La palabra de sombra y de luz
que se entreteje en los contornos viciosos de la proyección astral de los acertijos,
deja en consideración que las figuras conexas deben escucharse antes de juzgarse.
Es así que Mercurio y Venus, juntos se conjugan hacia la expansión del sensualismo
y la rica innovación de los espacios siderales.
La gnosis de los dioses se derramará para quienes den buen rito a las verdades eternas,
será la aliteración de la realidad aquella pujanza que dará a luz las cosas que antes fueron bajo directrices invisibles.
Mercurio, aquel que da curso al torrente dineral,
aquel que conecta mundos, que deja entrever la invisibilidad eterna de la vida omnipresente,
Mercurio aquel que da unión a las cosas que están inexistentes, aquel que aproxima la polaridad hacia la unión incandescente de los opuestos recipientes.
La alquimia de los padres de los dioses se hará en la realización del mayor de los goces,
porque el cuerpo espiritual se auto-revelará vigente en la aparición de las grandes sincronías de los tiempos alterados.
La imaginación debe dar a luz a la carne que siempre fue,
la vida insurrecta, la vida feroz, la vida que se da como telón omniabarcante de las variedades y mercancías.
Porque el dinero viene, vendrá y crecerá, porque el dinero del gran imperio es infinito,
porque Arkeia es la materialización de la abundancia que Júpiter alguna vez prometió para los hombres.
Los emperadores, aquellos estandartes de la realidad fugaz,
Reivaj y Aileda-Ralip, hieros gamos perfecta y de furiosa pasionalidad,
emperadores eternos que dan eje a los contornos del mundo,
que materializan el sosten de los cosmos posibles,
dioses emperadores, hijos de Zeus, de aquella fuerza primordial que se lo tragó todo en la totalidad de su potencia.
El imperio es el receptáculo que traerá las cosas que siempre fueron luminiscencias ficticias,
materializará lo que hoy se piensa imposible.
El imperio crea su realidad, crea su numen, crea la sustancia arcana de la que beberá en los días que sonríen en el horizonte.
Los días son 7 los campos son recapitulados,
las direcciones multiplex, el sitio figurado,
reacciones diversas son las que advienen al dar rienda suelta al verbo terrateniente,
a la orden de la usanza de las grandes autoridades del cosmos,
el sueño mayor solo es posible cuando se deja desarrollar la imagen y la visión de los grandes ámbitos de la vida distinta.
Porque lo sagrado es una sola realidad bajo la mirada de los sabios,
no hay separación alguna en la amnistía de las ridículas ambigüedades de la literalidad.
La visión se abre en la medida que los recursos son extensivos,
en la medida en que la carne de la sensación primordial se da como roca eterna, como lapis filosófico ido y por haber, como promesas del sur de las mentiras indebidas, como el sexo furioso de las bestias insurrectas, como la religi´n diversa en reciprocidad y gusto, como la jubilación de los mayores y al temporalidad de las infinitas vacilaciones.
Todo lo que se abre trae buen orden, todo lo que se expande es la verdad de las estancias. Todo lo que surge de la vida vuelve a ella en el torrente de su propio flujo, nada escapa, nada se va, nada le es diferente, nada el es indiferente, todo es el todo, nada es la nada, la polarización de las mentiras es solo un asunto ficticio de mentes limitadas, porque la verdad es fuego fatuo, es numen perfecto, es verdad como la verdad misma lo es en la no-distancia de su esencia.
Todo es indispensable cuando las soledades están acompañadas de grandes espíritus, porque Mercurio acompaña la inconexión, le da carne, le da sustento, le da una vía de realización hacia la consecución de todos los objetivos. Así se da la gran gnosis, así se da la gran iluminación, y la gloria imperial crece como el trasfondo infinito de las libertades de los justos.
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