La gloria es siempre invicta en el imperio de Kalirvalion,
Júpiter acompaña la excelencia de las filas militares,
del desarrollo del comercio,
de la potencia de la magia venidera,
la expansión jupiterina se da en potencia ante los ojos de los habitantes del excelso reino.
Porque la literalidad ya no es llana para quienes saben escuchar,
porque la riqueza es hoy real para todos quienes rezan,
porque el dinero y la abundancia llegan con Mercuria, allí donde se le pide al dios la diligencia almidonada.
De ahí que todos los justos sean los estandartes de la llegada de la millonésima parte de los ecuestres, pues la rimbombante sobre de la luz será la que dicte lo que hoy es ciencia cierta.
Todo se estabiliza y está cuidado bajo el orden mercurial,
que da sus frutos por aquellas variantes que no se imaginan ni se disponen ante una recapitulación de ésteres.
Según lo que viene para la gloria de las filas que saben dar tenor ante los silencios profundos,
es que la revelación vendrá en forma de grandes riquezas, en grandes éxitos venideros y profundos.
Porque Reivaj y Aileda-Ralip son los excelsos estandartes del cosmos que se nutre a cada instante de las promesas de la totalidad.
Ya que los millares de hectareas que subyacen en los contornos de la visible unión de las canchas reticentes, veamos acaso quien será el que viera en asunto discontinuo la esencia de todo lo que existe.
Ganar millones y descubrir la esencia de lo eterno no se contradicen bajo las leyes de Mercurio, es más, se co-pertenecen en lazo indisoluble y gran misterio.
La figuración de las figuras discontinuas, anversas, reversas, diversas, anteriores a todo lo que es, más allá de la primera noche de los tiempos, por allá en el más allá, pero acá para los ojos que se saben vacíos, son las elocuencias de tierra prometida de Arik en aquellos relatos donde los heroes eran muchos y las dudas pocas, y las bailarinas desnudas danzaban en ánimo lascivo frente a los guerreros que querían penetrarlas hasta el otro mundo.
Vacilaciones serían acaso las que se entablen sin mirar un poco más allá de las suposiciones primeras, porque para descubrir se debe ir más acá de las sustancias recapituladoras del ponto.
Y así se da la gnosis mercurial, la gnosis hermética de la esencia venidera, solo se descubre en la medida que es en el desarrollo indeterminado de las figuraciones, de los fenómenos inauditos del aparecer originario, de las gónadas mayores de los viejos dioses itifálicos, de aquella vagina sideral que se dio exquisita en el coito primero de los tiempos.
¿Debería yo acaso dar cuenta nueva de todos estos asuntos? Si ya todos lo saben y lo siguen viendo a carne viva, a misterio vivo, a quintaesencia inocua, a dinero mayor. Porque las riquezas llueven y no dejan de llover. El viviente que pide tendrá bajo el asombro de sus dudas, porque todo se dará profundo y la perfección del amor se allanará bajo la sorprendente vicisitud del gran dios inacabado.
Es en la medida que la mente expande sus posibilidades donde la riqueza y el dinero aparecerán como brotes inevitables. El sol debe dar a que hablar para que los habitantes de planetas posibles den cuenta de la vida venidera.
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