Romándrico sintió gran alivio cuando al fin pudo desvincularse del templo de psique terapeutas de las afueras de la ciudad de Velvedín. Ya hace bastante tiempo que este noble mago profesional no se sentía cómodo en los aposentos del templo menor. Los psique terapeutas del lugar, y sobre todo la bruja Andaliz mostraban una deriva mezquina y desacralizada que a Romándrico no le gustaba para nada. La usura y las dinámicas de poder habían llegado al lugar para ahuyentar toda hermética sacra.
Fue así que renunció en los meses de Avril de aquel año 1469 del segundo eón, y decidió formar una consulta personal cerca de su hogar. La decisión fue excelente para Romándrico, quien por fin dedicó sus energías a su psique terapéutica libre y sagrada, tan ajena al decadente templo de Filvin. Por su puesto, que desde el primer momento su consulta se repletó de pacientes, pues tenía fama de buen brujo y chamán curativo entre las gentes del pueblo. Lo iban a visitar desde mercaderes millonarios hasta subditos de arcontes y terratenientes. Todos le daban buena paga por los servicios que el sabio mago prestaba a todas aquellas almas dolidas.
Romándrico tenía aliados invisibles que le abrieron a la abundancia rápidamente cuando decidió volverse profesional privado. De entre ellos estaba, por su puesto Mercurio, también Hermes en su faceta esotérica, Júpiter, Asclepio, Atenea y además Dionisos, quien buena estima le tenía por su fuerte estilo corporal y sentido de psique-terapia. Fue así que Romándrico, para su asombro, vio que su dinero comenzó a multiplicarse de forma estrepitosa. Por cada mes ya estaba reuniendo ya unas 3.000.000 de monedas kalirvalianas. Por su puesto este dinero le permitían vivir de buen y acrecentar su poder adquisitivo. Romándrico logró ascender de clase social, permitiéndose una vida de lujos que gustosamente compartía con su amada Palatácida, a quien le brindaba las mejores experiencias y comodidades de alta alcurnia.
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