El mago se dio cuenta que, al canalizar la ansiedad en la elaboración de historias paralelas de hipersigilos, la energía de aquel sentimiento volvía al bucle de la magia y todo volvía a cargarse. Con el tiempo, notó que entre más se centraba en la elaboración de sus intrincadas historias, la manifestación de sus intenciones en la realidad se hacía cada vez más poderosas.
En realidad, el gran ritual era para él sin duda la hipersigilización de su vida entera. Específicamente, el flujo del espíritu dinero siempre le fue fiel, y el dinero siempre apareció cuando lo necesitaba. Todas las cuentas eran pagadas y todos los placeres se hacían accesibles.
En la medida que el mago se centraba en la elaboración de su hipersigilo dorado, y en la elaboración poética de las riquezas pretéritas, la magia se tornaba más y más poderosa a cada segundo.
Así fue y siempre se dio para él, quien bajo la guía del intrépido Hermes, dio conquista justa a todos los objetivos que pretendía.
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