Era la hora del ocaso y Azarok ya estaba listo para llevar a cabo el ritual que por tantos meses había planificado. Las condiciones astrológicas eran perfectas: las 3 estrellas de Ixis figuraban relucientes en el firmamento y la luna brillaba llena en Tauro. No había duda que aquel era precisamente el momento que debía utilizar si quería invocar toda la abundancia de Júpiter para su vida personal y financiera.
Fue entonces que Azarok, luego de tomarse un baño con hierbas purificadoras y expulsar todos los espíritus indeseados que merodearan su recamara, dibujó el sagrado pentagrama en la superficie del suelo de su pequeño templo para dar receptáculo energético al ritual que a continuación iba a realizar. Dentro del círculo de protección, nuestro mago graficó hábilmente una estrella de 5 puntas en dirección ascendente, imprimiendo en cada una de sus puntas sigilos propios de los dioses Júpiter, Marte y Venus. A continuación tomó su lumínica daga para abrir los puentes hacia las cuatro direcciones e invocar a Bóreas, el norteño distante; a Noto, el sureño poderoso; a Euro, el oriental profundo; y a Céfiro, el poderoso del oeste; para que le asistieran en el sostenimiento cósmico de su operación mágica. De inmediato nuestro mago pudo sentir las poderosas fuerzas que comenzaban a configurarse dentro de su templo. Algo ya se sentía sostenido y establecido para comenzar el procedimiento ritualístico.
Azarok procedió a prender 8 velas y 8 inciensos para realizar su primera invocación formal a Júpiter. Para su llamamiento, el gran mago utilizó el pergamino de Zilicar, un tratado antigüo escrito alrededor en el siglo III del cuarto eón. Este pergamino albergaba instrucciones y consejos para la invocación de espíritus jupiterinos y al propio Júpiter. En uno de los pasajes, el pergamino sugiere la recitación del himno invocatorio al gran dios largovidente que nuestro mismo mago utilizó para dar apertura a su ritual. El himno rezaba así y así fue recitado por el mago:
“Poderoso Júpiter,
dueño magnánimo de las estancias del cosmos,
poderoso señor de todo lo que existe,
Júpiter, tu quien vienes del origen de todas las cosas
y que dotó de orden al mundo con extensiva visión.
Tú Júpiter, aquel que antes fue Zeus,
Tú crónida que escuchas estas palabras,
invoco tu poderosa presencia para que me asistas en esta magia.
Dame de tu propio poder para realizar este mandato divino,
y que el mundo se movilice por orden de mi palabra autorizada por la tuya
y crear resultados profundos según mi propia voluntad.
Júpiter, escucha mi llamado y acompaña hoy a tu hijo viviente.
Dótalo de toda tu fuerza para que alcance la heróica victoria prometida.”
El mago, habiendo recitado estas fornidas palabras, tomó su postura de meditación para cerrar sus ojos y visualizar un gran rayo que caía en su propio altar. El rayo era brillante, poderoso, sublime, el poder que transmitía era absolutamente indescriptible. Fue así que Azarok entró en profundo trance, y tomando un viejo libro de fórmulas mágicas, recita 8 palabras hebreas con las que pretendía abrir las 8 dimensiones del Aliaris. Fue así como aparecieron 8 espíritus luminosos que se le posaron alrededor del círculo de poder. Habiendo invocado la presencia de estos espíritus, el mago dibujó un gran y hermoso sigilo en un pergamino, cuya intención secreta buscaba aumentar sus riquezas a niveles millonarios. Habiéndolo realizado, el mago, aún en postura de posición de loto, comienza a masturbarse y activar el grandioso sigilo que acababa de realizar. Fue así que en ese momento, invocando también a Venus, el mago con su orgasmo fijó su sigilo en el Astral como una semilla prometedora, cuya pujanza de materialización era poderosa y nutrida.
Habiendo terminado, el mago procedió a prender una vela azul, intencionada en la potenciación del sigilo que acababa de lanzar. El sigilo, ya activado, procedió a quemarlo, y se quedó unos 20 minutos meditando en la grandiosidad de Júpiter, para luego rezarle unas palabras de cierre. Ya finalizado el ritual, Azarok procedió a realizar los destierros específicos y a tomarse un baño para limpiar su energía de posibles parásitos que hayan querido aprovechar la oportunidad de aparecer. Fue así que la operación ya estaba terminada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario