Ahora veo columnas. Estoy más abajo de las escaleras; veo las columnas en la base de arriba y, adentro, la puerta de la que acabamos de salir. A los lados veo jardines; al medio, una fuente cuadrangular.


Mercurio está frente a mí. Me ve como pensando cosas. Le digo que pienso en la arquitectura de este espacio astral; estoy pensando en funcionalidades y elementos que puedan ayudarme en la magia, pero en este momento no se me ocurren. Mercurio me dice que disfrute de la belleza del espacio que he construido hasta ahora. Me dice que Kalirvalion es un hogar, que puedo ir allá siempre que quiera. En Kalirvalion poseo un reino en el que puedo realizar todo lo que se me ocurra y confeccionar todas las operaciones mágicas que desee.


Me quedo sintiendo lo que me dice y mirando alrededor. Creo que por ahora está bien. Le agradezco a Mercurio. Le digo que lo veo calmado hoy día, más serio de lo común. Se ríe un poco. Me dice en broma que él no solamente se limita a ser un payaso. Lo dice irónicamente, pues da la impresión de que ahora sí se está haciendo el payaso. De pronto se va.


Me quedo a las afueras de este templo. Hago mi reverencia:


"En el nombre de los dioses, en el nombre de lo Uno, y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén".


Vuelvo a incorporarme aquí en la Tierra.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...