Mostrando entradas con la etiqueta oro filosófico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oro filosófico. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de enero de 2026

LA TOTALIDAD ANTERIOR A LA TOTALIDAD


Luces son las que veo desde la morada de los eternos,

bestias son las que dejo de entre ver cuando la belleza de Zeus inunda todas las cosas.


Porque Zeus fue la totalidad y lo sigue siendo,

Zeus es lo uno, aquel pleroma auto-afectivo que dio vida a toda la realidad,

que le dio pujanza a la manifestación de las manifestaciones,

porque la potencia de su morada es tremenda e indescriptible para muchos de los quienes han intentado acaso darle torpe palabra.


Todo recula hacia su misterio,

incluso la palabra que se sabe carente,

incluso la mirada de los ricos que se regocijan con la consecución de sus deseos más groseros,

pues lo que se da vuelve a la circunvalación de la receptividad universal,

porque nada se pierde en la seguidilla de los movimientos,

porque Mercurio es la esencia de todo lo que existe, en calidad de movimiento e invisibilidad.


Porque Mercurio une los mundos,

une la inmanencia con todo lo que se proyecta en la visibilidad extensiva,

le da vida a todo material que luce en forma e identidad en el espacio prístino del vacío primordial, porque Mercurio es la sustancia arcana capaz de llevar todo al Zeus primordial.


Porque la alquimia se da bien cuando el recuerdo de los espíritus se efectúa en la mirada de los puentes, pues lo que se da bien en tiempo justo vuelve a serlo miles de años más bajo caretas absolutamente distintas.


El misterio de lo que se da es la cuna propia del secreto mercurial, Mercurio sabe todas las cosas. El secreto de la manifestación es donde conduce la búsqueda de todas las riquezas materiales, porque la búsqueda del oro en concretud implica necesariamente la realización de aquel oro que no se ve a ojos simples.


Porque la abundancia primero hay que percibirla, luego se manifiesta, la abundancia hay que portarla, luego se devuelve. Es así la ley, es así el tiempo de las mentiras verdaderas de nuestro gran embaucador, de nuestro trickster sideral que corre más rápido de lo que la visión pueda divisarlo.


La consecución de la voluntad debe potenciarse con Mercurio,

debe ser una sola bajo la pujanza de la fuerza de la divinidad,

porque la voluntad debe tornarse divina, debe regresar a su principio sagrado,

debe tornarse en unicidad con la voluntad tremenda de Dios.


Porque arcángeles y dioses no se contradicen, todas son caras de finalmente lo mismo,

porque la totalidad tiene muchas máscaras, muchos aspectos, muchas facetas idas y por haber, y una de esas totalidades es Mercurio.


Porque Mercurio es el Dios supremo, incluso anterior a Zeus, en Mercurio puede sintetizarse todos los aspectos de las divinidades idas y por haber. Es posible tomar a Mercurio como el principio de todos los principios.


Que Mercurio sea tu Dios, que Mercurio sea tu Cristo, porque así como Cristo fue Hijo de Dios, uno y lo mismo con él, Mercurio lo es respecto de Zeus. Mercurio es el padre, el hijo y el espíritu santo, en Mercurio todas las cosas van y vuelven, en Mercurio el oro se multiplica según lo que se dicte en palabra e intención.


Se tu quien de palabra ante la sacralidad del misterio mercurial, misterio de misterio, religión de religiones, la forma más alta de misticismo jamás concebida en los tiempos venideros.


LOS MISTERIOS DE LA SEÑORA DE LA NOCHE

¡Cuánto misterio residía en el templo antiguo de Xilión, dedicado a la diosa ctónica de las profundidades inciertas! Hécate, señora de la no...