Aquel brillo de las figuras incandescentes de tu anterioridad
llegan aquí, ¡de tan lejos! tu sublimidad se hace presente y une los cabos sueltos de aquellos que nunca supieron ordenar sus viejas usanzas.
Dinero superior, dinero mercurial,
tu que siempre estás presente para la victoria del imperio kalirvaliano,
tu que demuestras opulencia y frondosidad en la vida de aquellos que te recuerdan como un gran espíritu.
Dinero, que la vida prometida fluya por tus afluentes,
que llegues abundante y le des valor a la vida venidera,
que Mercurio sea el motor de tu poderosa movilización,
porque estás destinado a ser el medio en que la magia se haga insurrecta y revolucione la realidad al favor del verbo de que quien entabla la palabra.
Mercurio, tu que siempre acompañas mis pasos,
y que escuchas estas palabras desde la rapidez inatrapable de tu ser,
que traigas mucho dinero a nuestras vidas ya adineradas,
que la recapitulación de las vaguedades no sea otra cosa que la victoria de tu siempre fluyente cambio.
Que las mercancias sean el ambiente general en el que nos encontremos,
que los recursos siempre estén ahí para dar apoyo a todos nuestros deseos,
nuestro anhelos más profundos, que podamos descansar en la seguridad siempre impermanente de la que tu brindas, porque no solo eres el portador de todas las ganancias, sino el portavoz del gran Júpiter, que en su podio de esplendor acompaña nuestro acontecer.
Que la gloria de Júpiter, aquel que antes fue Zeus, esté siempre con nosotros,
y nuestra economía crezca hacia riquezas jamás imaginadas por nuestra mente lógica.
¡Que así sea y que la voz del verbo lo dicte!
No hay comentarios:
Publicar un comentario