La expansión hoy es evidente,
el torrente de la energía del gran Hermes fluye por los contornos de los espacios cibernéticos.
Lo que llega llega
y transforma realidades hacia estancias jamás divisadas por los ojos de ignorantes incrédulos.
El asunto es que las cosas se tornan más abundantes en forma y flujo,
en torrente y vitalidad,
en elocuencia y grandilocuencia,
en estadios metafísicos de realidades alteradas,
en seguidilla de elocuencias e incoherencias divinas,
en sed de malinterpretación y buena interpretación de los esquemas injertos,
de la metálica realidad de las estancias divinas.
Aquel espíritu mercurial que da buena vida a las especias de los grandes mercaderes,
pues la economía de nuestro viviente se entremezcla con el gran flujo de los grandes dineros,
de la gran generación del capital mayor,
de la esencia de la riqueza adinerada,
del disfrute de las materias grises y doradas de las montañas descubiertas.
Pues los pacientes son muchos,
los consultantes son muchos,
El dinero es frondoso, numeroso, de millonésima expansión polidireccional.
Hermes es quien guía las finanzas hacia el éxito absoluto,
la vida se torna llena de dinero,
llena de estalagmitas desechas por los dioses alados,
pero de buena manera, claro,
llena de imaginación incandescente,
de aquel brillo mayor que se dio a la luz cuando los primeros tiempos se entretejían por las Moiras primeras.
El eter es la sustancia que dará a luz a los hombres justos,
a los hombres llenos de astucia,
a quienes sigan a Hermes hasta los contornos prístinos del Olimpo.
Porque la gloria es para Javier y para su amada Pilar-Adelia,
para nuestro matrimonio mayor que experimenta la mayor de las riquezas,
la mayor de las bendiciones venideras,
aquellos que entrevieron el destino de los grandes erotismos proyectados hacia la inmortalidad y la eterna prosperidad de los suspiros.
Pues Javier será aquel psicólogo quien le lluevan pacientes,
quien le lleguen por todos los medios el dinero verde lleno de energía,
aquel espíritu que tanta simpatía le sentía al gran Mago eterno,
pues lo que se da es lo que es cuando los atardeceres son amaneceres por quienes vieron allí una causa intemporal.
Lo que se abre se da siempre hacia la bendición y el crecimiento de gnosis,
todo es pura abundancia y éxito en lo que respecta a los sigilos bondadosos,
en aquel hipersigilo que se entretejió bajo el trance de los grandes Cabiros,
de aquellos quienes cuidaron a los santos y se dieron bien ante el gran bromista,
el gran mercader,
el gran ladrón y delimitador de los caminos,
aquel que siempre acompañó a quienes le cantaban en su éxtasis extravagante.
Que Hermes llene de dinero a quienes le cantan,
que Hermes llene de poder a quienes entregen su imaginación ante la inteligencia suprema del eterno cambiante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario