El poder absoluto es distintivo en esencia, pues las cosas que se dan fijas no llevan a puertos abiertos. El poder, el archi-poder gime en pujanza para dar a luz la seducción intrépida de las estancias revolucionarias.
Debes entender que las reminiscencias arquetípicas yacen en la hondura de la displicencia inacabada. Dale a la palabra libertad y encontrarás el poder de la magia sempiterna.
Lo diferido es siempre la variedad de las alas de la usanza invertida. Reversos en atardeceres y descontinuación de lo que sigue en concordancia. No hallan necesariamente lo que es sentido bajo las palabras externas de la bipolaridad, solo deja que las cosas devuelvan lo que es dado bajo la prístina esencia de los inoperantes.
La profundidad es llana cuando los recipientes se entregan a las re-continuidades intrépidas y recalcitrantes. Lo que se abre llega a Hermes, y con ello la gran riqueza. Entonces ábrete, saca relucir la mente inconexa para que alcances la fugacidad de lo eterno en un instante.
Revela las cosas que te son anteriores, que descubren dinosaurios bajo alfombras amildonandas. Porque las especias sacan a relucir sus sabores cuando repercuten en la desolación de los recelos. Establos y caballos en eterno por venir, que se entrelazan en palabras y dinámicas sexuales acuosas.
Porque el poder de Zeus saca a relucir su animalidad frente a quienes le escuchan bien. Lo bestial es parte de la esencia de la vida en la cualidad distinta de los otros. Deberíamos recordar lo que fue en aquella aliteración de barcos lejanos y atardeceres rimbombantes, en aquellos relatos que nos juraban la esencia de la vida en la religiosidad anterior y milenaria. Aquellos ecos que se van y vienen siempre vuelven bajo nuevas formas, solo se debe escuchar bien ante el sin sentido de lo que aparenta aparecerse.
La aparición es tremenda, lo lumínico oscuro. El claustro de fausto se dio a incluir en diversas situaciones anexas, porque aquello fue miles de años después del primer verso de poetas carnívoros. Lo esencial siempre es eterno ante las miradas taciturnas, todas las voces solo dejan a entrever la orquesta organizada de los dioses infinitos.
Todo tiende hacia la totalización de las miradas, todo tiende hacia el sueño de la relevancia exacta de los búhos interiores. Porque el pensamiento que se deja volar halla la verdad de aquellas cosas que no suelen decirse en palabras exactas.
Así será la gnosis hermética cuando halle buen puerto en las hojas secas de otoños anteriores. Porque el verano siempre llega bajo la mirada de la incredulidad de la razón pensante. La revelación debe darse ante todas las cosas, siendo la seguridad lo que debe desecharse ante todo. La magia se da solo para los atrevidos.
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