Oh Júpiter,
el Zeus de los antiguos,
señor del cosmos y del fundamento de lo que se da y no se da bajo la luz de la manifestación.
Eres el todo y la nada,
eres la superación de todas las particularidades,
eres la inefabilidad del silencio eterno, dado poderoso en la sucesión del rugido de la materialidad primera.
Cuántos relatos han enaltecido tu magnánima figura, dios Padre;
cuántas narraciones nos llegan de tu glorioso legado.
Porque fuiste el padre de Heracles, dios aristócrata,
héroe quien conquistó la divinidad gracias a tu infinita beneficencia.
Porque derrotaste a Cronos,
derrotaste a Tifón,
derrotaste a los gigantes que, en ingenua rebeldía, osaron desafiarte.
Eres quien castigó a Prometeo a su suplicio cuasi eterno,
eres quien salvó a Dionisos de su fulminación mientras su madre se inmolaba en el éxtasis de tu grandilocuencia.
Eres el padre de todo lo que existe,
eres el fundador monárquico de la civilización;
todo lo que tocas se ennoblece con tu quintaesencia,
todo lo que miras se enriquece bajo el influjo de tu eterna beatitud.
Porque eres dicha, divino Júpiter, y yo te amo con mi corazón originario;
porque eres éxtasis, eres el inconmensurable placer divino dado en la inmanencia directa del poder eterno de la vida primera.
Que mi canto pueda tocar el sublime perfume de tus influencias,
ya que tanto quien te escribe te agradece;
que mi verbo pueda dar honores al secreto extraordinario que en ti yace latente,
que mi magia pueda portar la potencia de tu germen inconmensurable.
Dios poderoso,
dios rey,
dios del podio sideral,
dios autoridad,
dios de las leyes justas,
dios de la riqueza,
dios de la revelación,
dios Uno.
Porque eres Dios, el único, el verdaderamente dios ante la seguidilla de tu expansiva divinidad.
Que mis operaciones mágicas siempre se vean beneficiadas por tu influencia, sagrado Júpiter;
que mi vida se vea beneficiada de tu protección y abundancia expansiva,
que pueda yo vivir de tus delicias, que pueda gozar de tu poder absoluto para tornar a mi voluntad el empuje omnipotente de la eternidad.
Que tu numen sea siempre manifiesto ante mi ser,
que pueda sostener las riquezas de tu numinosidad,
que mi vida se llene de influjo sacro
y que mi magia se vuelva increíblemente poderosa.
Que mi voluntad siempre pueda materializar lo que en deseo puja en potencia,
que mi verbo dé a luz el mundo que imagino bajo mi práctica sostenida de meditación y visualización.
Dale protección también a mi amada Pilar-Adelia;
protégenos a ambos y protege nuestra unión, que en voluntad se ha levantado con compromiso de vida y a largo plazo.
Ayuda también a la madre de Pilar-Adelia;
dale buena salud y prolóngale su buena vida.
Acoge lo que te pido, dios de la expansión magna,
bajo la certeza de mi devoción, bajo la certeza de que aquí uno de tus hijos te recuerda en belleza y te ofrenda con su palabra poética.
Que así sea, Júpiter, y que la vida sea dichosa.
Abracadabra.
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